ENTREVISTA / CONVERSACIÓN: Gracia Doré Luévano

Javier Zugarazo Tamayo <3

Gracia es una agente del arte originaria de Chihuahua, y digo agente porque como muchos de nosotros su quehacer no es uno, es docente, investigadora, gestora, etc. Es maestra en Artes Visuales por el Posgrado en Artes y Diseño de la UNAM, y en 2020 fundó y dirige el proyecto Aridamérica, una plataforma de investigación, identificación, mapeo y creación de redes en el arte norteño de México.


6 de septiembre 2021

Javier Zugarazo: ¿Qué ves?

9 de septiembre 2021

Gracia Doré: Me parece interesante abordar esta pregunta teniendo en mente aquella obra del rinoceronte de Alberto Durero, aquel que dicen que dibujó sin haber conocido antes a un rinoceronte. Pues bien, yo si conozco lo que veo, hasta cierto punto, pero la respuesta de lo que yo veo será tal vez lo más confiable que tengan sobre este sitio. A penas amanece, voy caminando por una calle muy amplia del centro con vista al cerro de la Pacheco, el cielo es rosa, ya antes he mencionado que a los chihuahuenses nos encanta sacar el tema del cielo. Todavía hace calor así que me topo con algunas personas que también corren con la cara sudada.

En esta ciudad las madrugadas y las noches son los horarios más activos en verano, el clima rige muchas de nuestras actividades. Veo pasar un camión que viene desde punta oriente y que atraviesa toda la independencia, va lleno de gente directo a la maquila. Ellxs también madrugan, madrugan más que yo, claro. Y trasnochan.

Veo también unas casas de adobe, unas casi cayendo, me recuerdan también a los edificios del centro de Ciudad Juárez que vi este fin de semana, hay cosas que acá simplemente se dejan caer.

De pronto me topo con la ventana de una de estas casas, me reflejo y me veo a mi misma, soy como esa persona que dice la biblia que ve su reflejo y luego se olvida de cómo es (creo que lo dice en tono de reprensión).

Para Alberto Durero no fue tan difícil desarrollar una imagen casi exacta del rinoceronte porque se lo describieron muy bien usando referencias que él conocía, incluso le ayudó unos dibujos todos feos que le hizo algún indocto del arte tratando de retratar a ese unicornio gordo. En este caso no sé si soy quien sabe describir o si soy la indocta.

¿Qué ves? Es también el título de un proyecto que dirigí a principios de 2020, por cierto.

13 de septiembre 2021

Javier Zugarazo: O quizás eres las dos. Reconocer los espacios que nos rodean pasa por esa pregunta. Pareciera que somos expertos en los espacios que habitamos porque los vemos todos los días. Pero al aplicar este ejercicio de observación encontramos elementos que ignorábamos, o redescubrimos otros que teníamos por fijos pero que han mutado.

La pregunta con la que iniciamos esta conversación quise que fuera la misma que tu lanzaste en los primeros meses de confinamiento, del pinche covid.  Siento que aquello que comenzó por asomarse a la ventana y describir que es lo que hay se extendió con el proyecto Aridamérica a ¿qué vemos en el arte norteño? Pero no qué vemos nosotros desde el afuera, sino que ven los participantes de ese arte, cómo es esa autopercepción y cómo está mediada.

Con estas miradas de reconocimiento ¿Qué ves en el arte norteño? ¿Cómo lo percibías antes de Aridámerica, y cómo lo concibes ahora?

17 de septiembre 2021

Gracia Doré: Resistir, esa es la constante.

Antes de Aridamérica me preguntaba mucho qué es el norte, como una especie de construcción de retórica norteña jaja, pero en medio de estar preguntando qué es para los demás el norte, me di cuenta de que son muchos los ejes que atraviesan este territorio, que generar un único discurso es seguir alimentando los clichés de lo que se es.

Está este fenómeno, que la otra noche hablaba con amigues en Parral, sobre la mitificación de las ciudades, tanto del que busca habitarlas como de quien las habita y se cree su propio mito. Creo que esto pasa mucho en un México dividido en dos (o tres), generamos mitos del norte, del centro y del sur, porque no nos conocemos y a veces es cómodo incluso auto exotizarnos. En cuanto al norte puedo decir que hay muchos nortes, tan solo en este estado no es lo mismo el norte del desierto de Cd. Juárez, que el de los campos menonitas, el de la Sierra o el de la Cd. de Chihuahua, pero una constante que veo es la resistencia.

A parte de presumir el cielo presumimos mucho el resistir el clima, resistir el calor y resistir el frío, pero creo que eso es lo de menos, nuestras luchas geopolíticas abarcan otras tantas batallas diarias y esto también lo veo en el arte, no solo en la producción artística, también en la gestión cultural y en las instituciones, mantenerse viva con poco, muy desértico el asunto, pero creo que por esta misma condición el arte norteño es muy directo, claro, no generalizo, pero hay poco tiempo y recursos para rodear.

22 de septiembre 2021

Javier Zugarazo: Es sintomático que la constante que elegiste sea una acción. Resistir da cuenta del contexto al que se enfrentan, tú y los demás participantes del norte, un perenne tener en contra algo.

Me acuerdo de una frase que escribiste en el prólogo para el libro de Aridamérica sobre crear siempre con la conciencia de que lo creado será breve, te cito “No es terreno fácil, cualquier intento, como la vegetación, son efímeros, uno sabe eso desde que emprende algo aquí: que probablemente tendrá una vida corta.”¹

Resistir pasa siempre por imaginar una estrategia, pensar en el cómo nos enfrentaremos al agreste territorio para continuar vivas. Desde la forma, creo que tú y los agentes con los que trabajas están construyendo enlaces, dialogando, propiciando una reflexión conjunta para compartir estas formas de resistir. Pero en el contenido, en la creación ¿en qué artistas, obras, piensas cuando enuncias resistencia? ¿A qué te refieres cuando dices que el arte norteño es muy directo?

30 de septiembre 2021

Gracia Doré: Justo cuando menciono lo directo, hago referencia a la economía de los recursos discursivos relacionados con el ambiente desde donde se trabaja, los aspectos y ejes que guían, tanto obra como otros proyectos, son muy puntuales, es fácil reconocer los mismos ejes y problemáticas que nos atraviesan aquí en el mismo arte. Como antes mencioné el territorio continuamente nos define y en un ambiente árido se trabaja a contra tiempo y con pocos recursos. Esto también se vincula con los proyectos de “vida corta” que en realidad, más que morir es un mutar y moverse, porque aunque los proyectos terminan su ciclo, sus gestrorxs no.

En cuanto a la resistencia pienso en artistas como Marcia Santos, trabajando con ejes como el cruce fronterizo, pero también desde su gestión en centroX16, en producciones como Procesos de línea, quienes desde lo colaborativo gestionaron espacios de resistencia para mujeres artistas y trabajadoras de la industria maquiladora o en el trabajo de Jorge Scobell y Paco Burrola con Luces brillantes, quienes resisten enunciando desde el vídeo a personas de la diversidad poco visibilizadas en el estado de Chihuahua. 

Recientemente, para la presentación del libro de Aridamérica 2020, Alejandro Luperca comentaba sobre la gestión en solitario, él desde Cd. Juárez llevó un proyecto que todxs saben que admiro mucho: Proyectos Impala, mencionaba justo este anhelo de haber tenido más soporte y acompañamiento durante este proyecto, vínculos que actualmente tratamos de generar y alimentar, pero que debido a las características de nuestro territorio es muy complicado sostener.

08 de octubre 2021

Javier Zugarazo: “¿y si generamos nuestro propio lugar, nuestro propio espacio, un lugar simbólico donde no temamos parecer rancheros? “²

En mayo del 2020 escribiste un texto para esta misma revista títulado Covid Norteño, eran los inicios de esta eterna pandemia. De dicho texto traigo dos puntos para terminar con esta charla. El primero es alrededor de la siguiente frase “luchamos mucho por evadir lo que somos por meternos en una cajita de verdaderos artistas contemporáneos”, dentro de tu práctica múltiple ¿cómo resistes a este amoldamiento irradiado desde los centros?

El segundo es sobre la búsqueda de un lugar común. Sé que apenas ha pasado poco más de un año de que escribiste aquello y que los cambios no son rápidos ni deben ser evaluados por su velocidad, pero, ¿sigues viendo al arte norteño como islas separadas?

15 de octubre 2021

Gracia Doré: Es difícil resistir al centro (o centros), el sistema de legitimación del arte que hay en México casi te exige amoldarse a ciertos discursos y formas de hacer para ser vistx, pero creo que al menos en mi práctica he podido ver que las dinámicas de escucha han sido clave fundamental, no solo de lxs artistas o de quienes participan en los proyectos, sino una escucha y lectura constante del entorno, del nosotrxs en situaciones fuera de la práctica artística dura, donde nuestro navegar se da de  la manera más cotidiana y buscar llevar esas dinámicas al área del arte.

En cuanto a ser islas, creo que lo seguimos siendo, no obstante han habido avances, se han generado más puentes. Lo veo en los vínculos que poco a poco se forman con Chihuahua y Ciudad Juárez, también con Sonora, pero como dicen por ahí “una golondrina no hace primavera”, falta mucho y ya antes se han hecho intentos, sin embargo ahora hay más herramientas y consciencia del afuera y del adentro.

¹ Doré Luevano, Gracia, ed., Aridamérica (México: 2020), 9.

² Doré Luévano, Gracia, “Covid Norteño”, Chiquilla electrónica, 4 de mayo de 2020, https://chiquillaelectronica.com.mx/2020/05/04/covid-norteno/


 

Entrevista / Conversación: Mariairis Flores Leiva

Javier Zugarazo Tamayo <3

Mariairis Flores Leiva es una curadora-investigadora chilena enfocada en el arte contemporáneo, trabaja tanto con la genealogía como con la creación actual, siempre aproximándose al fenómeno desde una mirada crítica feminista. Esta plática comenzó a principios de julio, coincidiendo con un proceso constitucional muy relevante no sólo para Chile sino, a mi parecer, para toda la región; mediante un intercambio de correos electrónicos con preguntas y respuestas que no estuvieron ajenas del acontecer social. Una conversación no rítmica, sino con temporalidades variadas de acuerdo a los procesos personales y corporales de cada uno.


8 de julio de 2021

Javier Zugarazo: Me gustaría comenzar esta entrevista/conversación pidiéndote que comentes la siguiente yuxtaposición de imágenes. Se trata de una fotografía de la primera sesión de la Convención Constitucional presidida por Elisa Loncon, dentro del edificio del ex Congreso Nacional. En el fondo superior se encuentra la pintura Descubrimiento de Chile por Diego de Almagro de Pedro Subercaseaux.

10 de julio de 2021

Mariairis Flores: Esa yuxtaposición fue muy simbólica. La pintura en su título evidencia una paradoja, ya que refiere al descubrimiento de Chile, a pesar de que en ella misma se representa que este lugar “descubierto” era en realidad un territorio habitado. Les indígenas ahí representados, sentados en el suelo y con caras melancólicas parecen presentir lo que se viene con este “descubrimiento”. Almagro es el centro del cuadro y parece estar siendo guiado por un indígena, con este telón de fondo colonial se iniciaron las sesiones de la Convención Constitucional presididas por Elisa Loncon, mujer mapuche, justamente uno de los tantos pueblos que habitaban este territorio. Las lecturas en torno a esta coincidencia circularon rápidamente. El ex-congreso era un edificio que llevaba un tiempo sin ser utilizado, entonces dudo que esa obra estuviera en el imaginario colectivo, pero cuando apareció se volvió innegable su potencia y se habló mucho de que ahora Chile estaba siendo refundado por una mujer indígena, mapuche. Esta idea de la refundación desde los pueblos indígenas y desde el pueblo, tomó más fuerza desde la instalación de la Convención el domingo 4 de julio. Lo que ocurrió ese día fue inédito, emocionante y hasta un punto impensado, me refiero a la elección de Loncon como presidenta de este nuevo órgano y la presentación de les constituyentes, en especial de la machi Francisca Linconao, autoridad espiritual mapuche, quien sufrió la prisión política y hoy forma parte de la Convención al obtener la mayor cantidad de votos entre les constituyentes indígenas. Si bien la pregunta apunta esa imagen puntual y lo que significó, me es inevitable referir a lo que está aconteciendo al momento de escribir esta respuesta. La noche del viernes 9 de julio (anoche) comenzó a circular por redes sociales la noticia de que carabineros había asesinado a Ernesto Llaitul, hijo de Héctor Llaitul, dirigente mapuche, líder histórico de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM)¹. Con el pasar de las horas esto fue desmentido por el propio Héctor, quien al momento de ir a reconocer el cadáver se dio cuenta de que no era su hijo, sino que Pablo Marchant, otro miembro activo de la CAM. Esto hace que además del horror propio del asesinato a un weichafe mapuche, se genere una confusión. Llaitul señaló que desconoce por qué desde la oficialidad se hizo circular esa información errónea. Refiero a la situación actual para dar cuenta de cómo, en menos de una semana, pasamos del momento histórico de la convención a tener una nueva víctima del terrorismo de Estado, que se instaló en el Wallmapu desde hace décadas. En la Convención y en las discusiones de los últimos días ha quedado en evidencia que la derecha perdió gran parte del poder que ejerció impunemente desde la dictadura, es evidente que están desesperados y que, además, siguen teniendo el monopolio de la fuerza. Por ello, no tengo dudas que este asesinato tiene entre sus motivos desestabilizar el proceso político que estamos viviendo y seguir justificando la militarización del Wallmapu. Los gestos simbólicos son importantes, pues permiten construir otros modos de entender el mundo. Por ejemplo, desde la revuelta del 18 de octubre de 2019, las banderas mapuche principalmente, se tomaron las marchas y hemos podido imaginar un Chile en el que se reconozcan las naciones que habitan en él, cuestión que hace unos años no hubiera sido posible, ya que la sociedad chilena es profundamente colonial. Y digo es, porque a pesar de que ha cambiado en el último tiempo, el Estado Chileno sigue siendo profundamente colonial, otra muerte hoy nos golpea y aunque sea el Estado el que ampara el actual proceso constituyente, ambas realidades conviven en una permanente contradicción.

14 de julio de 2021

Javier Zugarazo: Esta confrontación de imágenes también me llevo a preguntar cómo se materializaría esta anhelada refundación, presidida por una mujer mapuche, dentro de una realidad contradictoria y con una sociedad que sigue reafirmando su clasismo, racismo y colonialidad. Esta realidad contradictoria también está presente en el contexto mexicano, el gobierno actual se ha convertido en un experto manipulador de lo simbólico sin necesariamente traducirlo en acciones. Por ejemplo, el presidente emplea las figuras de los héroes nacionales para autoafirmarse y escudar su actuar, o acude a los territorios mayas a pedir perdón por los agravios cometidos contra ellos pero, al mismo tiempo estos siguen siendo desplazados y despojados de sus territorios para la construcción del llamado “tren maya”.

Desde la parte visual sabemos que existe un colonialismo de los imaginarios y la creación artística, y llama la atención, como bien dices, la irrupción de la bandera mapuche o también las intervenciones de los monumentos dedicados a colonizadores o militares. En este agitado contexto social que vive Chile ¿notas una sintonía de los cambios políticos en el ámbito artístico? ¿O quizás sea una resistencia que ya se venía dando y que los ha precedido?

23 de julio de 2021

Mariairis Flores: En relación a lo que me comentas sobre México y las similitudes evidentes entre contextos. Pienso en lo que sucedió con Alberto Fernández, quien dando una conferencia en el marco de la visita de Pedro Sánchez, supuestamente cita a Octavio Paz para decir: “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros, los argentinos, llegamos en los barcos de Europa. Así construimos nuestra sociedad”, la frase explicita de forma burda cómo el colonialismo sigue operando y por eso resulta tan ofensiva, porque anula a la población indígena argentina que existe y resiste. Luego se supo que esa frase en realidad correspondía a una estrofa de la canción de Littto Nebbia “Llegamos de los barcos”. Y ahí se vuelve evidente que el arte ayuda a difundir imaginarios, en este caso sobre el carácter europeo, y por ende superior, de los argentinxs.

El ámbito artístico en Chile es muy diverso. Hay circuitos regionales que responden a lógicas distintas a las santiaguinas, y que suelen quedar invisibilizados para este centro. Así que mi respuesta se enfocará en Santiago, que es desde donde vivo y trabajo. A su vez, tengo que mencionar que la división territorial en Santiago es muy determinante, y representa también una división de clase. Hay todo un circuito de galerías en el barrio alto de la ciudad, que por su ubicación geográfica pueden mantenerse totalmente ajenas. La revuelta tuvo como punto de encuentro Plaza Dignidad, que es un hito que también refiere a esa división. Cerca de la plaza se ubican muchos museos, entonces, en plena revuelta surgió una organización llamaba “Museos Zona Cero” que reunió a lxs trabajadores cuyos espacios tuvieron que cerrar, porque no se podía seguir con una rutina frente a lo que estaba sucediendo, pero si necesitaban hacerse parte de este nuevo contexto. En el caso de las obras, el vínculo entre arte y política siempre ha estado presente en la producción de arte contemporáneo chileno (no en toda por supuesto, pero hay un número significativo de artistas que optan por un arte crítico). Lxs artistas abordaban diversas problemáticas políticas antes de la revuelta y lo han seguido haciendo, sin que eso tenga que traducirse necesariamente en “hacerse cargo” de lo que la revuelta significó o en generar un arte de la revuelta, porque debido a la magnitud de todo el proceso, el arte contemporáneo queda desbordado, funciona con otros tiempos. Aunque también ha habido artistas que han intervenido en la manifestación. Creo que son procesos complejos y que aún estamos viviendo. Para responder de forma más concreta diría que hay artistas que siempre estuvieron en sintonía con este proceso que se detonó el 19 de octubre y fueron parte de él, instituciones que pudieron entender lo que estaba pasando, pero también otros que siguen resistiéndose o prefieren ignorarlo derechamente.

30 de julio de 2021

Javier Zugarazo: Aquello de Fernández fue una cubetada de realidad, la manifestación plena de cómo la elite política, supuestamente representante de los intereses colectivos, es más bien la perpetuadora y beneficiaria de un imaginario pigmentocrático racial de dominación colonial. Y ahora recuerdo aquello que hiciste para Paridad y escaños reservados: Perspectivas que sobrepasan las fuerzas normalizadoras², y la forma en que desde una propuesta curatorial reflexionas sobre la integración plena que deben tener los grupos marginados del sistema de configuración jurídica en un momento histórico de refundación constitucional como el que vive Chile. Será por demás interesante ver a dónde lleva esta experiencia.

Respecto a la última parte de tu respuesta anterior, tú, ¿en qué posición ubicas tu quehacer, tanto curatorial como investigativo? y ¿cuáles son los ámbitos de tu interés actualmente?

30 de julio de 2021

Mariairirs Flores: Mi posicionamiento es desde el feminismo, pero como sabemos que este es plural, no basta con simplemente nombrarlo. Entonces, frente a la pregunta, prefiero remitir a algunos momentos. En 2015 empecé un trabajo curatorial con Sebastián Calfuqueo, cuya obra abordaba su experiencia como mapuche y homosexual, cuestiones que son identitarias y que no se corresponden con mi propia historia, no obstante fue el feminismo -como matriz crítica- lo que me permitió abordar esas obras y proponerle a Seba lecturas que le hicieron sentido. Desde mi experiencia como mujer criada en el campo chileno, donde se piensa la nacionalidad como inherente a todxs quienes habitan Chile, entendí el potencial crítico que el trabajo de Sebastián tenía, porque conseguía evidenciar los efectos de la colonización, el racismo y la estructura patriarcal, esa fue mi visión de su obra y si yo había sido capaz de verlo, podíamos seguir explorando e inventando nuevas estrategias para instalar esta perspectiva crítica en lxs espectadores, que más personas dijeran: si antes de la colonización existían otras formas de entender la relación entre sexo y género, la heterosexualidad es una práctica normativa, por ejemplo. En 2016 fui parte de la investigación sobre arte y política en Chile entre los años 2005 y 2015, dirigida por Nelly Richard, la que se articuló en torno a 5 ejes: Globalización, localidades y comunidad; Paisajes urbanos; Arte, movilizaciones sociales y esfera pública; Desobediencias de cuerpos y género; Violencias y despojos; y La memoria inconclusa. Allí se reunió obra de al menos 50 artistas, porque en Chile existe un arte crítico muy potente que transita entre los espacios institucionales y el espacio público. Si tuviera que precisar diría que me interesa reivindicar un transfeminismo antirracista y antineoliberal, y que eso atraviesa todo mi quehacer, aunque igual es complejo enunciarlo, porque no es solo una teoría, sino que también deben ser hechos.

Siempre me he dividido entre el arte actual y la investigación historiográfica, lo que hay en común es que siempre se trata de arte contemporáneo. Por una parte, desde que estaba en el pregrado me ha interesado en escribir sobre arte contemporáneo, es algo que siempre hago, ya sea en revistas o textos para artistas que me invitan a leer sus obras, también coordiné un espacio de arte contemporáneo por dos años, mientras que en paralelo trabajaba como investigadora en arte chileno contemporáneo de los setenta y ochenta. Actualmente sigo esta línea doble que se encuentra. Estoy investigando las exposiciones de mujeres, realizadas entre 1973 y 1991, es decir durante la dictadura y el primer año del retorno a la democracia, las que se realizaron tanto en Chile como en el extranjero. Además soy co-editora en un libro titulado “Mujeres en las artes visuales en Chile. 2010-2020” que reúne a 60 artistas y más de 20 escritoras, mujeres que se desempeñan en el campo artístico desde la teoría, la historia, la estética y la gestión, proyecto que es impulsado por Varinia Brodsky, co-editora y encargada del área de Artes Visuales del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Estos trabajos significan un desafío, puesto que si bien están enfocados en mujeres, en ambos es necesario manifestar que no basta con ser mujer para levantar una perspectiva crítica. Además soy investigadora de la Fundación AMA para el proyecto de Documentos Chilenos del S.XX – XXI del ICAA – MFAH (https://icaa.mfah.org) y eso me tiene revisando muchísimos documentos de arte. Entonces me interesa seguir así, como investigadora y escritora sobre arte contemporáneo.

4 de agosto 2021

Javier Zugarazo: Todo arte es político, ya lo sabemos, pero considero, y creo que en esto concuerdo contigo, que por lo menos a partir de la dictadura el arte chileno ha tenido la voluntad de ser políticamente activo, un lugar desde donde resistir al poder. Y no sólo contra el régimen dictatorial como forma de gobierno, sino también en contra de sus componentes ideológicos y siempre resignificando el cuerpo como un espacio político y abarcando problemáticas de sexo, género, raza, identidad y territorio.

Como bien lo has explicado, y es lo que me llama la atención de tu quehacer, tu trabajo oscila entre la parte de memoria y lo actual, te encuentras siempre con un pie en la genealogía y otro en el aquí y ahora, y es el feminismo la balsa que te conduce en ambos ríos. ¿Cómo inscribirías, por ejemplo, el proyecto “Bajo el signo mujer” y la exposición que curaste junto a Sebastián Calfuqueo “Deseo como emancipación” como reivindicaciones transfeministas, antirracistas y/o antineoliberales?

8 de agosto 2021

Mariairis Flores: Pensando en una relación entre ambos proyectos, creo que en el caso de “Bajo el signo mujer” hablar de antirracismo se vuelve difuso, porque el campo que delimité para investigar son las exposiciones de mujeres que responden a un circuito artístico con características definidas que no puedo forzar, creo que sería un falso histórico decir que las artistas del periodo -feministas o no- estaban pensando la racialización, por ejemplo. Lo que sí había era una férrea oposición a la dictadura, no de parte de todas las mujeres artistas, eso también sería decir una mentira, pero sí de un gran número. Además hubo artistas exiliadas, forzadas a abandonar su país solo por sus ideas y posición política. Esas historias son muy importantes de visibilizar, porque fueron ellas mismas quienes se organizaron como exiliadas, mujeres y artistas. Oponerse a la dictadura era oponerse a la política de la muerte, pero también a la política económica que implementó el neoliberalismo y lo amarró en la constitución. Lo que sí considero necesario destacar es que mi interés no radica en una cuestión biológica, no me centro en las exposiciones solo de mujeres, porque crea que La Mujer hizo un gran arte que no ha sido visto, lo que llamó mi atención y me motivó fue que veía una actividad deliberada en torno “al ser mujer” en ese periodo y que sin embargo no es mayormente conocido, toda esa actividad se encuentra desperdigada y es valiosa en los disensos que presenta, porque ser mujer artista podía ser un modo de enfrentarse a la dictadura, pero también funcional al eterno femenino y con ello al régimen. “Deseo como emancipación” en tanto fue la oportunidad de trabajar con tres artistas a las que admiro profundamente, porque sus obras son críticas y encarnadas en sus historias. Paula Baeza Pailamilla, Paula Coñoepan y Astrid González tienen recorridos y estrategias distintas, sin embargo comparten un posicionamiento que trasciende a la obra. Con Seba, mi compañere, hemos crecido y mutado juntes, pero de maneras diferentes, sin embargo la idea del deseo nos ha atravesado desde el comienzo. El deseo como movilización y posibilidad para hacerlo todo, esta curaduría fue una oportunidad para sumar a otras a esta idea y proponer un recorrido por obras que cruzan signos e historias, más allá de declarar esos posicionamientos políticos, ya que estos siempre terminarán siendo completados en cada espectador.

17 de agosto de 2021

Javier Zugarazo: Para finalizar, en los planos que hemos tratado aquí: el político-social, tu quehacer curatorial-investigativo, y agregando uno más que es el personal, ¿qué deseas hoy? 

30 de agosto de 2021

Mariairis Flores: Me gustaría cerrar este intercambio volviendo al principio, a la primera pregunta, creo que lo que se generó con esa imagen que describiste fue muy importante, pero sin embargo me doy cuenta cómo en ese momento, por la contingencia, no pude hacerme cargo. Hace unos días fui al lanzamiento de un catálogo y allí Paula Arrieta, artista visual y doctora en Historia y Teoría de las Artes, realizó un interesante análisis a partir de la imagen que rescataba el contexto histórico de la pintura y lo que generó, me permito citar parte de sus palabras: “Una mujer mapuche delante de cualquier institucionalidad nacional provocará una tensión difícil de ignorar. Y es que toda nuestra república y sus símbolos, coloniales, racistas, patriarcales parecen quedar a destiempo. Irremediablemente a destiempo. Ahora podemos cerrar los ojos y hacer un nuevo ejercicio: Elisa Loncon frente a La Moneda; Elisa Loncon con la bandera de Chile; Elisa Loncon frente al Museo de Bellas Artes; y así hasta el infinito. En todas pasará la mismo. Y es que parece que Chile ya no calza con Chile”. En este Chile que no calza con Chile es importante seguir deseando, pero al mismo tiempo es complejo, porque estamos en un momento de fractura y eso genera incertidumbres. Pienso al deseo como una potencia movilizadora, no obstante me cuesta mucho desear imaginando en un futuro.    

¹La Coordinadora Arauco-Malleco (1998) es una organización de resistencia política mapuche contra el capital extractivista. El brazo armado de la organización es el ORT (Órganos de Resistencia Territorial, 2008), que llevan a cabo actos de sabotaje para la recuperación de territorios usurpados con vías a la autodeterminación de la nación mapuche. Héctor Llaitul lo define de la siguiente manera: “Nuestra lucha es muy clara y muy definida como propuesta política, estamos bajo un denominador común que es la lucha por el territorio y la autonomía. Por lo tanto, gran parte de nuestra expresión tiene que ver con la lucha de tipo territorial y política en ese sentido. No hacemos otras prácticas, entonces no nos declaramos terroristas”. Ver más en: https://radio.uchile.cl/2020/11/04/hector-llaitul-vocero-de-la-cam-no-tenemos-una-vision-terrorista-sino-todo-lo-contrario/

²Exposición que forma parte del número 02 de la revista Chiquilla te quiero.

Presentación del libro: Objetos antes y después del muro. Investigaciones artísticas acerca de muros contemporáneos

Javier Zugarazo Tamayo <3

Una reflexión de nuestro editor Javier Zugarazo a partir de la publicación Objetos antes y después del muro, de la oficina de acompañamientos artísticos Tlaxcala 3 y editado por Festina Publicaciones.


Perogrullo es decir que un muro es un objeto. Perogrullo, muy cierto y relevante recordar en un análisis que los comprende a los dos. Un muro es un objeto real o imaginario, corpóreo o incorpóreo, abstracto o concreto. Los muros dividen, separan, delimitan, aíslan, contienen, protegen. Son testigos mudos, conocen que sucede a ambos lados de su emplazamiento. Sabían antes que nadie que Numancia no se rendiría, que no quedaba nadie con vida cuando entraron los romanos.

Hay un antes y un después de un muro.

Pero no hay muro que no sea poroso.

¿Objetos antes y después de qué muro?

Un muro ideológico. Nueva perogrullada.

El muro de Berlín fue construido en 1961 por la República Democrática Alemana con hormigón armado y una altura de 3.6 metros. En cuerpo y abstracción dividió a su mundo, el del norte, en dos.

Muro de Berlín- Cortina de hierro. Sinécdoque: la parte por el todo.

La guerra fría: una sucesión sinecdótica: Berlín, Vietnam, Corea, Afganistán, Cuba, Irán, Chile, Egipto. etc.

El relato oficial de las democracias liberales dice que con la caída del muro cayeron todos los otros muros (al menos los geopolíticos). Pura ficción historiográfica, pues en el neoliberalismo y la globalización los muros siguen aquí, multiplicados y reversionados; son los flujos económicos lo únicos permitidos, y no los de los cuerpos, no los de los cuerpos pobres.

Capitales golondrinos

Neoliberalismo

Globalización

The Iron Lady

Margaret Thatcher

Muro golondrino

Yo nací un año y diez días después de la caída del muro de este relato. El mismo año en que Luis Alonso Sordo Noriega trajo a México el fragmento 266 del muro este muro. Con un peso de tres toneladas, el muro hizo el viaje transatlántico en barco de Hamburgo a Tuxpan. Es así como se materializa la globalización, viajan los muros y no los cuerpos.

Muro navegante

Muro-reliquia

Muro-objeto de colección

El fragmento 266 del muro alemán formó parte del Museo de Historia Contemporánea ubicado en Tepic 41, en la colonia Roma. Al cierre del museo, el fragmento fue subastado por Morton el 27 de mayo de 2017 y vendido por 500 mil pesos.

¿Qué hace el arte con los muros?

El muro blanco

El muro mercado

El muro academia

El muro centro

El arte los habitó, colgó de ellos y ahí vivió en prisión. Una prisión cuyo celador es lo que Diego del Valle Ríos en su texto Fire to the Factories of Whiteness! llama la hidra capitalista del sistema artístico, un monstruo con cuatro cabezas: el museo, la bienal, la feria de arte y la academia.

Ahora baja de los muros para reconocerlos, transitarlos, perforarlos, diseccionarlos, navegarlos. Acciones que se llevan a cabo en las participaciones artísticas que conforman Objetos antes y después del muro, pues este libro es prueba de que hay un objeto artístico antes y después del muro.

La lengua y el muro

MURO – MURALLA – WALL – VALLA – VALLE

¿Un muro lleva implícita la propiedad privada? ¿es inherente al ser humano construir muros?

En su texto Límites, Bordes y Fronteras, Francisco Gonzáles Castro inquiere en la relación que existe entre las palabras “muro” (español), “mauer” (alemán) y “wall” (inglés) y recupera el origen etimológico latino en relación con su contexto imperialista romano y se pregunta si la noción de muro se relaciona con las nociones de imperio y de propiedad.

A mí me gustaría ir más atrás en línea ascendente por las familias lingüísticas al indoeuropeo, del que el latín desciende. Las teorías ubican a los hablantes del indoeuropeo dentro de la zona de valles formados entre la cordillera del Cáucaso y los montes Balcanes. Y quisiera resaltar el origen común, al que también hace referencia Gonzales Castro, que las palabras wall y valle tienen en la raíz indoeuropea wel que podría interpretarse dar vueltas- en el sentido de envolver.

Me gusta pensar que el origen del muro viene de una descripción del territorio de los habitantes, en descripción de ser rodeados por montañas. En un ejercicio de resignificación del muro imperial al muro de montañas que abrazan.

Lengua como muro

I remember being caught speaking Spanish at recess -that was Good for three licks on the knuckles with a sharp ruler. I remember being sent to the corner of the classroom for “talking back” to the Anglo teacher when all I was trying to do was tell her how to pronounce my name. “If you want to be American, speak ‘American’. If you don’t like it, go back to Mexico where you belong”.

“I want you to speak English. Pa’ hallar buen trabajo tienes que saber hablar el inglés bien. Qué vale toda tu educación si todavía hablas inglés con un ‘accent,’” my mother would say, mortified that I spoke English like a Mexican. At Pan American University, I, and all Chicano students were required to take two speech classes. Their purpose: to get rid of our accents.

Attacks on one’s form of expressions with the intent to censor are a violation of the First Amendment. El Anglo con cara de inocente nos arrancó la lengua. Wild tongues can’t be tamed, they can only be cut out.

Azaldúa, Gloria (1987). Borderlands, La Frontera, The New Mestiza.

Foráneas: piedra blanda, tierra inmóvil.

Diana Buitrón y Lorena Tabares

La palabra foránea lleva implícito en su significado un muro. Una división entre lo propio y lo extraño, lo que es de aquí y lo que viene de otra parte.

La palabra foránea lleva implícita también una acción, un cruce, un desplazamiento: una cuerpa que lo ha cruzado y con ello, ha anulado su función y lo ha dejado sin razón de existir.  

Unas cuerpas que lo han cruzado.

A partir de una fotografía venezolana antigua, nuestras foráneas inician su viaje, es punto de partida de sus desplazamientos. Tres mujeres frente a la cámara, de fondo vegetación. Con ayuda de sus vestidos, las primeras dos (de izquierda a derecha) se funden en el fondo, la tercera es usa blanco, se nota más, casi que la luz quemo todo el negativo en esa parte. Las tres erguidas, con los pies separados, esperan el disparo de la cámara para poder seguir su camino. En la cabeza las tres cargan con una piedra blanda, un bulto, una nube: un pasado o un futuro. Las tres cuerpas de la fotografía no supieron que serían imitadas por otras, que en su afán de caminar las toman de pretexto para habla de otras andantes más.

El muro es penetrado por mí y el muro me penetra.

¿Qué pasa cuando se atraviesa el muro? Se arrastra perenemente, el cuerpo lo lleva consigo, pero no como cicatriz, sino como herida abierta.

Hay un antes y un después de un muro.

Pero no hay muro que no sea poroso.

Si soy yo un muro, ¿hasta dónde permito que me atraviesen?

Caminar andar caminar

Recuerdo que mis bisabuelos caminaron, siguiendo la línea del ferrocarril, de Guanajuato a la Ciudad de México.

Todas somos foráneas

No soy muro, soy membrana: viva, elástica, flexible.

Las membranas se aglutinan, se suman, se vuelven pared, muro caminante. Se conectan con otras membranas caminantes hasta que el 17 de octubre del 2018 se materializan en la primera caravana migrante (¿primera?). Seis mil membranas caminantes tratando de entrar a México por la frontera sur, para caminar de un muro a otro. Esperan atravesar el primer muro, no morir en el camino, huir de la mirada de Francis Alys.

Diana y Lorena son foráneas. Caminantas. Poetisas.

De lluvia a yugo

De sol a sol

20 jornadas

de 10 trechos

de 8 pasos en cada uno

a b

b a

a c

c b

b c


Imagen principal: Alí Cotero

Un versión de este texto fue leida en el conversatorio sobre el libro Objetos antes y después del muro en la página de Facebook de Tlaxcala 3.

La danza de las moscas: gráfica de Abril Aranda

Javier Zugarazo Tamayo <3

Pienso en Abril y en su obra. Pienso en la furia de las inscripciones que componen sus grabados. Pienso en sus moscas y su Este temor no soporta la desnudez. Pienso en Abril con su sonrisa y mirada de niña, después la contrasto con su trabajo y encuentro las otras caras que hay debajo, no siempre sonrientes, no siempre de niña.

Pienso en la obra de Abril y confirmo que no podía ser más que en la gráfica donde ella arrojara los cuerpos, fuerzas y violencias que le suceden dentro; es su medio, lo conoce y despliega en él sus imágenes. Sus lineas lo quieren abarcar todo, dentro y fuera de la forma: cómo danza de mosca bailan, a veces con ritmo convulsivo y otras meditativo, con trazos que son inscripciones, a la vez signo, a la vez texto, textura y volumen.


Disgresión (mosca en la pared)

Pienso también que ahora soy, y he sido en los ultimos meses, la mosca de mi casa. Empeño la poca energía y el tiempo entre las ansias de volar y ocupar todos los espacios de la habitación y las ganas de azotarme contra las ventanas en busqueda de una salida.


Pienso en las imágenes de Abril y creo que están resueltas a dar cuenta de ella pues provienen de la entraña, del interior de la cosa, esa parte original en la que participamos todos. Son creadoras de su propia belleza con  lo que supura de las heridas permanentemente abiertas, lo que busca ser vomitado; aquello que surge en la placa de madera al ser devastado, en ocasiones dejando que la madera también se haga presente y opine en la obra.

Pienso en Abril y en su Autorretrato, una pieza sobria y aprisionada. Mis ojos me llevan directo a los suyos, son absolutos en el papel. Miro ahí su rostro y me dice que vivir deja marcas, algunas por autoflagelación, huellas vivas en la piel que sirven para no olvidar lo andado. Abril las toma y construye su obra, arma la estructura y lanza ahí a los seres portadores de los signos compartidos. La creación de Abril contradice la mocedad de su nombre pues grita con herencia mítica en la forma. Pienso de nuevo en la imagen que lo quiere llenar todo, todo huella, todo inscripción, todo cicatriz.

Educación, xilografía, 80 x 60 cm
Autorretrato, xilografía, 60 x 40 cm
Soberbia, xilografía, 120 x 80 cm
Abuelo de Manu, xilografía, 60 x 40 cm
Soyu un fauno de ocre y escamas, xilografía, 120 x 80 cm
Este temos no soporta la desnudez, xilografía, 120 x 80 cm
Escribo para desvestirme, xilografía, 120 x 80 cm
Abejas invisibles del dolor, xilografía, 80 x 120 cm
Coatlicue (detalle), xilografía, 80 x 60 cm
Estudiante mosca, barniz blando, azúcar y mezo tinta, 30 x 20 cm
Origen, barniz blando y aguafuerte, 56 x 75 cm
Es por aquí , acrilico y tinta, 44 x 66 cm

Abril Aranda Medina (México). Artista visual, especializada en grabado en madera, metal y dibujo.