La periferia más allá de la idea de la periferia

Manuel Guerrero <3

«La periferia siempre es femenina. La periferia se inventa y reinventa cada día, mientras que el centro, así como el circuito del arte contemporáneo —masculinos—, todo lo cooptan. ¿Qué podemos decir ante una aparente aceptación y moda por la precariedad, por el barrio, por lo marginal, que no se haya dicho ya?». Con este contundente párrafo abre el texto introductorio de la exposición La invención de la periferia, curada por Getsemaní Guevara y Paola Eguiluz —quien participa también como artista en la muestra— del proyecto Marejada. Indisciplina con perspectiva de género y presentada en Galería Unión. La exposición presenta el trabajo de Ana Karen Rodríguez, Carla Rivero, Cynthia Fuentes, Gabriela Sandoval, Ketsueki Koibito, Larissa Alcántara, Mitzy Corona, Naohmi Domínguez, Pamela Zeferino, Sofía Castillo y Yesica Mendoza, mostrando la diversidad de «sentires y estrategias que cada una de ellas ha generado a partir del territorio que habitan».


Me he permitido comenzar este texto con dicha cita ya que en buena medida, contiene una pregunta medular para proyectos y esfuerzos expositivos que comparten preocupaciones similares. ¿Cuál es el lugar de la periferia en el arte contemporáneo?  o más bien, ¿cómo entendemos la periferia y cómo la situamos en el arte contemporáneo? Para matizar esta duda debo decir que no me refiero a si la periferia como materia de la práctica artística tiene lugar en galerías, museos u otros espacios de exposición; evidentemente lo tiene, aunque —como señalan las curadoras— su presencia no es neutral y muchas veces atiende más a un reclamo de inclusión y explotación de tendencias más que a una redefinición efectiva de los procesos de validación y exposición que perpetúan las desigualdades. En este sentido, el enfoque con el que quisiera plantear la cuestión es qué redefiniciones de la periferia se están haciendo desde las prácticas artísticas presentadas en la muestra y cómo éstas nos permiten ver a la periferia como algo delimitado no solo territorialmente, sino ideológicamente.

Enunciar que la periferia define algo más que una demarcación no es algo nuevo cuando hablamos de las prácticas artísticas. Sin embargo, lo que casi siempre pasamos por alto al discutir esto es que vivir en la periferia perfila formas de existir, desear, y —desde luego— ver, lo que modela una sensibilidad permeada por circunstancias políticas, sociales y culturales y una forma particular de aproximarse a los fenómenos cotidianos; algo patente en el planteamiento curatorial de la muestra.

«Aglomeración 2», 2016. Yesica Mendoza. Tinta sobre papel. 24.5 x 27.6 cm.

Un ejemplo de ello es el dibujo de Yesica Mendoza, titulado Aglomeraciones, pues ofrece un acercamiento alterno a la idea del espacio público al mostrar cómo este concepto se genera por el mercado informal, en contraste con los lugares céntricos de la capital mexicana donde la vegetación y el tránsito peatonal fluye. Coronado por un letrero con la leyenda “centro comunitario” y delimitado por unidades habitacionales, el paisaje que representa Mendoza se convierte en una descripción visual de cómo las dinámicas económicas configuran el espacio, sin ser necesariamente un retrato estereotípico del otro-periférico —de hecho, aquí la ausencia de personajes es notoria—: la monocromía y descripción gestual que realiza la artista, a la manera de un apunte, nos permite concentrarnos en el lugar que se construye, en la aglomeración de vidas, más que proponer una estética de los elementos cromáticos de la periferia.

En ocasiones, las reflexiones en torno a la periferia se circunscribirse a los problemas de la autoconstrucción, y por ende de la arquitectura: un asunto importante e innegable, en efecto, pero en el que las reflexiones sobre los asuntos más sutiles pero significativos en la manera en la que se valoran ciertos elementos o situaciones —en una línea más personal— no siempre tienen cabida. Al respecto, Larissa Alcántara brinda un giro a esta situación con ¿Qué pesa más?: una serie compuesta por tres imágenes realizadas con cabellos emparedados en placas de vidrio, que aluden a una pregunta capciosa muy recurrente durante nuestra infancia: ¿Qué pesa más, un kilo de plomo o un kilo de algodón?

«¿Qué pesa más?» (1 de 3), 2020. Larissa Alcántara. Archivo de pelo natural entre dos vidrios. 40 x 40 cm.

En estos poemas visuales, Alcántara juega con la idea del peso como magnitud física y el “peso simbólico” de los objetos, en este caso, el cabello. En una publicación sobre el proyecto la artista plantea, parafraseando la pregunta ya referida, esto: “¿Qué pesa más, un mechón de cabello que me fue arrebatado en un acto violento o un año de cabello recolectado a voluntad?” Esta pregunta nos brinda un contexto más claro del juego de palabras presentes en las imágenes, pero también ofrece un punto de vista sobre la vida en la periferia que posibilita una identificación colectiva a partir de —literalmente— una parte de la artista.

Los proyectos anteriormente referidos nos permiten acercarnos a una elaboración del proceso creativo compleja y que se puede ver también en buena parte de las piezas seleccionadas para la exposición en la que, si bien hay un reconocimiento de que la periferia es un asunto discutido académica y teóricamente —sobre el que existen referentes artísticos—, lo que parece haber quedado en la propia periferia de la discusión es cómo lxs artistas se sitúan en ella, algo a lo que La invención de la periferia busca darle la vuelta al priorizar la condición vivencial como algo inherente a la producción artística.

En este sentido, inventar la periferia implica re-inventar el relato de la vida que se desenvuelve más allá de los clichés y la avidez por la precariedad, pues existir no es algo que se pueda contener en un concepto, ni que se pueda delimitar. Después de todo, vivir y hacer arte implica trastocar constantemente los límites de las categorías.

La invención de la periferia se puede visitar en Ignacio Allende 96-Int.10, Centro Histórico de la Ciudad de México hasta el 8 de enero de 2022. Citas a info@galeriaunion.art o en mensaje directo en el Instagram de Galería Unión.


Manuel Guerrero. Es licenciado en Artes Visuales con Mención Honorífica por la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. Ha participado en más de quince exposiciones colectivas y encuentros de arte sonoro en México, Reino Unido, Japón y España. A la par de su trabajo plástico, escribe para varias publicaciones dedicadas a la reseña y crítica de arte, además de impartir cursos sobre temas afines a sus líneas de investigación, como el arte sonoro, las relaciones entre arte y capitalismo y la historia de la crítica. Dentro de su labor en la difusión del arte, ha participado en mesas de debate organizadas por instituciones como el Centro Cultural de España en México, ferias de arte como TRÁMITE, o la Escuela de Artes de la Universidad de El Salvador. Fue jefe de redacción en Revista Código y actualmente estudia la maestría en Historia del Arte, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Imagen principal: Ficciones cotidianas; Museo en casa, 2020. Cynthia Fuentes. Montaje digital, impresión sobre lustre mate. 55 x 65 cm.

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