Sobre la opresión de la mujer: emplear el poder para dominar

El ámbito cultural no se escapa de las dinámicas de poder y de los sujetos que toman ventaja de su posición política, económica y de género. Lamentablemente, muchos de los agentes del arte nos encontramos a expensas de estas personas; nuestro trabajo y proyectos se ven determinados por su voluntad, disfrazan como interés genuino por el arte y proyectos comunitarios lo que en verdad es un deseo por dominar. El caso de la Policlínica, y distintos proyectos más, para su creadora no ha sido una excepción.


Llevo siete meses tratando de escribir, siete meses donde el poder, las estructuras preestablecidas, el sometimiento y abuso de posición son armas desde donde se estructura nuestro panorama social y desde donde más se ataca, además de los negocios con malas prácticas, las dinámicas de quien tiene el poder y la opresión con las que se disfrazan las propuestas comunitarias. 

El pretender es lo que más domina. Y cuando ya no hay piso el único recurso que queda para ti es el mismo: pretender, y de ahí se corren los días. 

La vida pone 10 capas para tratar de explicárselo y comprender que después es tarde para ejecutar lo que en verdad se quería hacer. Le tuve miedo a mi voz y ni siquiera supe dónde quedó ni si se podía conectar con mi cabeza, que tampoco sabía dónde estaría y que estaría haciendo. 

Pierdes la noción de tu identidad cuando por primera vez te das cuenta que eres mujer y estás siendo oprimida, todo el tiempo. Que tratas de avanzar y el primer tope es alguien queriendo poner el filtro de lo que eres y personas abusando de tu trabajo; después el segundo tope los hombres con las mismas prácticas buscando dominar, y notas como van proponiendo que para conseguir algo de una mujer el convenio es jugar con ella. Después te vas eslabón por eslabón y después de la decepción llegas a pedir ayuda y encontrarte con lo mismo, ningún hombre dejará nunca de ver el sexualizar a la mujer como un medio. Y por más que tratas y tratas la opresión existe y permea. Si no es en el ámbito de género se vuelca a lo generacional. El más chico jamás puede ser más hábil que el más grande y los espacios culturales y laborales con desarrollo precario por falta de sistemas justos, medios de trabajo de imposición y poca claridad de compromisos terminan por consumirte. 

Y, por consiguiente, el amor entre mujeres y la sororidad es algo que aún no ves como existente.

Pero tú te dices: eres mujer, y te dicen: “eres fuerte” y te atas a eso. Llega a consumirte, porque no sabes cómo enfrentarlo y ya no pudimos mantenernos cerca. Y tu estilo de vida de repente cambia. Ya no te sientes lista, ni bonita, ni animada, ni amorosa, ni paciente, y ni siquiera escuchas al tintineo de bondad de esa apagada que habita en ti. De repente estás doblegada, ahí es donde inicia la opresión. 

Zacatecas, 2022


Imágen principal: Intervención de Bober en la Policlínica.

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