Relato de la precariedad laboral a dos voces

Rodrigo Rosas <3

Coro a dos voces 

Acta de nacimiento

CURP

Comprobante de domicilio (no más de dos meses de antigüedad)

Curriculum vitae

Constancia de situación fiscal

Carta de no adeudo

Cotización del servicio

Partida 33901

Subcontratación de servicios con terceros

Desde mi posición como trabajador capítulo 3000 me interesa trazar y extender las lecturas sobre la precariedad laboral de nuestro presente. Un ejercicio situado en un segundo confinamiento, un segundo cierre de museos, los recortes presupuestales y la precarización laboral cada vez más visible e insostenible a través de la modalidad llamada capítulo 3000; surgen dos preguntas que me parece urgente atender: ¿cómo se articula la plataforma Contigo en la distancia con el fenómeno de la precarización cultural? y ¿cómo se articulan los museos y sus trabajadores con la pandemia?

La crisis del Covid-19 reveló la desigualdad y las falencias de los sistemas sanitarios, educativos, políticos y sociales a nivel global. Demostró la incapacidad del Estado de proveer a la población de las necesidades que posibilitan realizar una cuarentena generalizada. Estas diferencias han desatado una serie de debates y polarizaciones sobre los sujetos que a pesar de las restricciones de movilidad e inmovilidad salían a las calles muchas veces con mascarillas de tela común o medidas de precaución que carecían de los materiales recomendados. 

Coro a dos voces

Movilidad

Inmovilidad

Confinamiento

son un privilegio de clase

Contigo en la distancia es una plataforma que surge en la emergencia del primer confinamiento como un esfuerzo de la Secretaría de Cultura para seguir ofreciendo contenidos culturales. Los museos se apropiaron de la plataforma como una herramienta para mantener sus agendas, su vinculación con los visitantes y la posibilidad de afianzar nuevos públicos. La plataforma permite construir un andamiaje de problematización para pensar nuevas modalidades de arte, educación, mediación, relación con los públicos e involucramiento social. Sin embargo, se sitúa en un mismo registro con los grandes consorcios de la cultura y el ocio en la dinámica scroll, like and share.

Coro a dos voces

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Con los recortes presupuestales al sector cultural el gobierno actual ha impactado directamente a los museos, esta acción ha demostrado su argumento sobre la inutilidad de las artes “burguesas”, supone que no pueden aportar nada a un proyecto de Estado ni a los retos y redefiniciones que la crisis del Covid-19 introduce; los museos son entretenimiento; ignora que enriquecen la visión del mundo, la contemporaneidad e incentivan el pensamiento crítico.

Ante estos desaires a la cultura y a los museos, es importante señalar que no todo proceso crítico es cuantificable ni debe justificar su utilidad a una agenda política sexenal. El carácter disruptivo del museo se sitúa en la posibilidad de su inutilidad a ciertas articulaciones del sistema.

Coro a dos voces


la “inutilidad” es subversiva


la “inutilidad” es subversiva


la “inutilidad” es subversiva

Una de las múltiples estrategias utilizadas en la plataforma es hablar de las colecciones, presentar recorridos virtuales de los proyectos expositivos y difundir los acervos digitalizados; opciones enriquecedoras que incentivan el conocimiento del patrimonio, sin embargo, no abona a pensar el museo en la virtualidad. Es urgente pensar nuevos sentidos de la dimensión museal que interpelen el presente y construyan puentes que cuestionen y reflexionen las realidades de precariedad que permean los museos.

Si los museos fueran un eje para la emergencia social, un sitio donde se gestan estrategias de apoyo a comunidades circundantes ¿seguiríamos precarizados por el gobierno? Seguramente sí, el Estado vería un potencial insurrecto y de movilización social que en la actualidad desconoce, una herramienta de lucha contra la precariedad, los ejercicios fascistas y las violencias.

Coro a dos voces

¿Museos para quién?

¿Museos para qué?

¿Museos para quién?¿Museo para qué?

La experiencia de la plataforma desde sus coordenadas de origen es una respuesta ante la emergencia y un prototipo de entramado pedagógico que permite pensar las plataformas digitales, los públicos y los museos postpandemia; un repositorio de experiencias elaboradas y (re)activadas en el proceso de confinamiento y post confinamiento. 

La dimensión biopolítica y necropolítica de la pandemia, articulada a la idea de clase, racialidad y género revela cómo algunos cuerpos son susceptibles a confinarse y otros a trabajar para mantener un sistema que los excluye y precariza. La acción de confinarse contrasta con la realidad de vivir al día y de las industrias del cuidado donde los trabajadores por ínfimos salarios se exponen al virus.

Coro a dos voces 

el sistema necesita del subalterno

el sistema se alimenta del subalterno

al sistema lo sostiene el subalterno

El tránsito del material producido por las instituciones culturales hasta la plataforma no es un canal transparente, es modelado, tamizado, modificado y potencializado de acuerdo a los intereses de actores e instituciones específicas. A un año de distancia es un mecanismo de control y enajenamiento que aglutina las agendas prioritarias del actual gobierno.

Coro a dos voces


La libertad en la virtualidad es una ilusión


Libertad es una ilusión

Ilusión

La dimensión bio y necro política se replica en menor escala dentro de los museos; los cuerpos “ilustrados” son susceptibles al confinamiento, mientras otros cuerpos súper explotables acuden a los centros de trabajo como el personal de seguridad, limpieza y mantenimiento. En los obituarios oficiales publicados por Secretaría de Cultura y sus dependencias ¿incluirán esquelas de los trabajadores de seguridad, limpieza y mantenimiento fallecidos y sus familias? ¿existe esa numeralia o los cuerpos que importan son los “ilustrados”?  ¿Ese es el mejor homenaje o quizá la seguridad médica y social?

La puesta en marcha de la plataforma en el contexto de los recortes presupuestales oculta la precariedad, construye un espejismo donde los museos, a pesar del contexto, continúan generando conocimiento a través de exposiciones y eventos; parece seguir con su ritmo cotidiano sin percatarse de que todo se convulsiona a su alrededor

Alimenta los indicadores que justifican la existencia del proyecto, afianza la imagen de los museos como vinculadores de gran impacto en la digitalidad ¿es así en la práctica? o ¿es una mentira maniquea que los museos públicos seguimos presentes en la esfera pública?

La necesidad de producción incesante de contenidos ¿responde a las numeralias exigidas por las instituciones reguladoras de los museos? ¿mantener y aumentar los públicos? o ¿justificar la utilidad en la sociedad y sobre todo el escaso presupuesto?

Coro a dos voces

Siempre hemos sido precarios

Siempre hemos sido precarios

Así mismo, existen actores que “indirectamente” circulan por los ecosistemas museales y hacen posible su funcionamiento, sin embargo, son invisibles para las acciones de los museos. Los vendedores ambulantes, comerciantes, guías turísticos independientes, entre otros. Trabajadores igualmente precarizados por el sistema.

¿Qué hacemos los trabajadores de museos por ellos? ¿cómo nos estamos pensando desde esas realidades “otras” que parecen externas a la gestión cultural?

Si pensamos a los museos como instituciones al servicio de la sociedad y espacios para la discrepancia, hemos fallado en esta pandemia, los contenidos digitales han construido nuevos muros y dejado de ser un espacio de negociaciones. Nuestras estrategias han demostrado ser obsoletas en construir empatía tan necesaria en estos tiempos, y su nula capacidad de entender y tejer puentes de los acervos, narrativas y dispositivos museales con lo que hoy en día nos confronta: la precariedad.

¿Cuántos vendedores ambulantes que están fuera de los museos han entrado a ver una exposición o participado de alguna actividad? Los museos y los trabajadores de museos hemos dado la espalda a estos actores que forman parte de la antigua normalidad; son nuestras comunidades y parte del sistema que nos sostiene, promociona, procura y alimenta.  

¿cómo nos entendemos a nosotros mismos con los otros? ¿cómo habitar juntos un museo permeable y solidario en medio de la precariedad? 

Coro a dos voces

 

Habitar

Pensar lo común

Habitar

¿Cómo construir los relatos de la pandemia desde los museos más allá de la patología de digitalizar el museo? ¿cómo representar la precariedad desde la institución misma que la cobija, gestiona y sufre?

En medida que hagamos consciente los otros cuerpos superprecarizados que circundan los museos, las relaciones de poder que configuran los cuerpos que pueden resguardarse y cuáles no, veremos que la precariedad es multifactorial; a través de renunciar a privilegios, repensar modelos de estar juntos y habitar, el museo como espacio al servicio de la sociedad sobrevivirá.

El Estado a través de las instituciones ha demostrado repetidas ocasiones la imposibilidad de asumir y proveer derechos ¿por qué nos aferramos en creer que, en el Estado, las instituciones y su materialización a través del museo se encuentran las respuestas a la precariedad?

Si la apuesta es la ilusión de la democratización la vía no es la digital ni la física, mientras el museo sea una institución atravesada por el poder será un espacio de exclusión, mientras no se identifique dónde estamos situados y construyamos vínculos con las poblaciones precarizadas, estamos condenados al fracaso y no habremos aprendido nada del Covid-19.

El mal de los museos no es la pandemia son estrategias maniqueas de solidaridad y seguir pensando que el Estado nos va a rescatar.

Coro a dos voces

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción


Rodrigo Rosas. Maestro en Investigación en las artes visuales y licenciado en artes visuales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus líneas de investigación son las intersecciones entre la memoria, la imagen y el museo.

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Tomar distancia: cinco breves impresiones

Rodrigo Rosas <3

La emergencia sanitaria establecida a nivel global a causa del virus covid- 19 ha puesto en crisis el modelo económico hegemónico y las dinámicas políticas a escala mundial; generando reacciones racistas, xenófobas y de paranoia generalizada. El confinamiento ha hecho imperativo redefinir nuestra relación con los otros, los afectos y los cuerpos, y a su vez, todo lo que los atraviesa como instituciones gubernamentales, ciudades, escuelas y por supuesto museos. Obligando a observar cómo construimos nuestra relación con los otros a través de estas.

En medio de estas reconfiguraciones y pausas en la globalidad, la esfera pública se ha volcado a los mass media. Los museos al igual que muchas instituciones culturales han iniciado campañas en sus páginas web y de manera más contundente en sus perfiles dentro de plataformas como Instagram, Facebook y Twitter. Hemos observado y participado de múltiples estrategias y campañas de los museos de distintas latitudes donde comparten contenidos relacionados a sus exposiciones, colecciones, programas educativos y de mediación.  

En este breve texto me interesa esbozar algunas reflexiones sobre los contenidos expuestos en la plataforma Contigo en la distancia. No me interesa comparar las estrategias de los museos nacionales con los grandes consorcios globales de la cultura como el MoMA o los museos Guggenheim, sería imprudente ignorar la localización geográfica y las condiciones de operatividad particulares del sistema museal mexicano; mi propuesta es pensar desde un particular enfoque la puesta del programa Contigo en la distancia en medio de la cuarentena desde mi posicionamiento como trabajador capítulo 3000 perteneciente a la comunidad que se ve involucrada en la construcción de contenidos. 

1

La plataforma Contigo en la distancia contiene una gran cantidad de actividades divididas en tópicos como cultura digital, recorrido virtual, videos, libros, audios, actividades infantiles, aplicaciones y convocatorias. Estas a su vez se dividen en subcategorías, por lo que existe una amplia gama de contenidos. No me interesa realizar una reseña de la gran cantidad de contenidos, me enfocaré en las actividades que proponen los museos.  

Desde hace varios años los museos públicos han realizado diversos proyectos aprovechando las nuevas tecnologías; es el caso del proyecto Museos en gigapixel donde participaron 6 recintos culturales con sus colecciones, se puede apreciar en tecnología gigapixel obras como el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, un Tenango de la colección del Museo de Culturas Populares, entre otras. En este mismo registro se encuentran los recorridos 360º de diversos recintos culturales y zonas arqueológicas. Durante la cuarentena y a través de la plataforma, los contenidos se ven potenciados, su circulación apoya la divulgación del patrimonio nacional y atrae nuevas audiencias a los recintos culturales. 

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El desplazamiento de los museos hacia plataformas digitales no está libre de contradicciones, esta variación en el sentido habitual de circulación de contenidos permite el acercamiento a públicos potenciales a través de la virtualidad y los acerca a la difusión del patrimonio y la cultura. No obstante, los coloca en una competición de contenidos, no necesariamente patrimoniales, producidos por grandes consorcios globales del ocio y la cultura como como Netflix, Youtube, Amazon Prime y con productores de contenidos digitales como los influencers.  

¿Acaso estamos siendo testigos de la entrada explícita de los museos públicos hacia la industria de los likes? si bien es un fenómeno que se ha venido gestando desde hacía varios años, en estos momentos cobra una relevancia y contundencia innegable. 

Esta estrategia adoptada en el confinamiento para mantener a los públicos, puede situarnos en una dinámica de generar contenidos masificables que sean de fácil entendimiento, visualmente agradables, reproducibles en la web; scroll, like and share. Si bien esta operación no significa la inexistencia de procesos de mediación, se debe reconocer la probabilidad de un nulo impacto en las comunidades digitales y físicas, siendo productos para ser consumidos y olvidados

¿Cómo medir el éxito o fracaso de alguna de las actividades? ¿Será por el número de likes, retweets o personas que ingresen a los contenidos de la plataforma? 

Es necesario cuestionar la pertinencia de las numeralias como eje rector del “impacto o éxito” de un proyecto en el presente que se está viviendo. En otros términos, si bien Contigo en la distancia ofrece una alternativa de contenidos culturales digitales que divulgan el patrimonio nacional, ¿es necesario un número tan elevado de actividades? Aún más imperativo, ¿los contenidos interpelan nuestro presente? 

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El eje rector de la cuarentena es la prevención y aplanamiento de la curva de contagios. Sin embargo, la forma en la que se desenvuelve o se piensa la posibilidad misma de la cuarentena en México, tiene una fuerte relación con la idea de un trabajador asalariado de la clase media, media-alta, esta medida deja fuera o no contempla a los sujetos que subsisten con lo necesario al día; sitúa a una población especifica que será la consumidora de las actividades que se programan en Contigo en la distancia

Es pertinente preguntarnos ¿cuáles son las estructuras sociales, materiales, de clase y género que me permiten realizar la cuarentena?, ¿cuáles imposibilitan que algunos sujetos la realicen? Desde una perspectiva gubernamental ¿cómo el Estado puede resarcir estas estructuras de manera temporal o definitiva para que puedas realizar la cuarentena? 

De igual manera ¿cuáles son las estructuras materiales, políticas, sociales, de clase, y género que impiden a la población acceder a la cultura digital y cómo los recintos culturales pueden resarcirla? Ser más “democráticos” y ser un actor real en las problemáticas contemporáneas de la sociedad.

La pandemia ha puesto en evidencia las endebles estructuras de algunos recintos culturales con las comunidades y con las problemáticas del presente, no solo es necesario colocar contenidos sobre educación y difusión del patrimonio, debemos tomar posición sobre las problemáticas actuales, generar contenidos que lo interpelen críticamente y construir redes de apoyo y empatía en tiempos de crisis. 

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Los museos y recintos culturales son sitios de poder, por un lado, dinamizan los relatos históricos y culturales de los estados nación; construyen pedagogías que nos ayudan a asumir y preformar nuestra identidad nacional. Por el otro, construyen comunidad y son puntos de la vida social donde se puede gestionar el pensamiento crítico. Una no excluye a la otra, configuran sitios de pluralidad y de diálogo. 

El contexto actual es intempestivo, sin embargo, para los trabajadores de los recintos culturales es una oportunidad para preguntar por el rol social de las instituciones. En una sociedad con una gran brecha económica y social ¿qué significan los museos, los recintos culturales y la cultura en sí misma? Además, cabría hacer un análisis ¿qué significa para los trabajadores de por sí precarizados por el sistema cultural mexicano la cuarentena del Covid- 19?

¿Cómo tomar posición desde las instituciones culturales en medio de la crisis sanitaria?, si bien la dinámica cultural a nivel global cambiará ¿cómo mediremos el éxito o fracaso de una exhibición más allá de los miles de personas formadas para verla? ¿Cuál es la relación con nuestro público y cómo se gestionarán los procesos de comunicación y divulgación del conocimiento?

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Estamos viviendo un momento de redefiniciones a todos niveles donde se pretende vislumbrar un momento post cuarentena. El presente nos exige incentivar la solidaridad con los trabajadores y las poblaciones que a lo largo de los años han sido precarizadas. Las instituciones culturales pueden operar como un articulador social que abra espacios para la resaca de esta cuarentena en desarrollo. Un sitio para preguntarnos el lugar de la cultura, virar el trabajo masificado hacia la pregunta por las comunidades y por la forma de interpelar nuestro presente.

Epílogo 

La plataforma Contigo en la distancia es el resultado de afrontar la emergencia sanitaria en México, en sí misma es un mapeo de estrategias educativas digitales de los museos públicos y a su vez su configuración será en algún momento un vestigio de cómo se reaccionó ante el confinamiento. ¿Qué sucederá después con la plataforma? ¿será desmantelada o servirá para seguir reflexionando y articulando redes? O simplemente volveremos a la “normalidad”.


Rodrigo Rosas. Maestro en Investigación en las artes visuales y licenciado en artes visuales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus líneas de investigación son la imagen, los archivos y el museo como espacio de resistencia y memoria.