I Ubicar, colorear, incluso calcar o copiar son las consignas con las que la mayoría nos acercamos a los mapas en la infancia. Quizá lo hacemos sin mucho reparo, pero tener una gran extensión de tierra reducida a un libro despierta la curiosidad. Más allá de escalas o proyecciones, de paralelos o meridianos la actitudSigueSigue leyendo «Colorear los bordes otra vez: Elías Adasme y la cartografía latinoamericana»