Dogmas de destrucción. Olvido e Iconoclasia en la Producción de Valerio Gámez

En 2023 comencé un proceso de investigación a partir de los objetos creativos del artista queretano de 49 años llamado Valerio Gámez. Durante un año y medio realicé entrevistas de manera periódica con la finalidad de dialogar sobre sus intereses, en este caso, no sólo estéticos. A nuestras conversaciones le sucedieron temas médicos, afectivos y espirituales. Lo escuché con gusto.

A partir de ese momento en la vida de Valerio fueron creadas varias piezas. Específicamente, acompañé el desarrollo de tres esculturas de fibra de cristal que emulaban el cuerpo de Cristo crucificado; todas ellas poseían cierta uniformidad argumentativa, no obstante, hasta este momento no han podido ser reunidas en un montaje museográfico. Este texto historia narrativamente la construcción de la obra llamada Fuente Mística, pieza que comenzó como una interlocución entre performática y videodocumental, que tuvo lugar a mediados de abril de hace dos años. Por ello, para este estudio es imprescindible entender que es una revisión en la memoria de Valerio; en la cual poseo como principal guía las interpelaciones realizadas a manera de construcción personal —la suya— de la historia del arte.

Sin embargo, la versión final, desembocó en una instalación, ahora en 2025, expuesta en el montaje museográfico llamado “Irrepetible” a propósito del 28° aniversario del Museo de la Ciudad de Querétaro, mismo que tuvo curaduría de Michel Blancsubé. En esta exposición Valerio también participa con otra obra, se llama El Origen del Mal, aunque esa es otra anécdota.


Propongo la elaboración de una antología de carácter biográfico que (se com) promete (a) relacionar testimonios orales a partir de los sucesos en torno a una pieza artística. El objeto de este texto son las palabras sobrepuestas o contradictorias, y su relación con los cuerpos que de estas vienen. Enfatizo la importancia de las promesas en la construcción de este estudio. No tanto porque me preocupen analizar aquellas que suceden, sino las que fallan. Esto es sólo una crónica de las borraduras.i

Hay ángeles por todas partes, se conglomeran alrededor de Él; de sus estigmas brota algo que en apariencia se siente al agua. Les adelanto, no lo es. Valerio me dice que tenía interés por (re)hacer esa pintura. Lxs historiadorxs del arte conocen a este motivo pictórico bajo varias formas, en Europa suele ser una alegoríaii de “La Preciosa Sangre de Cristo”iii; en terreno novohispano, ha sido nombrada también como “El Lagar Divino”, incluso como “Fuente Mística”. Para los creyentes, esta alegoría representa el siguiente tema: primero, es un complejo aparato simbólico que proviene de la lectura de la Palabraiv, se suele relacionar con la Eucaristía e invita a lameditación, así como la redenciónv.

Redimir, “Hacer que termine (una obligación, un dolor u otra situación molesta)”vi; o bien, “Rescatar (a un esclavo o a un prisionero) pagando un precio”vii. Redimir del latín redimĕre, “volver a comprar”viii. Cristo redime los pecados del mundo, “nos compra” a través de su sacrificio. Gámez no construyó, mínimo al inicio y en concomitancia con las entrevistas de enero del 2023, esta obra con interés de terminar los sufrimientos de nadie. En sus imaginarios, había ánimos de catástrofe.

Por ello, sugerí que esta pieza podría tratarse de un acto de iconoclasia. En lo cercano, múltiples creadorxs han revisado la aniquilación de las imágenes con diversos motivos, ya sea políticos o plenamente artísticos, dentro o fuera de museos. Quisiera hacer notar que Valerio no atenta contra la conservación de ningún monumento, como el caso del ejercicio de reapropiación proveniente de la crítica de múltiples movimientos socialesix. No destruye el patri-monio, la herencia del Padre, desde ese sitio.

Hasta donde tengo entendido, nunca hurtó ninguna figura de adoración, imaginemos, la Virgen de Guadalupe de la Basílica con ánimos de dispararle. En el caso de esta práctica artística tampoco había intención de quemar todas las iglesias y todos los templos, estampas en Querétaro o en México o en el mundo. No era un mandato al estilo de la reforma protestante y mucho menos había una iteración a la guerra contra los cristeros en esta pieza. El dispositivo el cual articula las fantasías de Valerio es más complejo.

El mecanismo para que esta obra exista forzosamente tiene que ser expositivo, ya sea a través de soportes narrativos, documentales o, por supuesto, museográficos desde una operación más “clásica”. Por ejemplo, que la pieza forme parte de montajes dentro de los circuitos del arte como lo es ahora en “Irrepetible”. Fuente Mística es rebelde para un sector de la sociedad queretana, y seguro para muchas otras partes en México, por la hibridación de signos que combina. Empero, en términos operativos, es una obra “tradicional”xiii puesto que en el fondo de todo, es una estatuaria intervenida múltiples veces desde distintos ejercicios metafóricos con varios sustentos visuales y discursivos. Algo que ha sucedido desde antes de Cristo la Era Común, a su vez, es una práctica recurrente en múltiples manifestaciones del arte contemporáneo.




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