Ensayo Abierto

Cecilia Medina <3

El pasado 2 de julio nos despertamos con la noticia de que la Bienal de São Paulo se extenderá durante un año y que a partir de su próxima edición se realizará en años impares. Pocos meses antes, el 18 de mayo, La Bienal de Arte de Venecia -que preveía su 59° edición para el año próximo bajo la curaduría de Cecilia Alemani- anunciaba su postergación hasta 2022, donde tendrá lugar entre el 23 de abril y el 27 de noviembre.

Hasta aquí es todo comprensible: la pandemia por COVID-19 ha puesto al mundo del arte en espera. Entendiendo por mundo del arte a sus mercados, sus ferias y sus exhibiciones, porque es claro que los artistas no se han detenido y sus producciones sólo se han visto atravesadas por esta crisis sanitaria en un plano formal, pero de ningún modo en su más profundo carácter creativo.

Sin embargo, hay algo que decidieron las autoridades de la Bienal de São Paulo que demuestra su voluntad de superar las restricciones que imponen estos tiempos: un programa intermedio. Según consta en su sitio web bajo el título Adaptaciones en el Proyecto, a la expansión de espacios expositivos se le sumará la extensión en su tiempo de duración. A lo largo de estos meses y los del próximo año, se desarrollará un programa intermedio que involucra acciones de programación educativa, digital y pública.

La Fundaçao Bienal había lanzado en mayo de este año el sitio web con la publicación educativa de la presente edición y un ciclo de encuentros en línea que tuvo más de tres mil visitas. “Además, la red de instituciones asociadas sigue siendo uno de los ejes curatoriales centrales de la 34a Bienal. Así como al principio, la alianza con estos espacios se negoció de manera individual, según el potencial y las necesidades de cada institución, las eventuales adaptaciones partirán de un nuevo diálogo curatorial entre la Bienal y cada uno de los equipos” declaran en su web. Es en este marco, por ejemplo, tuvo lugar la inauguración Centropy, de la fotógrafa Deana Lawson, en la Kunsthalle Basel, marcando el inicio de una de las colaboraciones internacionales de esta Bienal.

Deana Lawson, Chief, 2019

Podríamos afirmar que la visión de los curadores de la Bienal y el modo en que concibieron esta edición, es lo que les ha permitido correr los límites de lo establecido en cuanto a formato, dinámica y extensión. La 34ª Bienal es una exposición en proceso, que además de presentar y problematizar obras, artistas y temas centrales -como lo son la producción artística y la sociedad contemporánea- también reflexiona sobre el proceso de concebir y organizar un evento de esta envergadura; incorporando al proceso curatorial la necesidad de repensar ritmos y modelos.

El equipo curatorial está conformado por Jacopo Crivelli Visconti como curador general, Paulo Miyada como curador asistente y Carla Zaccagnini, Francesco Stocchi y Ruth Estévez como curadores invitados.

En una entrevista realizada por TELAM en junio de 2019, Jacopo Crivelli Visconti señaló que su intención de invitar y conformar un equipo curatorial respondía a la necesidad de ofrecer “alternativas al brutal antagonismo que ha venido caracterizando el escenario político y social en los últimos tiempos”. Por ello, la intención es descentralizar el espacio expositivo para no continuar con la línea de polarización del mundo del arte. Sin duda, un gesto a tener en cuenta si consideramos que la Bienal de São Paulo es la más antigua del mundo después de la de Venecia. Algunas de las instituciones participantes son el Centro Cultural Banco do Brasil, el Instituto Moreira Salles, el Museo Afro de Brasil, el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de San Pablo, el Museo de Arte Moderno y la Pinacoteca.

Esta iniciativa colaborativa abre un diálogo que enfatiza la importancia de los intercambios y las relaciones construidas conjuntamente. Dejando en claro la urgencia por abandonar los puntos de vista monolíticos para abrirse a la multiplicidad de relaciones en constante evolución. De este modo, la Bienal amplía su rol como articulador de la escena brasileña a uno más cercano a la demanda de nuestro tiempo.

La propuesta de llevar adelante exhibiciones individuales en los espacios periféricos a la Bienal permite a los artistas presentarse con sus producciones a modo de “statement”, mientras que en el Pabellón Ciccillo Matarazzo del Parque Ibirapuera, lo harán en diálogo con sus colegas y sus statements se verán afectados por el contexto.

Consultado acerca de su inspiración, Crivelli Visconti afirma que la misma está concebida en torno a la idea de “relación”, un concepto que surge de la lectura de varios autores -Édouard Glissant, Eduardo Viveiros de Castro, entre otros- y aspira a que el visitante establezca esas relaciones ante las obras de un mismo artista en distintos contextos.

“..El profundo impacto de la pandemia y las crisis sanitarias, económicas, políticas y sociales que se ha intensificado -hacen fundamentales- los encuentros con el arte y la cultura para que la sociedad procese y exprese colectivamente su dolor, ansiedad, miedo y trauma”. Con esta declaración, la Fundaçao Bienal muestra cuán alineada se encuentra su visión con la de su Curador, quien declaró: “Estoy convencido de que el arte es una herramienta esencial para comprender el mundo que nos rodea y, en ese sentido, ciertamente tiene el poder de transformar la sociedad, aunque no necesariamente de una manera directa o lineal”.

Ahora bien, sus intenciones y los recursos tecnológicos indican que sería posible decir “estuve en la Bienal” aún sin desplazamiento de cuerpos, ni migraciones ni jetlag. Como afirmó la filósofa Judit Butler en su conferencia del 8 de octubre de este año en la plataforma del Museo Reina Sofía, hay que reconocerle al ciberespacio las ventajas que nos brinda de poder estar en tantos lugares, llegar a tanta gente y habitando al mismo tiempo en el living de la propia casa. Esto evita desde la contaminación ambiental, hasta el estrés y los trastornos de los cambios horarios entre países.

Sin embargo, ¿qué es realmente “estar”?

Para el diccionario de la Real Academia Española, “estar” es tan amplio como existir, hallarse en un lugar, en una situación o en una condición; es también permanecer o hallarse con cierta estabilidad en un lugar, situación o condición. Al menos a mí, me cuesta separar el concepto “estar” del espacio que ocupa mi cuerpo. Quizás para generaciones más nóveles, la virtualidad ya no les impone esta limitación. 

Entendiendo la situación imperante intentaré visitar la Bienal de São Paulo a través de su web. Sin perder de vista que Faz escuro mas eu canto es más un enunciado que un tema, tomaré esta línea del poema de Thiago de Mello -que habla con claridad sobre los problemas y esperanzas de millones de hombres y mujeres en todo el mundo- como antorcha para iluminar el tránsito a través de la incertidumbre que la pandemia nos genera.

Madrugada campesina,
aún está oscura la tierra,
pero es preciso sembrar.
La noche ya fue más noche,
la mañana ya va a llegar.
Ya no vale ese cantar
hecho de miedo y de farsa
para burlar la soledad.
Ahora vale la verdad
cantada sencilla y siempre,
ahora vale la alegría
que se construye día a día
hecha de canto y de pan.
Pronto vendrá (está en el aire)
tiempo de trigo maduro.
Llega el tiempo de segar.
Ya van surgiendo prodigios,
lluvia de azul en el maizal,
estalla en flor el frijol,
y hay leche nueva manando
en mi lejano caudal.
Madrugada de esperanza,
ya es casi tiempo de amor.
Cosecho un sol que arde,
labro la luz en la caña,
mi alma en su estandarte.
Madrugada campesina.
Está oscuro (ya no tanto),
vale la pena trabajar.
Está oscuro, pero canto,
porque la mañana va a llegar.

De Mello afirmaba “La esperanza es universal y las desigualdades sociales también son universales […]…Estamos en un momento en el que el apocalipsis gana en utopía. Desde hace algún tiempo he tomado la decisión: entre el apocalipsis y la utopía, me quedo con la utopía”

Jacopo Crivelli Visconti, además de admirador del poeta, reconoce el estado de angustia del mundo contemporáneo y subraya “la posibilidad de la existencia del arte como gesto de resiliencia, esperanza y comunicación”. De modo que no habría mejor opción para esta bienal que llevar por título-statement la afirmación, “Está oscuro, pero canto”.

Las publicaciones que la bienal comparte en su web están en idioma inglés y portugués. Desconozco si es una decisión política no utilizar otro idioma, como el español, siendo que Brasil se encuentra en un continente donde la mayoría de los países comparten este idioma. Pero volviendo a las publicaciones y su contenido, algunas están disponibles para la descarga en formato PDF lo cual facilita su lectura en un tiempo que no sea el de la conexión online. Lamentablemente los ensayos que impresionan muy sólidos e interesantes se encuentran solo en portugués.

La exhibición Viento tiene lugar en el Pabellón al cual se puede acceder respetando los protocolos correspondientes y permite una curiosidad: observar una obra en dos momentos diferentes, al tiempo que subrayan que nada permanece igual: ni la obra, ni quien la mira, ni el mundo que rodea a ambos. Quizás, para quienes puedan visitar São Paulo, el viento los toque y les permita ver más de lo que estas palabras expresan.

Frida Orupabo Galerie Nordenhake Stockholm AB Hudiksvallsgatan 8, SE-113 30 Stockholm http://www.nordenhake.com

Entre las exhibiciones individuales elegí la obra de la artista, socióloga y trabajadora social Frida Orupabo (1986, Sarpsborg, Noruega), la cual amplifica y revela los procesos violentos de objetivación del cuerpo de la mujer negra, desde la época colonial hasta la actualidad. Orupabo es esencialmente una artista digital, en la medida en que utiliza imágenes disponibles en Internet que asimila y transforma a través de descontextualizaciones y collages digitales. 

Durante una entrevista, Orupabo manifestó que nacer en Noruega en un pequeño y alejado pueblo la obligó a atravesar el cuestionamiento sobre su origen. Hija de una madre noruega y un padre nigeriano, el color de su piel siempre fue controversial. La gente pregunta “de dónde eres” cómo si no fuese lógico y entendible que nació en el mismo lugar de la persona que la interroga.

“Mis obras no son silenciosas, le hablan a quien mira. Al igual que con mis collages, la mayoría de las figuras te miran directamente; obligándote a verlos, pero ellos también te ven a ti. Crear un trabajo que ‘mira hacia atrás’ desafía, para mí, una ‘mirada blanca’ y su percepción del cuerpo negro”.

Frida Orupabo Galerie Nordenhake Stockholm AB Hudiksvallsgatan 8, SE-113 30 Stockholm http://www.nordenhake.com

Al visitar la obra de Orupabo recordé la anécdota del irlandés Bashir Otukoya cuya entrevista en el diario The Journal lo hizo conocido por muchos. Otukoya es también hijo de nigerianos, pero como él señala, es irlandés. Afirma que este tipo de preguntas sobre la identidad/nacionalidad llevan implícitas una carga racista. Él responde: “Yo soy irlandés, pero los irlandeses no saben que soy irlandés”.

Está oscuro pero canto merecería que todos pudiésemos acceder en persona al “lugar” donde artistas y obras comparten tiempo y espacio. Pero no es posible, y sus organizadores y curadores se han ocupado de generar en al virtualidad la oportunidad de experimentar el trabajo que gestaron en los años previos a la pandemia, cuando algo como esto era totalmente impensado, cuando algo como lo que estamos viviendo estaba únicamente ligado a Hollywood y sus producciones billonarias.


Ficha Técnica: 34a Bienal de São Paulo – Está oscuro pero canto –  Exposición colectiva – 4 de septiembre al 5 de diciembre de 2021 – Pabellón Ciccillo Matarazzo, Parque Ibirapuera – Entrada gratuita. Equipo curatorial: Comisario general- Jacopo Crivelli Visconti. Comisario asistente: Paulo Miyada. Comisarios invitados: Carla Zaccagnini, Francesco Stocchi y Ruth Estévez. Editora invitada: Elvira Dyangani Ose, en colaboración con The Showroom, Londres. Las actividades satélite que ya habían iniciado en febrero de este año, y otras posteriores continúan online, y en consecuencia su realización se extenderá hasta finales de 2021.

Créditos imágen principal: Vista da exposição. Abertura da exposição individual de Ximena Garrido-Leca para a 34a Bienal de São Paulo. 08/02/2020 © Levi Fanan / Fundação Bienal de São Paulo.


Cecilia Medina (Buenos Aires, 1971). Curadora independiente formada en Historia del Arte en Buenos Aires, Tasación de Obras de Arte y Artes Decorativas en la Universidad de Nueva York y curaduría en NODE Center for Curatorial Studies de Berlín.  Trabaja en proyectos para el posicionamiento de artistas nóveles, el desarrollo de espacios independientes, la difusión de problemáticas sociales y ambientales desde una visión de construcción de cultura interdisciplinaria e integradora social. Llevó a cabo la curaduría de exhibiciones en Argentina en Buenos Aires, Necochea, Junín, Lincoln, Mar del Plata, Rosario y Santa Fe; e internacionalmente en Praga, Barcelona, Nueva York, Syracuse, Tokio, Berlín y Madrid.

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