¡Ya llegó esa que se agita, ese que se cansa y que grita…no hay pa’ pintala igual, porque no hay pa’ ma!

Lorena Tabares Salamanca <3

Me propondré navegar por Pintura bailada, el último de los trabajos de la artista regiomontana Issa Téllez. Este ejercicio fue presentado el pasado 3 de agosto mediante las redes sociales¹ de Timba, un proyecto fundado en Monterrey (2019) y en el cual la artista es residente. 


All the things she said: ejercicios para dejar la lesbofobia internalizada es el título de la serie que enmarca Pintura bailada: Punto y cómame y el cual nos enfrenta al cruce entre música popular y las demandas estético-políticas del movimiento lésbico. Con este título principal la artista se refiere al mayor éxito musical del dúo ruso de pop rock t.A.t.U lanzado en 2002 y por ende, en una época de rápida diseminación global, al furor comercial de una apuesta escénica por la libre sexualidad entre jóvenes mujeres. Por otro lado, en esa misma línea se agencia como promotora del reconocimiento de las identidades de género a través de una serie de ejercicios performáticos e híbridos.

Fotogramas del video de All the things she said (2002), t.A.t.U

El video oficial de All the things she said nos introduce en una trama sintetizada en tres claves visuales: un beso entre mujeres, la prisión como metáfora de los prejuicios sociales, y finalmente, la libertad fuera de ellos. A pesar de las múltiples manifestaciones de repúdio, la rápida circulación de este material y su parmanencia hasta hoy en los medios masivos de comunicación pone de manifiesto una contradicción ante el erotismo homosexual y la tolerancia social a otros posicionamientos sexuales y de género. Indudablemente esto va a ser mucho más visible cuando en 2003 también Britney Spears, Cristina Aguilera y Madonna dejaron otra impronta con un polémico beso en la entrega de los MTV Music Awards. Por supuesto, en ambas situaciones hay una conquista representativa de la cima de la pirámide del entretenimiento mundial, pero a pesar de esto en la realidad estas imágenes aún transitan en las fantasías banales de una sociedad misógina. Esos anhelados cambios en la representatividad de la diferencia se apagan con la misma velocidad que los minutos de fama, y se convierten en estrategias lucrativas tanto para los cuerpos individuales como para las grandes compañías del espectáculo que los enmarcan.

La anteposición del título de esta canción ante un objetivo social para dejar la lesbofobia internalizada, dirige la atención a una apuesta por nuevos significados, ante todo en el campo de la cultura y el gran archivo virtual ━me referiero a las acciones hechas para una realidad virtual bajo la idea de la telepresencia. Mejor dicho, la pretensión de Issa es crear otra equivalencia entre un producto que ya ganó terreno al insertar explícitamente temáticas lesbicas y una performatividad que contiene significados situados, en razón de su propia existencia, con un claro entendimiento de cómo funciona la diseminación de la información en las redes sociales. En efecto, el video de la acción tiene una edición de treinta y cinco segundos, prácticamente el tiempo límite de una historia en ciertas plataformas.

Issa Téllez, Pintura Bailada: Punto y cómame (2020). En el marco de la residencia en Timba

La conexión o parábola franca entre la conquista mercantil musical y el arte va a estar puesta en acción ya no como ejercicio semántico sino como acto performativo en All the things she said: Pintura Bailada. A propósito del uso de las redes, a primera vista, sea cual sea la plataforma social donde fue transmitido el video no deja de parecer un #challenge ━al mejor estilo de Tik Tok━  por un buen bellaqueo con trasfondo artístico, y claro que está relacionado con el sentir de Téllez cuando expresa que en este lapsus de división corporal COVID-19 ella deseaba otra cuerpa; sentir el sudor, interactuar e reimaginar la cercanía de otra mujer, y nada más posible hoy en día que a través del jugueteo sexual virtual.

Fotogramas de dos segmentos diferentes de la marcha del 8M extraídos de los canales de youtube de Alex Vincent y Cultura colectiva

Lo que ha sucedido con el sandungueo puertoriqueño y la cultura mundial es una línea de fuga complementaria si nos detenemos a observar el acto mismo: en Pintura Bailada la artista se embarra los senos con los colores insignia de la bandera lesbiana y en un perreito al ritmo de Safaera² se afinca³ contra doce lienzos manchando su superficie. En definitiva, acciones como la de Téllez se convierten en índices de la realidad a la vez que desenvuelven posicionamientos subjetivos entre corporalidad, apariencia y autorepresentación. Para continuar con los índices quisiera destacar los mecanismos de actuación compartidos: esta acción, pintura en vivo, performance traza un hilo imaginario hacía las demandas estético-políticas actuales de las mujeres en México, específicamente hacía dos hechos recientes: el primero, la marcha del 8M de este año, en donde una enormísima cuerpa se tomó distintos monumentos del país con pintas y grafitis, y se tinturaron varias fuentes de agua con anilina roja ━la Fuente Bicentenario en la zona de Reforma en Ciudad de México o la Fuente de Neptuno en Monterrey. El segundo hecho se trata de la toma de las instalaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ━en la CDMX y otras partes de la República━ durante varios días por las familiares de víctimas y activistas feministas. En el tiempo que las manifestantes permanecieron en las instalaciones, específicamente en la capital, allanaron con manchas, símbolos e inscripciones las pinturas representativas de unas ideologías de poder patriarcales ━expresidentes y héroes nacionales. Sin duda, en este trazado hay diferencias en cuanto a la movilización de significados y la reescritura de la presencia: entre el nosotras exigimos, demandamos y nosotras somos hay muchísimas ausentes. Respecto a los actos compartidos, el uso del cuerpo como transformador de símbolos es una cuestión central tanto en las manifestaciones sociales como en esta pieza: en entornos públicos todas estas grafías materializan⁴ los pactos colectivos femeninos. Tal vez para la artista su acto es la reafirmación de una elección sexual personal plasmada en un símbolo que sí la identifica, sin embargo, no está distanciada de la ola de disputas recientes por el reconocimiento, pues en las capas internas se une a un consenso que lucha por las orientaciones sexuales.

Hace una década la artista Elizabeth Romero (1960-2016) realizó la acción Xipeme (1999) una ofrenda a Xipe Totec o Nuestro Señor el Desollado. En esa ocasión sobre un lienzo dejaba la huella de todo su cuerpo que previamente ella misma había untado con una tintura vegetal. Los rastros de aquel acto fueron expuestos en forma de estandarte junto a las fotografías de registro en su parte inferior. Este renovado ritual por la regeneración no deja de ser impactante, si a Xipe Totec le eran dados cuerpos guerreros ¿somos nosotras los entes sacrificiales para mantener el imperio del capital vivo y floreciente? A la misma vez ¿son los autosacrificios los que nos subyugan? y sigue, nos continúan a quitar la piel y a sacar los ojos… Como lo escribió la artista en 2011 en De Vida y Procesos: “Ser mujer en México sigue siendo una condicionante de maltrato y discriminación. Ser la que soy— en un país que exuda misoginia y en una sociedad que abomina la inteligencia, la creatividad y las libertades— ha significado un gran esfuerzo. La soberanía de una mujer sobre su cuerpo y sus pensamientos no es común… La apropiación del cuerpo no es una constante en un país en que el Estado y la Iglesia insisten en tener injerencia en la alcoba de los ciudadanos.”⁵

Elizabeth Romero, Xipeme (1999) Imagen del archivo de Pinto Mi Raya, y la instalación de la pieza en la exposición Revires Una Antología (2014). Todas las fotografías del performance son de la autoría de Maritza López

En lo particular, veo la grafía de Romero parte de los pactos femeninos, ese hilo conductor entre un pasado reciente que desencadena sus impulsos en acciones como Pintura Bailada… no como una referencia directa sino como uno de los distintos flancos de las luchas que libramos diariamente y un pedazo de terreno guerreado en el arte. A propósito de las posibles genealogías que puedan emerger desde la historia del arte, Pintura Bailada abre un campo de enunciados y significados muy distante de las Antropometrías (1960) de Yves Klein o la pintura Rojo sobre naranja (1968) de Mark Rothko, por citar algunos ejemplos. La mujer continúa luchando incansablemente por dejar ser el pincel perfecto para ser ella la responsable de sí en el mundo. Si bien, en el trabajo de estas dos mujeres, hay una apuesta interventiva de la propia figura y la autorepresentación del cuerpo femenino, el flanco desde donde Issa construye su trabajo es uno atravesado por los efectos de la Guerra del Narco (2006-2012) y el ultraconservadurismo en materias de homosexualidad, aborto, pugnición de feminicidios: crecí frente a un televisor y luego frente al internet en una ciudad golpeada por multiples violencias, dice ella. Los años de adolescencia los pasó consumiendo la cultura popular y añorando un espacio público seguro, de nueva cuenta clausurado por la pandemia. 

Finalmente, quisiera acercarme a la actual fusión entre reggaeton y reivindicación. Retrospectivamente, si pasamos de esa articulación a los comienzos de este género en Puerto Rico, encontraremos la transfiguración urbana de la idea del maleanteo⁶ supremamente masculinizada entre guetos, exclusiones y de rivalidades, al transito hacia todas unas narrativas explícitas sobre cuerpos femeninos, consumo, sexo, drogas y violencia hasta una excesiva edulcoración romántica. Simultáneamente, en estos últimos años hemos asistido a toda una contranarrativa que usa las pistas y el ritmo para desmitificar el patriarcado, la heterosexualidad e incluso la falta de música con causa: el epítome de esto fue en 2019 cuando cientos de manifestantes de la isla salieron a pedir la renuncia de su gobernante coreando temas de Bad Bunny, Daddy Yanke, Wisin o Residente; las carrozas carnavalescas con los cantantes abordo incendiaban la hoguera del desencanto social con repetitivos coros. Con todo el frenetismo que este fenómeno produce, lo cierto es que acaba por ser el revestimiento de un guión revolucionario paródico, aludiendo a una seguidillas de autores⁷.

El track de fondo escogido por Tellez rebajado al mejor estilo regiomontano con letras alusivas al cuerpo latino de dimensiones masificadas propone una comparación entre éxito y apariencia —perfección—: En la uni to’ son A, A, A (tra)… Pero esa’ teta’ son C. Entretanto, la artista no pretende emular ninguna de las figuras de esta fórmula masculina más bien, nuevamente, volvemos a la idea del terreno abonado. La sobreposición de una capa visual que no hace referencia al contenido de la música o al vídeo oficial, está dirigida a aprovechar aspectos como el ya creado deseo carnal del ritual “perreistico” sin permitirse correlaciones con los estereotipos que suelen usarse comúnmente. Pintura Bailada en un escenario disruptivo del contenido discursivo de un esquema machista patriarcal. 


¹ Pintura bailada puede ser consultada en: https://www.facebook.com/watch/?v=331082211610312

² Safaera por Bad Bunny x Ñengo Flow x Jowell & Randy (2020). 

³ Se afinca según varios diccionarios de este género urbano es acercarse hasta estar cuerpo con cuerpo, hasta sentir al otro, también refiere a pegarse a alguien.  

⁴ Varias de las aproximaciones particulares a los actos performativos políticos tienen un desarrollo en el estudio titulado Cuerpo, discurso, contexto. La performatividad del cuerpo político en Judith Butler de Clara Navarro Ruiz:  https://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/24053/cuerpo_navarro_IJCPDG_2016.pdf?sequence=1&isAllowed=y

⁵ Fragmento del texto De Vida y procesos de Elizabeth Romero publicado el 5 de agosto de 2011 en https://cuartoscuro.com/revista/de-vida-y-procesos/ (Consultado el 05-10-2020)

⁶ El Maleanteo es un sub-género del reggaeton que básicamente caracteriza la vida en calle, los problemas entre bandas o pandillas, el liderazgo en los barrios y los vínculos ilegales. 

⁷ Revisando el ensayo “O que eu quero é uma revolução!”: a performatividade de uma palavra de ordem” de Claudia Madeira encontré que en los puntos 42 y 43 del texto ella hace un recuento de lo que sucede con la tragedia y el guión revolucionario, subrayando que para varios autores— Marx, Žižek, Domenach, Meyer— la tragedia ha muerto ¿Romantización de la tragedia?, pues hoy se vive como parodia, farsa y absurdo, lo que desencadena que los “guiones revolucionarios” propuestos desde los artivismos se vuelven tolerables, inofensivos, sean apagados, silenciados y hasta tildados de mal gusto. En realidad lo que se vive es un retorno al carácter fantasmagórico de las revoluciones.   


Lorena Tabares Salamanca (1990). Es investigadora independiente centrada en el estudio del arte contemporáneo; sus líneas de interés profesional son la Historia del arte, la performance, el archivo y sus correlaciones. Vive y trabaja entre la CDMX, Lisboa y Cali.