Diáspora, mutabilidad y colectividad: Notas de una charla con el Colectivo Satelital

Fernanda Dichi <3

“–Cenáculo fraternal,– con la certidumbre reconfortante de que en nuestra calidad de latino-americanos poseemos el mejor estómago del mundo, un estómago ecléctico, libérrimo, capaz de digerir y de digerir bien, tanto unos arenques septentrionales o un kouskous oriental, como una becasina cocinada en la llama o uno de esos chorizos épicos de Castilla.” –Oliverio Girondo

“in poetry…where we all started…where, in one way or another, we all have metamorphosed… i believe, i know…our paths didn’t cross for naught.” – Sally A. Bayan

Conocí al Colectivo Satelital el verano pasado gracias a un curso en línea de la Sala Mendoza, institución que de manera extraordinaria hace posible la difusión, el estudio y el diálogo en torno al arte contemporáneo en Venezuela y en otros países de la región. Lo que me atrapó de este grupo de artistas venezolanos residentes en Canadá, fue su desbordante frescura y la forma en la que amalgaman sus diversas visiones y subjetividades para construir interesantes proyectos interdisciplinarios. Hace unas semanas tuve la oportunidad de charlar con 5 de ellos para conocer un poco más de sus proyectos, procesos y perspectivas sobre el arte. Con la finalidad de transmitir el dinamismo y las distintas voces que se manifestaron en la conversación, el presente texto mutara entre una especie de entrevista y las propias reflexiones que el diálogo detonó.

El Colectivo Satelital opera en Toronto y está conformado por la artista visual y DJ Ana Luisa Bernárdez, la diseñadora gráfica Cecilia Salcedo, el artista visual y fotógrafo Alejandro Rizzo Nervo, el artista visual e investigador Sebastián Rodríguez y Vasti, la artista visual, curadora y educadora Camila Salcedo y la artista visual y escritora denirée isabel. Desde la interdisciplina, los afectos y la colectividad, este grupo de amigues desarrolla talleres, exhibiciones y eventos con los objetivos de fomentar la participación comunitaria y sanar las heridas individuales y compartidas propiciadas por las experiencias diaspóricas que han atravesado.

La figura del artista migrante es una de las más interesantes de nuestra época por su flexibilidad y la potencialidad crítica tanto a las dinámicas de la sociedad que dejó atrás, como a las de la nueva que se incorpora. Sin embargo, ¿qué tan complejo ha sido producir en un contexto que no es el propio? Para Ana Luisa ha sido interesante, ya que su formación como artista se dio en Toronto, pero su práctica gira alrededor de las problemáticas que existen en Venezuela. Ella comenta que al principio sintió que de parte de sus compañeres y profesores no había una empatía total con su producción. Sin embargo, se percató que los migrantes conectaban con su obra desde la experiencia común del desplazamiento. Y enfatiza que en parte de su obra hay algo que se escapa del público y que ella está bien con eso.

En este sentido, Sebastián apuntala que el contexto del arte en cada país tiene su propio lenguaje y sus reglas y que para él sería muy interesante experimentar la activación de su producción en el contexto venezolano o latinoamericano para ver si se consolida de una forma más clara el diálogo entre la obra y el público. Finalmente comenta que esto es algo que lo ha llevado a reflexionar sobre la función del artista como comunicador. 

Por su parte, Alejandro cuenta que ha tenido que recurrir a la adaptación de su trabajo al contexto en el que se encuentra. A partir de elementos como la traducción de divisas ha logrado habilitar su obra al entorno canadiense. Asimismo afirma que su producción es resultado de haber emigrado a dicho país y que tal vez él no trabajaría temas políticos estando en Venezuela. 

Cecilia comenta que su acercamiento desde el diseño a estos temas ha sido muy distinto, ya que esta disciplina está enfocada en comunicar de una forma clara y tiene un fin utilitario. A pesar de esto ha utilizado al diseño como catarsis para entender su identidad. A través de sus proyectos ha buscado comunicar algo o recordar episodios de su niñez sin embargo, como los anteriores casos, percibe que su obra no ha sido entendida del todo pero no solamente por el contexto sino por las mismas barreras que interpone el diseño tradicional. 

La experiencia de Camila no es muy distinta a las anteriores, ya que, desde que estudiaba la carrera en Halifax se sentía distinta y se percató que su obra era incomprendida. Posteriormente, la artista realizó una serie de residencias en América Latina, de entre las cuales destaca una en la Ciudad de México. Durante su estancia en el país conformó un grupo de performance con otres artistas con el objetivo de reflexionar sobre la latinidad. Camila percibió que en México, el tema de la identidad latinoamericana no era algo tan presente como lo es en Canadá o en otro país anglosajón.

Cecilia Salcedo
Una cuerda de nunca reventar/Collectors, 2019
PDF interactivo para imprimir

Desde mediados del siglo XX se ha cuestionado la noción de arte latinoaméricano por su carácter colonial y homogeneizante. Dentro de los diversos giros de tuerca en torno a la discusión, destaca la perspectiva de Juan Acha que piensa lo latinoamericano en el arte como “una construcción de diversas expresiones, calidad, conceptos y prácticas con base en una identidad conformada por la pluralidad, los mestizajes, la transformación constante en otras formas de ser dentro de la realidad local y mundial.”¹ El acercamiento del crítico peruano es muy preciso y ha sido fundamental, tanto para pensar la producción artística como para pensarnos a nosotres mismes desde nuestra subjetividad latinoamericana, sin embargo ¿cómo producir desde dicha subjetividad, si la mirada hegemónica es la que observa y categoriza?, ¿de qué manera estas problemáticas limitan el quehacer artístico en un contexto como el del Colectivo satelital?

Con respecto a esto, Camila comenta que la carga colonial de lo latinoamericano y de la idea de venezolaneidad la han limitado en su producción en el sentido de que ambas categorías orillan únicamente a trabajar temas referentes al estado-nación. Por su parte, Ana Luisa opina que existen dos tipos de ver lo latinoamericano: la forma hegemónica y la forma en la que nosotros nos concebimos desde dentro pero atravesada por la colonialidad. Asimismo, comenta que estas dos visiones están presentes en Toronto, ya que se le ha encasillado tanto a ella como a su obra bajo la etiqueta de latinx.

El Colectivo satelital ha pensado mucho sobre estas problemáticas de clasificación y las limitaciones como consecuencia de ello. Con respecto a esto Cecilia relata que cuando estaban escribiendo su descripción buscaron siempre dejar claro que si bien son un grupo de artistas venezolanos en Canadá, no tienen la obligación de producir todo el tiempo en torno a la venezolaneidad o el idioma. Finalmente, comenta que naturalmente estas cuestiones están dentro de la obra porque son parte de la subjetividad de cada une pero su trabajo no se reduce a esto. 

Por su parte, Sebastián señala que el problema de los términos empleados para fines de mera clasificación terminan teniendo consecuencias como a las que elles como artistas se enfrentan. También aclara que esta cuestión viene de las expectativas que el público en ciertos contextos tiene entorno al arte latinoamericano. Asimismo resalta que estas problemáticas son una realidad que como agentes culturales nos topamos y que desafortunadamente tenemos que continuar hablando en torno a ello. 

Alejandro Rizzo Nervo
Fabricated Realities, 2019
Impresiones de tinta inkjet
Andrea Dudier
Venezuela, país de ausencias, 2020
GIF

Las perspectivas anteriormente desglosadas me han llevado a reflexionar mucho sobre el papel de la curaduría y la mediación con respecto a la urgente necesidad de instigar a los públicos a romper con la mirada hegemónica y a despegarse de la idea de que les artistas tienen la obligación de responder a las categorías que el sistema les ha impuesto. Así como hacer arte es una responsabilidad, ser público y ver arte también requiere una responsabilidad. 

Como mencionaba al inicio de esta entrada, los proyectos del Colectivo satelital se caracterizan por ser muy diversos e interdisciplinarios. Han trabajado desde exhibiciones, libros, textos, diseño de videojuegos hasta la creación de una gran fiesta online llamada Cuarenteca. Algo que se nota en estos proyectos es una amalgamación total de ideas y visualidades pero ¿cómo son sus procesos y cómo ha jugado la interdisciplina en estos proyectos para poder lograr esto?

Ana Luisa relata que la interdisciplinariedad es parte de la naturaleza de les integrantes y que por inercia esto hace que los proyectos que conciben sean tan ricos. Asimismo, resalta que cada quien aporta algo desde sus fortalezas y versatilidad. Cecilia relata que en los proyectos se apoyan en la medida de las habilidades de cada une y que de esta manera se abren posibilidades que a lo mejor sin estas aportaciones no existirían. Sebastián comenta que en su caso, la cuestión interdisciplinaria se conecta en su formación, ya que a él no le interesaba especializarse en una sola cosa y que sería un desperdicio no aprovechar las herramientas y conocimientos que cada une tiene para apoyarse entre elles. El artista resalta que la interdisciplina en sus proyectos es una consecuencia y es algo que se ha ido dando de una forma orgánica y es lo que permite que sus proyectos sean tan diversos.

A principios del 2020 el colectivo realizó, en colaboración con la artista Andrea Dudier, la exposición Memorial: Work by Venezuelan Diaspora Artists. Con base en el registro que pude ver, la exhibición fue un ejercicio profundamente personal, honesto y conmovedor sobre lo que implica dejar atrás una vida, la separación de las familias, los recuerdos, el cuerpo y el territorio. Llevar a cabo un proyecto de esta fuerza requiere una valentía enorme, ya que el artista se desdobla completamente, en ese sentido ¿cómo fue la experiencia de hacer la exposición? Si hubo un acercamiento más directo con el público ¿cómo fue?

denirée isabel
to the strangers i love deeply, 2019. 
Algodón tejido a mano, espejos e impresión sobre organza de seda.

Camila retoma el tema de las etiquetas y las expectativas, y comenta que una vez más tuvieron que enfrentarse a la presión del espectador a alinearse con alguno de los grupos políticos en el contexto venezolano. Enfatiza que esta dicotomía está siempre presente en los eventos que organiza o en los que participa. Sin embargo, la exposición iba más a juntar los proyectos que tenían una similitud y unir sus experiencias.

Camila Salcedo
Alternate Reality, 2020
Video

En esta misma línea, Ana Luisa relata que muchos de sus proyectos tocan temáticas muy personales que están atravesadas por la situación política en Venezuela, pero que no tiene la obligación de ser portavoz de ninguno de los discursos de los bandos políticos del país. Dicha situación es algo a lo que se enfrenta cuando surge un diálogo alrededor de su producción. A pesar de esto, ella enfatiza que la obra de arte es abierta y que da pauta a muchas lecturas y experiencias, aunque la vertiente política no es la intención de su obra.

Cecilia menciona que una de las cosas que aprendió desde su formación como diseñadora gráfica fue que mientras la obra la impacté a ella y se sienta bien produciéndola, es suficiente. Para ella lo más importante es conectar con sus allegados y que la intención de la exhibición iba más allá de empatizar con el público. El objetivo principal era profundizar más los lazos entre elles y que este proceso de crear fungiera como catarsis y sanación colectiva a estas experiencias que han vivido. Camila concluye que la importancia del Colectivo satelital también recae en saber que cada une se siente comprendido y acompañado en sus procesos tanto artísticos como afectivos.

Ana Luisa Bernardez Notz
Un espacio suspendido, 2019-2020
Ambiente virtual
Sebastián Rodríguez y Vasti
Estela/Wake, 2020
Poema para performance

La charla con el Colectivo satelital me ha hecho reflexionar sobre distintas cuestiones. En primer lugar, sobre la experiencia que muchos de los artistas latinoamericanos enfrentan al producir y exhibir en contextos en los cuales, el discurso hegemónico está enraizado en la mirada del espectador. Es claro que el artista debe encontrar la forma que se adapte mejor para transmitir sus ideas, sin embargo, necesita del apoyo de otras disciplinas como la curaduría y la mediación para explotar toda la potencia de su obra. Desde mi perspectiva esta tríada puede incitar al público a cuestionar la forma en la que ve y abrir nuevas perspectivas en dicho diálogo. 

Si bien enunciarse bajo la etiqueta de artista latinoamericano puede limitar la producción en todos sentidos, por el hecho de que ésta es una construcción creada desde la narrativa hegemónica, pienso que como agentes culturales, es necesario hacer presente nuestras subjetividades diversas, mutables y complejas como una contraposición a un sistema violento y excluyente que homogeniza nuestras identidades y problemáticas con la finalidad de continuar explotando las corporalidades y recursos del sur global para sostenerse.

La mutabilidad de les integrantes y los proyectos del Colectivo satelital es prueba de que se pueden abordar las problemáticas que nos rodean desde la propia subjetividad, una que se escapa y cuestiona las restricciones impuestas por las visiones nacionalistas y hegemónicas. Desde mi perspectiva la potencia de este colectivo recae en el uso permanente de las tecnologías de la amistad² como metodología y objetivo, así como el empleo de la estrategia de la alegría³ para sanar y resistir juntes en un presente en el que estamos rodeados por la muerte. 

Cuarenteca, 2020
Fiesta online

Finalmente, este intercambio de opiniones con les integrantes del colectivo, me llevó a pensar en la necesidad de cuestionar y derribar algunas de las caducas narrativas locales que nos restringen, construir puentes de comunicación para encontrarnos con otros agentes culturales en la diáspora y continuar en la búsqueda y reflexión del ser y hacer desde nuestra diversa y riquísima subjetividad. Me atrevo a inferir que lo anteriormente mencionado puede ser una puerta a nuevas posibilidades de existir. Como Federico Moura, frontman de Virus, decía: ¡Hay que salir del agujero interior!

¹ Ponencia de Juan Acha, Does Present-day Latin American Art exists as different expression? If it does , on what terms?, “Speak up! Charla! Bate-Papo!: Simposio de arte contemporáneo y literatura en América Latina”, Universidad de Texas, Austin, octubre 1975. 

² Roberto Jacoby define como tecnologías de la amistad a las iniciativas que involucran a otres y a las autorías colectivas que buscan poner en acción una máquina de deseos compartidos y mutuamente sotenidos. Véase Ana Longoni, ed. El deseo nace del derrumbe. Roberto Jacoby. Acciones, conceptos y escritos, cat. exp. Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2011.

³ Durante la última dictadura militar en Argentina (1976-1983) Roberto Jacoby empleó el concepto estrategia de la alegría para definir al acto de bailar y estar juntos en medio de la tragedia como una reacción al desánimo y miedo. ídem. 

Imagen principal: Cecilia Salcedo. Una cuerda de nunca reventar/Collectors, 2019. PDF interactivo para imprimir

Fuentes consultadas:

Acha, Juan. Does Present-day Latin American Art exists as different expression? If it does , on what terms?, “Speak up! Charla! Bate-Papo!: Simposio de arte contemporáneo y literatura en América Latina”, Universidad de Texas, Austin, octubre 1975.


Longoni, Ana, ed. El deseo nace del derrumbe. Roberto Jacoby. Acciones, conceptos y escritos, cat. exp. Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2011.


Fernanda Dichi (México, 1993) es licenciada en Historia del Arte por el Centro de Cultura Casa Lamm. Su práctica está enfocada en proyectos curatoriales y de investigación sobre  arte moderno y contemporáneo en México y América Latina. Entre sus proyectos se  encuentran la co-curaduría de la exhibición VORTEX: Tiempos dislocados de Enrique  Méndez de Hoyos en Ex Teresa Arte Actual y las asistencias curatoriales de Notas para  una educación (económico-) sentimental en el Museo Universitario del Chopo y El retorno  del realismo: Siqueiros y la neovanguardia en la Sala de Arte Público Siqueiros. Actualmente es asistente de dirección en el Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, UNAM y paralelamente colabora en La movimienta, plataforma de acompañamiento y difusión a productoras artísticas.

¿Cómo florecer entre puro asfalto? “La movimienta” en su primera edición

Fernanda Dichi <3

Dentro de la larga y relevante correspondencia entre Nancy Spero y Lucy Lippard, hay una carta con fecha en febrero de 1976 en la que la primera declara: “Espero que las mujeres no se conformen con la paridad. Que continuen buscando alternativas. Las metas de las mujeres deben de ir más allá de la paridad. Las estructuras en el mundo del arte son frustrantes y poco gratificantes para las artistas mujeres, el ideal es crear alternativas, sin embargo estas se ven frenadas por el status quo. Este ideal por un ambiente no elitista, se probará a sí mismo con el tiempo […]”¹

Hoy en México, como consecuencia del estado de emergencia que vivimos, se han hecho más evidentes estas estructuras violentas, frustrantes y poco gratificantes, que conforman al mundo del arte y que Spero señala en su carta. Estas son resultado de las estrategias neoliberales surgidas en los noventa y que apelan a la precariedad laboral de todos los trabajadores de la cultura (no solamente a artistas y curadores), la construcción discursiva en pro a ciertos intereses, la privatización y la monopolización de los espacios y de la palabra. La profunda crisis en la que la pandemia sumergió más a las instituciones artísticas es abrumadora, sin embargo esta cuestión no es lo más sorpresivo del momento que vivimos, sino el brote de  decenas de propuestas y proyectos interesantes surgidos en el confinamiento.

La imposibilidad de ocupar los espacios físicos del arte por cuestiones estructurales y de seguridad, ha propiciado la migración de la actividad artística a las plataformas digitales. Una de las propuestas que más llamó mi atención fue La movimienta, una proyecta de la artista visual Betzamee (Ciudad de México, 1991) que propone la toma de los espacios digitales a partir de una curaduría que empuja un diálogo entre la obra de varias artistas visuales con la finalidad de crear una espacia/archiva/musea que exhiba y difunda dichas producciones.

Sara Serratos. Tuve un sueño, del proyecto American Dream Wall, 2020. Óleo sobre tela. 30.48 x 30.48 cm. Cortesía de la artista. (ig: @ser_a_ratossara)

Con esta base, el 11 de junio, en plena pankdemia, se inauguró la primera edición de La movimienta a través de su cuenta de instagram (@lamovimi3nta). Esta constó de la activación de la plataforma a partir de las performances e intervenciones en vivo de 14 artistas que trabajan con la letra como elementa visual. Dicha estrategia de impulsar la interacción del público con la obra de estas artistas en tiempo real, a pesar de la distancia y la geografía, me remitió al happening Simultanedad en simultanedad de Marta Minujín, Wolf Vostell y Allan Kaprow, realizado en 1966 con el objetivo de llevar el arte a la vida diaria. A pesar de mi escepticismo en apelar a las redes sociales como la alternativa para impulsar la democratización del arte, las posibilidades de utilizar instagram como una plataforma para crear y exhibir producción artística, así como acortar las distancias entre artistas y público, me parecen los elementos más potentes de esta propuesta.

Esta primera edición de La movimienta contó con la participación de Betzamee, Sara Chabela, Daniela de la Torre, Emilia García, Camila Gb, Fernanda Herrera, Carmen Huízar, Anahí Juárez, Lourdes Martínez, Isabel Rivera Torres, Carmen Serratos, Sara Serratos y Sara Vargas. La curaduría a cargo de Betzamee se centró en artistas mujeres que trabajan con la letra como elementa visual; esta se derivó de una investigación de largo aliento titulada L4 C0DIG4, en la cual la artista hace una profunda revisión sobre la integración de las letras en las visualidades en el arte contemporáneo y como esto se refleja en su propia producción.

Carmen Serratos. La habitaciòn es la Musea, 2020. Fotografía. Cortesía de la artista. (@cejas_del_mal)



Sara Vargas. Cosas que no eran de contagio y ahora lo son, 2020. Fanzine. Cortesía de la artista. (ig:@meconvertienotra)

Además de las activaciones en su cuenta de instagram, La movimienta ha intervenido el ciberespacio con distintas propuestas. Museas fue una acción llevada a cabo en colaboración con Lourdes Martínez y Emilya Rendón dentro del ciclo de conversatorios MUS30S del Centro Cultural España: esta consistió en la ocupación del espacio virtual (pantalla) por parte de treinta trabajadoras del arte, mediante letreros con palabras referentes a la institución museística en femenino. El objetivo de esta acción fue visibilizar el trabajo y la presencia de las mujeres dentro del circuito artístico.

Territorias es una exhibición en línea y un catálogo de venta realizados en colaboración con Galería A4. Ambas propuestas tienen la finalidad de cerrar con la primera edición de La movimienta y propiciar una remuneración de sus participantes de manera equitativa. Territorias propone un diálogo entre las obras de Betzamee, Carmen Serratos, Daniela de la Torre, Fernanda Herrera, Emilia García, Isabel Rivera Torres, Lila, Lorena Bastón, Sara Chabela, Sara Serratos y Sara Vargas, que cuestione las nociones de lo público y lo privado a partir de la concepción de las corporalidades, espacias, ideas, afectos e incertidumbres surgidas en el contexto de la pandemia, como nuevos territorios. Esta curaduría realizada por Emilya Rendón y yo, persigue el objetivo de propiciar que el público, por medio de su navegador, explore la selección de obra como una territoria.

Betzamee. Territorias, 2020. Acrílico sobre tela. Cortesía de la artista.  (ig: @betzamee)

Dicha experiencia me llevó a meditar acerca de las limitaciones de la curaduría con respecto a los proyectos colectivos que buscan crear redes de apoyo. Considero que si realmente la disciplina curatorial quiere formar parte de este tipo de proyectos, es necesario que se despegue de su carácter individualista y que comience a considerarse parte de un proceso en el cual el acompañamiento, la polifonía de ideas y la autocrítica son fundamentales. Asimismo, mi colaboración en esta exhibición me hizo cuestionarme acerca de las necesidades técnicas que les curadores debemos adquirir para transitar por lo digital.

Para desterrar estas nociones neoliberales de los colectivos artísticos insertadas en los noventa tal vez habría que voltear a ver otras formas de concebir la colectividad, una que “se construya a partir de las individualidades y que permita crear redes de complicidad y amistades entrañables”². En ese sentido puedo decir que La movimienta es un proyecto de este tipo, uno que busca construir canales de comunicación entre creadoras para compartir, acompañar y visibilizar procesos artísticos y afectivos, con el objetivo de crear una red de apoyo para averiguar nuevas imaginarias en contraposición a la verticalidad y la violencia estructural implícitas en el circuito artístico. En un contexto atravesado por el capitalismo más voraz es importante insistir en crear y consolidar colectividades formadas desde el respeto y cuidado por los otros. Insistir como las flores que crecen en el pavimento y rompen el concreto.  


 ¹ Carta de Nancy Spero a Lucy Lippard, febrero de 1976. Lucy R. Lippard Papers, 1930s-2007, bulk 1960-1990. Archives of American Art, Smithsonian Institution. Trad. de la autora. 

 ² Carta de Mónica Mayer a María Laura Rosa, 29 de julio de 2015, en Mónica Mayer. Si tiene dudas..pregunte: Una exposición retrocolectiva, ed. Museo Universitario Arte Contemporáneo, México, D.F., Universidad Nacional Autónoma de México, 2015., p.186.

Imagen principal: Sara Chabela. Futura de la serie Presenta, pasada, futura, 2020. Grafito sobre bond. 12 x 12 cm. Cortesía de la artista. (ig: @sarachabela)


Fernanda Dichi (México, 1993) es licenciada en Historia del Arte por el Centro de Cultura  Casa Lamm. Su práctica esta enfocada en proyectos curatoriales y de investigación sobre  arte moderno y contemporáneo en México y América Latina. Entre sus proyectos se  encuentran la co-curaduría de la exhibición VORTEX: Tiempos dislocados de Enrique  Méndez de Hoyos en Ex Teresa Arte Actual y las asistencias curatoriales de Notas para  una educación (económico-) sentimental en el Museo Universitario del Chopo y El retorno  del realismo: Siqueiros y la neovanguardia en la Sala de Arte Público Siqueiros. Actualmente colabora como asistente de dirección en el Museo Universitario Arte  Contemporáneo, MUAC, UNAM.