Diáspora, mutabilidad y colectividad: Notas de una charla con el Colectivo Satelital

Fernanda Dichi <3

“–Cenáculo fraternal,– con la certidumbre reconfortante de que en nuestra calidad de latino-americanos poseemos el mejor estómago del mundo, un estómago ecléctico, libérrimo, capaz de digerir y de digerir bien, tanto unos arenques septentrionales o un kouskous oriental, como una becasina cocinada en la llama o uno de esos chorizos épicos de Castilla.” –Oliverio Girondo

“in poetry…where we all started…where, in one way or another, we all have metamorphosed… i believe, i know…our paths didn’t cross for naught.” – Sally A. Bayan

Conocí al Colectivo Satelital el verano pasado gracias a un curso en línea de la Sala Mendoza, institución que de manera extraordinaria hace posible la difusión, el estudio y el diálogo en torno al arte contemporáneo en Venezuela y en otros países de la región. Lo que me atrapó de este grupo de artistas venezolanos residentes en Canadá, fue su desbordante frescura y la forma en la que amalgaman sus diversas visiones y subjetividades para construir interesantes proyectos interdisciplinarios. Hace unas semanas tuve la oportunidad de charlar con 5 de ellos para conocer un poco más de sus proyectos, procesos y perspectivas sobre el arte. Con la finalidad de transmitir el dinamismo y las distintas voces que se manifestaron en la conversación, el presente texto mutara entre una especie de entrevista y las propias reflexiones que el diálogo detonó.

El Colectivo Satelital opera en Toronto y está conformado por la artista visual y DJ Ana Luisa Bernárdez, la diseñadora gráfica Cecilia Salcedo, el artista visual y fotógrafo Alejandro Rizzo Nervo, el artista visual e investigador Sebastián Rodríguez y Vasti, la artista visual, curadora y educadora Camila Salcedo y la artista visual y escritora denirée isabel. Desde la interdisciplina, los afectos y la colectividad, este grupo de amigues desarrolla talleres, exhibiciones y eventos con los objetivos de fomentar la participación comunitaria y sanar las heridas individuales y compartidas propiciadas por las experiencias diaspóricas que han atravesado.

La figura del artista migrante es una de las más interesantes de nuestra época por su flexibilidad y la potencialidad crítica tanto a las dinámicas de la sociedad que dejó atrás, como a las de la nueva que se incorpora. Sin embargo, ¿qué tan complejo ha sido producir en un contexto que no es el propio? Para Ana Luisa ha sido interesante, ya que su formación como artista se dio en Toronto, pero su práctica gira alrededor de las problemáticas que existen en Venezuela. Ella comenta que al principio sintió que de parte de sus compañeres y profesores no había una empatía total con su producción. Sin embargo, se percató que los migrantes conectaban con su obra desde la experiencia común del desplazamiento. Y enfatiza que en parte de su obra hay algo que se escapa del público y que ella está bien con eso.

En este sentido, Sebastián apuntala que el contexto del arte en cada país tiene su propio lenguaje y sus reglas y que para él sería muy interesante experimentar la activación de su producción en el contexto venezolano o latinoamericano para ver si se consolida de una forma más clara el diálogo entre la obra y el público. Finalmente comenta que esto es algo que lo ha llevado a reflexionar sobre la función del artista como comunicador. 

Por su parte, Alejandro cuenta que ha tenido que recurrir a la adaptación de su trabajo al contexto en el que se encuentra. A partir de elementos como la traducción de divisas ha logrado habilitar su obra al entorno canadiense. Asimismo afirma que su producción es resultado de haber emigrado a dicho país y que tal vez él no trabajaría temas políticos estando en Venezuela. 

Cecilia comenta que su acercamiento desde el diseño a estos temas ha sido muy distinto, ya que esta disciplina está enfocada en comunicar de una forma clara y tiene un fin utilitario. A pesar de esto ha utilizado al diseño como catarsis para entender su identidad. A través de sus proyectos ha buscado comunicar algo o recordar episodios de su niñez sin embargo, como los anteriores casos, percibe que su obra no ha sido entendida del todo pero no solamente por el contexto sino por las mismas barreras que interpone el diseño tradicional. 

La experiencia de Camila no es muy distinta a las anteriores, ya que, desde que estudiaba la carrera en Halifax se sentía distinta y se percató que su obra era incomprendida. Posteriormente, la artista realizó una serie de residencias en América Latina, de entre las cuales destaca una en la Ciudad de México. Durante su estancia en el país conformó un grupo de performance con otres artistas con el objetivo de reflexionar sobre la latinidad. Camila percibió que en México, el tema de la identidad latinoamericana no era algo tan presente como lo es en Canadá o en otro país anglosajón.

Cecilia Salcedo
Una cuerda de nunca reventar/Collectors, 2019
PDF interactivo para imprimir

Desde mediados del siglo XX se ha cuestionado la noción de arte latinoaméricano por su carácter colonial y homogeneizante. Dentro de los diversos giros de tuerca en torno a la discusión, destaca la perspectiva de Juan Acha que piensa lo latinoamericano en el arte como “una construcción de diversas expresiones, calidad, conceptos y prácticas con base en una identidad conformada por la pluralidad, los mestizajes, la transformación constante en otras formas de ser dentro de la realidad local y mundial.”¹ El acercamiento del crítico peruano es muy preciso y ha sido fundamental, tanto para pensar la producción artística como para pensarnos a nosotres mismes desde nuestra subjetividad latinoamericana, sin embargo ¿cómo producir desde dicha subjetividad, si la mirada hegemónica es la que observa y categoriza?, ¿de qué manera estas problemáticas limitan el quehacer artístico en un contexto como el del Colectivo satelital?

Con respecto a esto, Camila comenta que la carga colonial de lo latinoamericano y de la idea de venezolaneidad la han limitado en su producción en el sentido de que ambas categorías orillan únicamente a trabajar temas referentes al estado-nación. Por su parte, Ana Luisa opina que existen dos tipos de ver lo latinoamericano: la forma hegemónica y la forma en la que nosotros nos concebimos desde dentro pero atravesada por la colonialidad. Asimismo, comenta que estas dos visiones están presentes en Toronto, ya que se le ha encasillado tanto a ella como a su obra bajo la etiqueta de latinx.

El Colectivo satelital ha pensado mucho sobre estas problemáticas de clasificación y las limitaciones como consecuencia de ello. Con respecto a esto Cecilia relata que cuando estaban escribiendo su descripción buscaron siempre dejar claro que si bien son un grupo de artistas venezolanos en Canadá, no tienen la obligación de producir todo el tiempo en torno a la venezolaneidad o el idioma. Finalmente, comenta que naturalmente estas cuestiones están dentro de la obra porque son parte de la subjetividad de cada une pero su trabajo no se reduce a esto. 

Por su parte, Sebastián señala que el problema de los términos empleados para fines de mera clasificación terminan teniendo consecuencias como a las que elles como artistas se enfrentan. También aclara que esta cuestión viene de las expectativas que el público en ciertos contextos tiene entorno al arte latinoamericano. Asimismo resalta que estas problemáticas son una realidad que como agentes culturales nos topamos y que desafortunadamente tenemos que continuar hablando en torno a ello. 

Alejandro Rizzo Nervo
Fabricated Realities, 2019
Impresiones de tinta inkjet
Andrea Dudier
Venezuela, país de ausencias, 2020
GIF

Las perspectivas anteriormente desglosadas me han llevado a reflexionar mucho sobre el papel de la curaduría y la mediación con respecto a la urgente necesidad de instigar a los públicos a romper con la mirada hegemónica y a despegarse de la idea de que les artistas tienen la obligación de responder a las categorías que el sistema les ha impuesto. Así como hacer arte es una responsabilidad, ser público y ver arte también requiere una responsabilidad. 

Como mencionaba al inicio de esta entrada, los proyectos del Colectivo satelital se caracterizan por ser muy diversos e interdisciplinarios. Han trabajado desde exhibiciones, libros, textos, diseño de videojuegos hasta la creación de una gran fiesta online llamada Cuarenteca. Algo que se nota en estos proyectos es una amalgamación total de ideas y visualidades pero ¿cómo son sus procesos y cómo ha jugado la interdisciplina en estos proyectos para poder lograr esto?

Ana Luisa relata que la interdisciplinariedad es parte de la naturaleza de les integrantes y que por inercia esto hace que los proyectos que conciben sean tan ricos. Asimismo, resalta que cada quien aporta algo desde sus fortalezas y versatilidad. Cecilia relata que en los proyectos se apoyan en la medida de las habilidades de cada une y que de esta manera se abren posibilidades que a lo mejor sin estas aportaciones no existirían. Sebastián comenta que en su caso, la cuestión interdisciplinaria se conecta en su formación, ya que a él no le interesaba especializarse en una sola cosa y que sería un desperdicio no aprovechar las herramientas y conocimientos que cada une tiene para apoyarse entre elles. El artista resalta que la interdisciplina en sus proyectos es una consecuencia y es algo que se ha ido dando de una forma orgánica y es lo que permite que sus proyectos sean tan diversos.

A principios del 2020 el colectivo realizó, en colaboración con la artista Andrea Dudier, la exposición Memorial: Work by Venezuelan Diaspora Artists. Con base en el registro que pude ver, la exhibición fue un ejercicio profundamente personal, honesto y conmovedor sobre lo que implica dejar atrás una vida, la separación de las familias, los recuerdos, el cuerpo y el territorio. Llevar a cabo un proyecto de esta fuerza requiere una valentía enorme, ya que el artista se desdobla completamente, en ese sentido ¿cómo fue la experiencia de hacer la exposición? Si hubo un acercamiento más directo con el público ¿cómo fue?

denirée isabel
to the strangers i love deeply, 2019. 
Algodón tejido a mano, espejos e impresión sobre organza de seda.

Camila retoma el tema de las etiquetas y las expectativas, y comenta que una vez más tuvieron que enfrentarse a la presión del espectador a alinearse con alguno de los grupos políticos en el contexto venezolano. Enfatiza que esta dicotomía está siempre presente en los eventos que organiza o en los que participa. Sin embargo, la exposición iba más a juntar los proyectos que tenían una similitud y unir sus experiencias.

Camila Salcedo
Alternate Reality, 2020
Video

En esta misma línea, Ana Luisa relata que muchos de sus proyectos tocan temáticas muy personales que están atravesadas por la situación política en Venezuela, pero que no tiene la obligación de ser portavoz de ninguno de los discursos de los bandos políticos del país. Dicha situación es algo a lo que se enfrenta cuando surge un diálogo alrededor de su producción. A pesar de esto, ella enfatiza que la obra de arte es abierta y que da pauta a muchas lecturas y experiencias, aunque la vertiente política no es la intención de su obra.

Cecilia menciona que una de las cosas que aprendió desde su formación como diseñadora gráfica fue que mientras la obra la impacté a ella y se sienta bien produciéndola, es suficiente. Para ella lo más importante es conectar con sus allegados y que la intención de la exhibición iba más allá de empatizar con el público. El objetivo principal era profundizar más los lazos entre elles y que este proceso de crear fungiera como catarsis y sanación colectiva a estas experiencias que han vivido. Camila concluye que la importancia del Colectivo satelital también recae en saber que cada une se siente comprendido y acompañado en sus procesos tanto artísticos como afectivos.

Ana Luisa Bernardez Notz
Un espacio suspendido, 2019-2020
Ambiente virtual
Sebastián Rodríguez y Vasti
Estela/Wake, 2020
Poema para performance

La charla con el Colectivo satelital me ha hecho reflexionar sobre distintas cuestiones. En primer lugar, sobre la experiencia que muchos de los artistas latinoamericanos enfrentan al producir y exhibir en contextos en los cuales, el discurso hegemónico está enraizado en la mirada del espectador. Es claro que el artista debe encontrar la forma que se adapte mejor para transmitir sus ideas, sin embargo, necesita del apoyo de otras disciplinas como la curaduría y la mediación para explotar toda la potencia de su obra. Desde mi perspectiva esta tríada puede incitar al público a cuestionar la forma en la que ve y abrir nuevas perspectivas en dicho diálogo. 

Si bien enunciarse bajo la etiqueta de artista latinoamericano puede limitar la producción en todos sentidos, por el hecho de que ésta es una construcción creada desde la narrativa hegemónica, pienso que como agentes culturales, es necesario hacer presente nuestras subjetividades diversas, mutables y complejas como una contraposición a un sistema violento y excluyente que homogeniza nuestras identidades y problemáticas con la finalidad de continuar explotando las corporalidades y recursos del sur global para sostenerse.

La mutabilidad de les integrantes y los proyectos del Colectivo satelital es prueba de que se pueden abordar las problemáticas que nos rodean desde la propia subjetividad, una que se escapa y cuestiona las restricciones impuestas por las visiones nacionalistas y hegemónicas. Desde mi perspectiva la potencia de este colectivo recae en el uso permanente de las tecnologías de la amistad² como metodología y objetivo, así como el empleo de la estrategia de la alegría³ para sanar y resistir juntes en un presente en el que estamos rodeados por la muerte. 

Cuarenteca, 2020
Fiesta online

Finalmente, este intercambio de opiniones con les integrantes del colectivo, me llevó a pensar en la necesidad de cuestionar y derribar algunas de las caducas narrativas locales que nos restringen, construir puentes de comunicación para encontrarnos con otros agentes culturales en la diáspora y continuar en la búsqueda y reflexión del ser y hacer desde nuestra diversa y riquísima subjetividad. Me atrevo a inferir que lo anteriormente mencionado puede ser una puerta a nuevas posibilidades de existir. Como Federico Moura, frontman de Virus, decía: ¡Hay que salir del agujero interior!

¹ Ponencia de Juan Acha, Does Present-day Latin American Art exists as different expression? If it does , on what terms?, “Speak up! Charla! Bate-Papo!: Simposio de arte contemporáneo y literatura en América Latina”, Universidad de Texas, Austin, octubre 1975. 

² Roberto Jacoby define como tecnologías de la amistad a las iniciativas que involucran a otres y a las autorías colectivas que buscan poner en acción una máquina de deseos compartidos y mutuamente sotenidos. Véase Ana Longoni, ed. El deseo nace del derrumbe. Roberto Jacoby. Acciones, conceptos y escritos, cat. exp. Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2011.

³ Durante la última dictadura militar en Argentina (1976-1983) Roberto Jacoby empleó el concepto estrategia de la alegría para definir al acto de bailar y estar juntos en medio de la tragedia como una reacción al desánimo y miedo. ídem. 

Imagen principal: Cecilia Salcedo. Una cuerda de nunca reventar/Collectors, 2019. PDF interactivo para imprimir

Fuentes consultadas:

Acha, Juan. Does Present-day Latin American Art exists as different expression? If it does , on what terms?, “Speak up! Charla! Bate-Papo!: Simposio de arte contemporáneo y literatura en América Latina”, Universidad de Texas, Austin, octubre 1975.


Longoni, Ana, ed. El deseo nace del derrumbe. Roberto Jacoby. Acciones, conceptos y escritos, cat. exp. Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2011.


Fernanda Dichi (México, 1993) es licenciada en Historia del Arte por el Centro de Cultura Casa Lamm. Su práctica está enfocada en proyectos curatoriales y de investigación sobre  arte moderno y contemporáneo en México y América Latina. Entre sus proyectos se  encuentran la co-curaduría de la exhibición VORTEX: Tiempos dislocados de Enrique  Méndez de Hoyos en Ex Teresa Arte Actual y las asistencias curatoriales de Notas para  una educación (económico-) sentimental en el Museo Universitario del Chopo y El retorno  del realismo: Siqueiros y la neovanguardia en la Sala de Arte Público Siqueiros. Actualmente es asistente de dirección en el Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, UNAM y paralelamente colabora en La movimienta, plataforma de acompañamiento y difusión a productoras artísticas.

Juntucha – Hiperenlaces: obras y artistas

Juntucha <3

En la publicación anteriror EXPERIENCIAS CURATORIALES EN BOLIVIA, el curador José Arispe expuso a grandes razgos el proceso para conformar esta esposición. Aquí presentamos a los artistas que participaron en la muestra que se llevó a cabo en el Espacio 1 del Museo Nacional de Bolivia.

Según Jose Arispe, lo que aquí podemos ver son «experimentos artísticos, procesos de aproximación a ser obras de arte. (…) artistas confrontados por la realidad de su contexto, su práctica diaria, sus objetivos artísticos y ambiciones, en medio de una pandemia mundial, se acercan al arte contemporáneo desde la inestabilidad de un territorio que los desafía a articular propuestas artísticas desde la intimidad de su personalidad, mirando por la ventana de la Internet y cuestionando la forma del lenguaje artístico.»


Solandré Vasquez/sopapo

El acto de filmar como El estar – Video: 4:22 min

¿Cómo te aferras al espacio? 

Mueve tu de – do de arriba abajo cada mañana. 

(En la cuarentena) Miré 1 minuto mi de – do por más de una semana  levantando y moviendo sin dejar que los pensamientos me lleven a otro lado,  solo “yo2 y el “de – do”. Se ha separado ese “yo” del ente vigilante. Le “yo” no  esta en el cuerpo, el cuerpo como expectativa del “yo”. 

Al no tener forma no se encuentra en el espacio/tiempo y al no estar es eterno. ¿cómo te aferras al espacio? 

Con gente. Una conciencia del estar. Un diario de Mekas. Un “Yo” humano  para interpretar sensaciones, imagen, pensamiento. Un minuto como un todo.  ¿cómo te aferras al espacio?

Ejercicio realizado durante el taller El Arte de dar Instrucciones. En esta ocasión representando la instrucción:

Hazlo…

Mueve tu dedo

Para arriba y para abajo 

Un minuto cada mañana 

Jonas Mekas
Instrucción (1996)
 

Soy Solandré Vasquez, de La Paz, estudie fotografía y después cinematografía. Me gusta describirme como realizadora audiovisual ya que en mi practica de “hacer cine” solo yo estoy  involucrada y experimentando con el sonido, la foto, montaje, etc. En la pandemia estaba de luto y encerrada, realmente sin ganas. Entre en el taller El arte de dar instrucciones del MNA, ahí nos dieron un ejercicio de Mekasque daba  instrucciones de como mover mi dedo. Mekas es uno de mis cineastas favoritos por esta conexión que siento con él cuando habla de “un cine para amigos”. No se me hizo difícil seguir una instrucción  que venía de él.  El acto de no solo ver sino de filmar mi dedo de arriba abajo era de meditación, de sentirme, de aterrizar la cabeza. Y en la realización de ese acto, que al  principio era puramente Mekas, me lo fui adueñando, y me daba cuenta que ya no  era más de él, si no que ahora formaba parte de mi, y mis lugares recorridos con  gente que comparto. Mekas nos da una obra en la cual cada uno puede reinterpretar y reinventar, un  ejercicio en común que al final se vuelve personal y toma su propia autonomía, donde expone a un nuevo artista, donde todxs somos uno. La idea de mi obra es que es una instrucción, que se convierte en pensamiento, performance y luego en cine.  

Raquel Jiménez Calderón

Sincronías – Video e impresiones

El encuentro entre dos personas en un tiempo y lugar dados se relaciona con sucesos simultáneos relacionados entre sí de manera sincrónica: una casualidad significativa 

Carl Jung (1952) 

Me interesa el proceso de comunicación humana que está detrás de este encuentro ¿cómo es posible con la pandemia? ¿cómo es el primer contacto virtual, ya que este no puede ser físico?

Mediante una convocatoria, organización y algunos algoritmos nos permitieron unir varias parejas al azar por WhatsApp; les mandé instrucciones para ayudarles a encontrar un espacio de proximidad para que esta interacción pueda ser agradable, fácil y terapéutica. Participaron en total 58 personas. Estos son algunos de los resultados.

Me llamo Raquel Jiménez Calderón, tengo 24 años y nací en La Paz. Actualmente estoy por defender mi tesis en la carrera de comunicación. Mi interés en el arte visual empieza desde muy joven, disfrutaba mucho las clases de arte en el colegio. Posteriormente comence a combinar la producción plástica con la digital: no dejo de producir y crear arte visual en mi tiempo libre porque realmente lo disfruto. La última producción que realicé en Juntucha – Hiperenlaces fue la primera propuesta tipo conceptual que he hecho hasta ahora.

Durante cuarentena rígida y en ese espacio de pausa en el que nos encontrábamos en mi ciudad, hice un poema que después evolucionó en un video; en éste manejaba un concepto de destino, que para mi es una “estación” o un “punto” donde se da el encuentro de dos (o más) personas en un lugar y momento dados, que en realidad no era un encuentro nuevo, que éste ya había sucedido en vidas pasadas. Este concepto me seguía moviendo la cabeza, por lo que cuando empezamos a trabajar en el Estudio 1 con Juntucha, quise adentrarme más en ello; me di cuenta que el video se quedaba corto, que era insuficiente para lo que iba formándose en mi mente. Seguí leyendo sobre encuentros y principalmente a Jung, quien describía los encuentros como “casualidades significativas”, en mis propias palabras, que un destino puede ser más complejo y que existen procesos inconscientes que nos llevan al encuentro, que es más que una simple coincidencia de dos personas en un transporte público, y el más conocido ejemplo de sincronía o casualidad significativa: estar pensando en alguien y ver una llamada entrante de esa misma persona (Sincronicidad, Jung, 1950). Después leí un poco sobre el azar y la verdad que se encuentra en él, como en el Tarot terapéutico, que se sacan cartas totalmente al azar3 que reflejan nuestro inconsciente, y que sirven como una especie de puerta a nuestros deseos más reprimidos, traumas, etc. Con estos dos conceptos, la sincronía y el azar, una noche antes de dormir llegó esta idea a mi cabeza de juntar a varias personas al azar y ver lo que ocurría, si existían sincronías, similitudes o no. El proceso de la pieza puede resumirse en: encontrar a varios participantes voluntarios que dejen su número de WhatsApp y que estén dispuestos a charlar con alguien totalmente extraño, yo les daría instrucciones y un conjunto de preguntas para hacerse durante la interacción, esperando que exista cercanía entre ellos, o por lo menos que vayan más allá de una charla corta.

Los resultados y todos los componentes de la pieza pueden revisarse en esta página.

Camila Perales (Bubu)

Excursión– Video e instalación

Esta obra busca explorar la muerte como presencia y como generadora de vida a través de los sentidos, rituales personales, rituales andinos, cuentos de la tradición oral y la apropiación de los mismos.

Me llamo Camila Perales, tengo 22, soy de la ciudad de La Paz, Bolivia. Estudio Literatura, no me gusta mucho escribir, pero sí leer. Desde 2012 tengo un canal en Youtube llamado Bubu´s Tape, ahí comencé a jugar con el stop motion y hacer videos musicales de mis bandas favoritas. Poco a poco ese proyecto e interés fueron madurando hasta llevarme a la experimentación con animación, metraje encontrado y videodiarios. 

El 2020 fue un año difícil y había un ambiente de muerte general, muchas personas perdieron familiares, los constantes feminicidios e infanticidios, las recientes masacres en mi país… Aunque me tocó el rol de acompañante en el duelo de otras personas, sentía que debía hacer algo con la muerte. Justo esos días el Festival de Cine Radical comenzó la convocatoria del Laboratorio de Apropiación del Archivo Audiovisual Boliviano (LAAAB), quería mandar algo, tenía esa inquietud con la muerte y a la vez estaba leyendo “Sueños, Kharisiris y Curanderos” de Alison Spedding. Este libro aborda diferencias creencias populares, varias vinculadas con la muerte o ritos mortuorios. Así fue como decidí comenzar un proyecto en el que quise encarar la muerte de una nueva manera a través de las creencias y rituales andinos, especialmente aymaras. Cuando se me abrió la puerta del Estudio 1, decidí emplear el espacio como un laboratorio para este proyecto, al menos una parte del mismo. El proceso fue bastante orgánico, por momentos intentaba repetir o representar escenas de esos relatos de la tradición, pero otros momentos se me ocurrían imágenes.

Por otra parte, quise experimentar mucho con la materia y la sinestesia. Es por eso que la instalación en el Estudio 1 tenía que ser de una manera específica. Los espectadores entraban primero con los ojos vendados, escuchando una playlist que armé en colaboración a algunos músicos locales (“En árbol difunto”, Dj Neuromante y Dj El achachi). Ellos escogían una primera pista y se adentraban a esta especie de cueva con distintas texturas en el suelo, por momentos arena y otros cascajo (piedras muy pequeñas y granuladas). Al mismo tiempo, algunas plantas de cedrón y canastas colgaban del techo, al principio de la muestra estimulaban el olfato porque son plantas aromáticas y también rozaban los rostros de los visitantes. Después de eso, los visitantes se quitaban la venda y podían acceder a un televisor en el que se exponía los videos que armé para acompañar la exposición. Para armar esos videos seguí dos elementos: el agua y el fuego, dos elementos muy presentes en varios rituales. 

Ya para terminar la muestra, quise hacer un recorrido virtual para todas las personas que no pudieron ir al Estudio 1. La repetición de algunos símbolos que se me aparecieron en el camino hizo que me decante por un ritual en específico: la wilancha. Un ritual en el que se sacrifica a una llama, sacándole el corazón y algunas tripas para entregarlas en la tierra. Este ritual se suele realizar para que la cosecha vaya bien. En mi caso, quise hacer una wilancha con un niño Jesús, figura religiosa que se me apareció constantemente en el proceso. Me pareció necesario e interesante profanar su imagen por varias razones. Se dice y estudia mucho acerca de cómo la cultura aymara pudo sobrevivir a la colonización, señalando que los españoles encontraron equivalentes de la religión aymara en la religión católica. Entonces, yo quise hacer algo a la inversa, usar al niño para contar historias aymaras, pues hay registro de varios mitos en los que se sacrifica a un niño o se hace que llore en la cima del cerro para que llueva en tiempos de sequía.

Adriana Herrera (ACHE)

Retrato a través de noticias – Instalación

Los hechos actuales respecto a la pandemia han ocasionado diversas reacciones en la población. Mucha información ha sido publicada, compartida y enviada por medio de las redes sociales dependiendo el interés de cada emisor, esto ha despertado diversas emociones y tal vez incertidumbre en un medio donde se navega sin verdadera certeza de lo que se ve o se dice. Este proyecto simula esa situación, tomando en cuenta que mi familia y yo fuimos víctimas del virus y ante tanta “información” consumida en casi un año realmente nos dimos cuenta de que solo estábamos des-informados.

Adiba Rojas

Caber en viernes, lo que era lunes – Performance

Caber en viernes lo que fue en lunes surge desde una reflexión sobre el tiempo y el cambio que este supone, el mismo nombre trata de reflejar un avance cronológico, habla de una fecha específica en la que comenzó dicho cambio. En algún lunes del 2016, la conjunción de lo que me hace ser se empezó a desvanecer y las borrosas líneas de mis márgenes se comenzaron a extender. El entorno demandaba un nuevo movimiento al cual disimuladamente y muy inconscientemente, le inventaba espacio. Martes, 2017. Al principio, negaba el hecho y trataba de caber, pero termino en caer, caer, caer. El caparazón en el cual me gustaba descansar se empezó a quebrar…y empezó a picar. Miércoles, 2018. Al año siguiente en la misma fecha, que esta vez caía en miércoles, decidí escapar, y jalar, jalar, jalar, pero el caparazón al cual todavía estaba unida por un hilo, no pasaba por la pequeña apertura de la realidad. Jueves, 2019. Empecé a girar y empecé a saltar, empecé a saltar y empecé a girar, me empecé a enredar. Viernes, 2020. Se empezó a desanudar y parecía que podía avanzar.

Mi nombre es Adiba, tengo 23 años y soy de la ciudad de La Paz, Bolivia. Actualmente me encuentro terminando la carrera de diseño gráfico en la Universidad Católica Boliviana, en realidad desde que salí del cole sabía que quería estudiar artes, pero por diferentes razones acabe estudiando diseño, no fue hasta el 2018 que comencé a estudiar artes en la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles, sin embargo valoro mucho haber estudiado diseño ya que considero que me ha entrenado en un pensamiento de diseño, el cual utilizo para mis creaciones artísticas y me ayuda mucho a encontrar coherencia en la obra, al menos desde mi punto de vista. A la par de todo esto, estudié danza desde mis 12 años, probé varios estilos, no seguí uno en concreto, fue algo más informal que formal, pero de hecho siento que el movimiento corporal es lo que más me interesa actualmente y es algo que me da mucha curiosidad para exportar y crear. En los últimos años me ha interesado mucho la botánica, la antropología, algunas ideas filosóficas sin embargo, algo que trato de generar en mis obras, es el menor daño al medio ambiente, por eso pienso mucho en los materiales que voy a utilizar, y donde van a acabar después de que la obra termine. Sin duda es algo que por el momento me hace ir lento porque varios materiales del arte tradicional o contemporáneo son bastante tóxicos o generan muchos residuos, pero siento que a la vez es algo que me hace encontrar soportes diferentes o ampliar soportes ya conocidos (por ejemplo el cuerpo).

La obra que presenté en la muestra Juntucha Hiperenlaces, trata de un pedo mental materializado en mi cuerpo y otros elementos: una soga, una silla, que tengo desde la infancia, y una polea. Trata específicamente de no caber en el presente (o sentir cierta incomodidad) por tratar de caber en el pasado, es algo así como que la zona de confort se quedó pequeña y se redujo a una silla pequeña donde claramente no se cabe. El título viene de esa reflexión, y quiere expresar el transcurso del tiempo…la misma fecha en diferentes años, haciendo referencia al avance que se tiene a lo largo de la semana, por ejemplo, si un cumpleaños cae en lunes este año, al siguiente caerá en martes, al siguiente en miércoles y así sucesivamente. 

Cholo Chontano

 Postgrabado – Linografía con látex

La obra nace gracias a un meme que dice: Lero lero candelero produces contenido gratuito en internet. Lo que me llevó a investigar las herramientas para reclamar tu autoría en distintas plataformas y redes sociales, el más común es el username (en redes), y otro es la marca de agua (en distintas plataformas). El username o la identidad que decidimos mostrar en redes al igual que un nombre cualquiera siempre está asociado a alguna acción, gusto y hasta incluso sentimiento; uno «se siente…», «quiere estar…», «es como…», «está…», Es «un poco…»

Se ha hecho una convocatoria virtual para exponer obra en los perfiles de mis seguidores en instagram, las personas que han respondido a esta se les ha hecho un sello de su username, para realizar una marca de agua suya en redes. 

Soy un estudiante de la carrera de artes que se especializa en grabado y técnicas de impresión. El tema principal de mi obra es la autoría, sobre todo en redes sociales como instagram, que si bien es una red que varios artistas visuales usan como una plataforma de exposición, hacemos contenido gratuito para esta y no creo que sea diferente de otra red social usada como plataforma. Es por eso que he utilizado en un primer experimento los usernames de distintos usuarios de instagram (fueron 10 voluntarios), e hice sellos de estos para exponer sus perfiles. 

De esta experiencia surgieron las preguntas ¿Cómo renunciar a mi autoria? ¿Cómo expandir mi autoría? Me parece que el experimento de exponer los usernames en los distintos perfiles de IG funcionó como una forma de expandir mi autoría. Y para lograr renunciar a ella, se hizo una acción de tipo burocrático en la que distintos artistas que vinieron a ver la muestra renunciaron a ella de manera simbólica por medio de un documento firmado y sellado.   


Experiencias curatoriales en Bolivia: Juntucha-Hiperenlaces

José Arispe Rodríguez <3

JUNTUCHA-HIPERENLACES fue un ejercicio expositivo que se llevó a cabo el pasado mes de marzo en el Estudio 1 del Museo Nacional de Bolivia, y que reunió experimentos de 6 artistas jóvenes. Esta colaboración para Chiquilla electrónica consta de dos partes, en esta primera el curador del proyecto, José Arispe Rodríguez comparte como se originó el proyecto y una reflexión sobre la tarea curatorial en el contexto boliviano. En la siguiente entrega abordaremos las piezas y artistas que conformaron la muestra.


La propuesta curatorial de JUNTUCHA-HIPERENLACES inicia el 2020 con la inquietud de conocer artistas jóvenes, curiosos en arte, estudiantes y jóvenes interesados en disciplinas artísticas. En medio de las cuarentenas en Bolivia y con los amenazantes contagios en lugares públicos, no veíamos forma de poder tener el contacto que pretendíamos alcanzar con los jóvenes. No se podía realizar actividades culturales, las medidas de bioseguridad del municipio eran de estricta precaución, así que nos preguntamos ¿Cómo podemos conocer, compartir y descubrir expresiones artísticas de jóvenes que estén trabajando en propuestas actualmente? Fue así que buscamos facilitadores en disciplinas de cine, fotografía, performance y sonido para poder abrir espacios cortos de formación en formato virtual. Organizamos los talleres de Memoria, Montaje y Poder por Sergio Zapata y Mauricio Ovando; Objeto, Carnalidad y Virtualidad por Samadi Valcarcel; Fotografía experimental por el colectivo de mujeres WarmiPhoto; Laboratorio de creación a partir de prácticas de escucha por Cristina Collazos y Ricardo Schnidrig; además de El Arte de dar Instrucciones a cargo de mi persona. Fue a partir de estos espacios de formación alternativos que dialogamos con los facilitadores a inicios del 2021 para escoger a un integrante por taller para ser parte de los procesos de elaboración de un experimento artístico a ser presentado como exposición en el Estudio 1 en el primer trimestre del año, al cual denominamos JUNTUCHA-HIPERENLACES.

Los museos actualmente pasan por grandes desafíos de la era contemporánea. Repositorios de colecciones de arte, guardianes del patrimonio nacional, los museos hoy necesitan replantear sus formas de existir. Por un lado, un museo nacional se manifiesta por ser la principal institución pública que dialoga a partir de la reflexión de los imaginarios del estado-nación. Esto da al Museo Nacional de Arte una responsabilidad singular diferente de otros repositorios. Por ejemplo, esto se refleja en las relaciones que el museo establece con los diferentes actores del medio artístico boliviano y relaciones con el público. Por consiguiente, es responsabilidad del museo identificar las características de los actores culturales de su entorno en las diversas disciplinas artísticas. ¿Cuál es el relacionamiento que el museo quiere tener con los artistas que comienzan sus carreras?  

En ese sentido la labor curatorial de la exposición JUNTUCHA-HIPERENLACES no solo fue de carácter técnico: como la supervisión del montaje y registro de ingreso de obras al espacio; sino comenzó como una aventura por acercarnos a los artistas emergentes de la escena local.  Los artistas de esta muestra no pasan de los 25 años, para algunos de ellos esta fue su primera exposición colectiva, otros encontraron las dificultades comunes de realizar una obra en un corto tiempo y de transmitir sus mensajes de maneras no tradicionales. De esta manera me tocó acompañar el desenvolvimiento de cada obra, algo así como una tutoría, que tenia lugar en reuniones donde todo el grupo comentaba y daba feedback a su colega artista. Esta forma de trabajo parecía que no iba a tener éxito, se sabe que muchos artistas prefieren la soledad de sus talleres para generar ideas. Sin embargo, este grupo de artistas mostraba organización grupal y mucho compañerismo.  Identificar estas energías en colectivos de artistas me pareció muy interesante, ya que son características propias de una generación. El formato de trabajo del “artista solitario” ha cambiado drásticamente y hay una búsqueda más por los formatos comunales, además de demostrar un aprovechamiento en el uso de las redes sociales y del internet de maneras cotidianas. 

Es gracias a la búsqueda por el arte emergente que despertó esta muestra, la cual fue modesta, que obtuvimos un panorama de la escena local, y principalmente paceña ya que cinco de los artistas eran de la ciudad de  La Paz y una artista de Cochabamba. Por otra parte, esta experiencia revela el oficio del curador en nuestro contexto, el cual nació de manera improvisada ya que en el medio educativo en Bolivia no existe la profesionalización en museografía o museología. Los curadores que se levantan en Bolivia, muchas veces son artistas, o profesionales relacionados a la cultura, algunos formados en el extranjero en disciplinas culturales y/o artísticas. Sin embargo, ¿es el curador sólo un técnico en museografía? La identidad de este oficio ha cambiado mucho en los últimos años, pero sus problematizaciones tuvieron lugar más en el medio europeo y norteamericano de donde viene el sistema del arte. Sin embargo, estos problemas son ajenos a los nuestros. En la muestra Juntucha-Hiperenlaces el rol del curador fue de ser mediador entre los artistas, fue una iniciativa intencional de agrupar a estos jóvenes para la organización de la muestra, relacionarlos y crear una “juntucha” (esta palabra de origen aymara, que se usa de manera castellanizada informal con el significado de reunión variada o agrupación mixta). En este sentido un objetivo curatorial era que cada artista presente sus propuestas haciendo que sus ideas partan de un estado vulnerable, ya que cuando se comparte ideas con el otro es cuando nos damos cuenta si podemos defenderla o no. Una vez pasada esta primera etapa los artistas encuentran motivación por haber transmitido sus ideas al grupo y que tuvieron la oportunidad de ser escuchados.  Comunicar ideas de arte no es una tarea fácil, creer en una idea artística es una acción valiente, realizarlas es una labor noble. ¿Dónde encontrarán los artistas emergentes aliados que se tomen el tiempo de escuchar sus ideas? Las escenas locales, agrupaciones, movimientos culturales, colectivos artísticos, etc., llevan hacia adelante esta tarea, de ser lugares de reunión y repositorio de ideas que fomentan y empujan el conocimiento artístico emergente. El Estudio No1 del Museo Nacional de Arte en Bolivia a través de la muestra JUNTUCHA-HIPERENLACES se suma a ser un dispositivo para artistas emergentes.  Son vitales los espacios de reunión de ideas, no importa si son malas o buenas ideas, tampoco el grado de conocimiento sobre arte que los individuos puedan tener, lo importante es el intercambio vivo que el arte ocasiona en un sitio.      


José Arispe Rodríguez es curador artista visual, fotógrafo, bailarín, cineasta y docente. Graduado del programa de maestría en Estudios de Cultura Contemporánea en la Universidad Federal de Mato Grosso, Brasil. Es coordinador principal del proyecto Estudio Nº1 del Museo Nacional de Arte (Bolivia), espacio dedicado a las expresiones experimentales para jóvenes y responsable de muestras en arte contemporáneo. Es docente del Programa de Estudios Descoloniales del mismo museo y de la disciplina Filosofía del Arte Contemporáneo en la Universidad Privada Boliviana.