Presentación del libro: Objetos antes y después del muro. Investigaciones artísticas acerca de muros contemporáneos

Javier Zugarazo Tamayo <3

Una reflexión de nuestro editor Javier Zugarazo a partir de la publicación Objetos antes y después del muro, de la oficina de acompañamientos artísticos Tlaxcala 3 y editado por Festina Publicaciones.


Perogrullo es decir que un muro es un objeto. Perogrullo, muy cierto y relevante recordar en un análisis que los comprende a los dos. Un muro es un objeto real o imaginario, corpóreo o incorpóreo, abstracto o concreto. Los muros dividen, separan, delimitan, aíslan, contienen, protegen. Son testigos mudos, conocen que sucede a ambos lados de su emplazamiento. Sabían antes que nadie que Numancia no se rendiría, que no quedaba nadie con vida cuando entraron los romanos.

Hay un antes y un después de un muro.

Pero no hay muro que no sea poroso.

¿Objetos antes y después de qué muro?

Un muro ideológico. Nueva perogrullada.

El muro de Berlín fue construido en 1961 por la República Democrática Alemana con hormigón armado y una altura de 3.6 metros. En cuerpo y abstracción dividió a su mundo, el del norte, en dos.

Muro de Berlín- Cortina de hierro. Sinécdoque: la parte por el todo.

La guerra fría: una sucesión sinecdótica: Berlín, Vietnam, Corea, Afganistán, Cuba, Irán, Chile, Egipto. etc.

El relato oficial de las democracias liberales dice que con la caída del muro cayeron todos los otros muros (al menos los geopolíticos). Pura ficción historiográfica, pues en el neoliberalismo y la globalización los muros siguen aquí, multiplicados y reversionados; son los flujos económicos lo únicos permitidos, y no los de los cuerpos, no los de los cuerpos pobres.

Capitales golondrinos

Neoliberalismo

Globalización

The Iron Lady

Margaret Thatcher

Muro golondrino

Yo nací un año y diez días después de la caída del muro de este relato. El mismo año en que Luis Alonso Sordo Noriega trajo a México el fragmento 266 del muro este muro. Con un peso de tres toneladas, el muro hizo el viaje transatlántico en barco de Hamburgo a Tuxpan. Es así como se materializa la globalización, viajan los muros y no los cuerpos.

Muro navegante

Muro-reliquia

Muro-objeto de colección

El fragmento 266 del muro alemán formó parte del Museo de Historia Contemporánea ubicado en Tepic 41, en la colonia Roma. Al cierre del museo, el fragmento fue subastado por Morton el 27 de mayo de 2017 y vendido por 500 mil pesos.

¿Qué hace el arte con los muros?

El muro blanco

El muro mercado

El muro academia

El muro centro

El arte los habitó, colgó de ellos y ahí vivió en prisión. Una prisión cuyo celador es lo que Diego del Valle Ríos en su texto Fire to the Factories of Whiteness! llama la hidra capitalista del sistema artístico, un monstruo con cuatro cabezas: el museo, la bienal, la feria de arte y la academia.

Ahora baja de los muros para reconocerlos, transitarlos, perforarlos, diseccionarlos, navegarlos. Acciones que se llevan a cabo en las participaciones artísticas que conforman Objetos antes y después del muro, pues este libro es prueba de que hay un objeto artístico antes y después del muro.

La lengua y el muro

MURO – MURALLA – WALL – VALLA – VALLE

¿Un muro lleva implícita la propiedad privada? ¿es inherente al ser humano construir muros?

En su texto Límites, Bordes y Fronteras, Francisco Gonzáles Castro inquiere en la relación que existe entre las palabras “muro” (español), “mauer” (alemán) y “wall” (inglés) y recupera el origen etimológico latino en relación con su contexto imperialista romano y se pregunta si la noción de muro se relaciona con las nociones de imperio y de propiedad.

A mí me gustaría ir más atrás en línea ascendente por las familias lingüísticas al indoeuropeo, del que el latín desciende. Las teorías ubican a los hablantes del indoeuropeo dentro de la zona de valles formados entre la cordillera del Cáucaso y los montes Balcanes. Y quisiera resaltar el origen común, al que también hace referencia Gonzales Castro, que las palabras wall y valle tienen en la raíz indoeuropea wel que podría interpretarse dar vueltas- en el sentido de envolver.

Me gusta pensar que el origen del muro viene de una descripción del territorio de los habitantes, en descripción de ser rodeados por montañas. En un ejercicio de resignificación del muro imperial al muro de montañas que abrazan.

Lengua como muro

I remember being caught speaking Spanish at recess -that was Good for three licks on the knuckles with a sharp ruler. I remember being sent to the corner of the classroom for “talking back” to the Anglo teacher when all I was trying to do was tell her how to pronounce my name. “If you want to be American, speak ‘American’. If you don’t like it, go back to Mexico where you belong”.

“I want you to speak English. Pa’ hallar buen trabajo tienes que saber hablar el inglés bien. Qué vale toda tu educación si todavía hablas inglés con un ‘accent,’” my mother would say, mortified that I spoke English like a Mexican. At Pan American University, I, and all Chicano students were required to take two speech classes. Their purpose: to get rid of our accents.

Attacks on one’s form of expressions with the intent to censor are a violation of the First Amendment. El Anglo con cara de inocente nos arrancó la lengua. Wild tongues can’t be tamed, they can only be cut out.

Azaldúa, Gloria (1987). Borderlands, La Frontera, The New Mestiza.

Foráneas: piedra blanda, tierra inmóvil.

Diana Buitrón y Lorena Tabares

La palabra foránea lleva implícito en su significado un muro. Una división entre lo propio y lo extraño, lo que es de aquí y lo que viene de otra parte.

La palabra foránea lleva implícita también una acción, un cruce, un desplazamiento: una cuerpa que lo ha cruzado y con ello, ha anulado su función y lo ha dejado sin razón de existir.  

Unas cuerpas que lo han cruzado.

A partir de una fotografía venezolana antigua, nuestras foráneas inician su viaje, es punto de partida de sus desplazamientos. Tres mujeres frente a la cámara, de fondo vegetación. Con ayuda de sus vestidos, las primeras dos (de izquierda a derecha) se funden en el fondo, la tercera es usa blanco, se nota más, casi que la luz quemo todo el negativo en esa parte. Las tres erguidas, con los pies separados, esperan el disparo de la cámara para poder seguir su camino. En la cabeza las tres cargan con una piedra blanda, un bulto, una nube: un pasado o un futuro. Las tres cuerpas de la fotografía no supieron que serían imitadas por otras, que en su afán de caminar las toman de pretexto para habla de otras andantes más.

El muro es penetrado por mí y el muro me penetra.

¿Qué pasa cuando se atraviesa el muro? Se arrastra perenemente, el cuerpo lo lleva consigo, pero no como cicatriz, sino como herida abierta.

Hay un antes y un después de un muro.

Pero no hay muro que no sea poroso.

Si soy yo un muro, ¿hasta dónde permito que me atraviesen?

Caminar andar caminar

Recuerdo que mis bisabuelos caminaron, siguiendo la línea del ferrocarril, de Guanajuato a la Ciudad de México.

Todas somos foráneas

No soy muro, soy membrana: viva, elástica, flexible.

Las membranas se aglutinan, se suman, se vuelven pared, muro caminante. Se conectan con otras membranas caminantes hasta que el 17 de octubre del 2018 se materializan en la primera caravana migrante (¿primera?). Seis mil membranas caminantes tratando de entrar a México por la frontera sur, para caminar de un muro a otro. Esperan atravesar el primer muro, no morir en el camino, huir de la mirada de Francis Alys.

Diana y Lorena son foráneas. Caminantas. Poetisas.

De lluvia a yugo

De sol a sol

20 jornadas

de 10 trechos

de 8 pasos en cada uno

a b

b a

a c

c b

b c


Imagen principal: Alí Cotero

Un versión de este texto fue leida en el conversatorio sobre el libro Objetos antes y después del muro en la página de Facebook de Tlaxcala 3.

Chiquilla te quiero No.2

Chiquilla te quiero <3

Carta editorial

Ha pasado un año ya de vivir en pensamiento y sentir pandémico, de un confinamiento interminable aunque accesible para pocos; pérdidas, una sensación de zozobra y la certeza de que nada hay que darlo por sentado, mañana puede ya no estar. Es posible que la distancia social y el encierro nos hayan servido, así como a Graciela María y la pieza Mi Cuarto, para tomar conciencia del espacio que habitamos y el lugar que ocupa nuestro cuerpo dentro de él. La corporalidad puede que sea el eje, sin premeditación, de este número. El cuerpo-protesta expuesto de manera franca de Liuska Astete, los cuerpos retratados en Marías y Maríos de Kelly Ledezma como proyección de una imagen idílica propia, proyección que comparte con el texto de Pinche Chica Chic y el cuerpo vestido y la paternidad de la moda. El cuerpo de Simón Bolívar como símbolo, con distintas evocaciones alrededor de patria y nación, es el objeto de parte de la producción artística de Marco Alvarado.

Este número abre con un texto sobre la obra de Roberto de la Torre, del que personalmente me parecía urgente traer a esta revista y hacer una revisión de su trabajo, pues lo considero uno de los artistas más interesantes del contexto mexicano de varias décadas para acá, pionero en prácticas y lenguajes. Jorge Reynoso recorre la carrera de Roberto y lo posiciona como “(…) un artista dedicado a la activación de sitios y sucesos específicos.” 

Los textos de Jorge Reynoso y de Lorena Tabares forman parte de un propósito de este número, por revisar las historias e historiografías marginales del arte contemporáneo en México. Ambos textos se encuentran aquí con la intención clara de explorar otras narrativas en la transición a este siglo, advertir que hay algo más allá de los sobreexpuestos “Temístocles” y “Panaderías” y los individuos salidos de ahí.  ¡Constelaciones telúricas! Acciones y participaciones temporales, mediáticas y experimentales del archivo de Epicentro es el texto en el que Lorena Tabares nos adentra a “Epicentro”, lugar de estallidos artísticos encabezado por Doris Steinbichler. Ubicado en la Ciudad de México, “Epicentro” fue un espacio que alejó del artista la noción de individuo creador solitario, y lo convirtió en artista detonante de experiencias en comunidad.

En la comunidad de Angahuan, del estado mexicano de Michoacán, se ubica el espacio Kutsïkua Arhákuchari K’umánchikua , Susana Ortíz nos cuenta como los habitantes de la comunidad se encuentran reimaginando el concepto de “museo” para adaptarlo a su realidad. En la sección de exposición impresa, Mariairis Flores hace un trabajo curatorial valiosísimo, pues logra plasmar la actual realidad convulsa de Chile, donde como sabemos, a partir de la revuelta social se redactará una nueva constitución. Pero ¿cómo hacer para arrebatar el monopolio de este contrato social a la élite colonial, patriarcal y neoliberal, y dar cabida a las exigencias indígenas, feministas y de tantos sectores de la sociedad que no se ve representada? 

El formato de la revista ha cambiado, nos hemos expandido. La versión impresa ahora viene en dos partes: una convencional con la parte de los textos, y la otra con las imágenes, a manera de sala de exposiciones y con un poco de nostalgia por los posters de las revistas juveniles. A la par de esta versión impresa corre ahora también una versión digital, ambas comparten identidad, pero aprovechan los medios propios de su formato.

Javier Zugarazo Tamayo

8M: Pintas y pancartas de una marcha latinoamericana

Mujeres del continente <3

En Chiquilla electrónica hemos convocado a diferentes mujeres del continente a compartir su rabia y exigencias para este 8 de marzo, a manera de una marcha digital de mujeres a través de él. Si bien es imposible abarcar a todas las identidades y formas de ser mujer en este territorio, participan mujeres de distintos puntos y con diferentes circunstancias. De México se encuentra la colectiva Afrochingonas que a través de un podcast hablan de su experiencia negra y trabajan el tema de racismo; y la artista, ilustradora y editora Iurhi Peña, quién en su trabajo ha logrado transmitir la rabia de la juventud feminista. Desde Bolivia viene el colectivo de Mujeres Creando cuya lucha es amplia y se enmarca en una metáfora dicha por una de sus integrantes (María Galindo): «Indias, putas y lesbianas. Juntas, revueltas y hermandas. Desde la región del Cusco estarán presentes las Vírgenes del Sol, una organización de mujeres trans que lucha a favor de la comunidad trans de su región. Y también de la región andina, que no obedece a divisiones políticas, viene Cholita Chic, un colectivo que trabaja con la relación entre la estética de la mujer andina exotizada y las estéticas globalizadas.

Durante esta semana estaremos compartiendo estos gritos de rabia e iremos actualizando esta entrada.

Mujeres Creando
Mujeres Creando

Iurhi Peña
Afrochingonas
Afrochingonas
Afrochingonas

Relato de la precariedad laboral a dos voces

Rodrigo Rosas <3

Coro a dos voces 

Acta de nacimiento

CURP

Comprobante de domicilio (no más de dos meses de antigüedad)

Curriculum vitae

Constancia de situación fiscal

Carta de no adeudo

Cotización del servicio

Partida 33901

Subcontratación de servicios con terceros

Desde mi posición como trabajador capítulo 3000 me interesa trazar y extender las lecturas sobre la precariedad laboral de nuestro presente. Un ejercicio situado en un segundo confinamiento, un segundo cierre de museos, los recortes presupuestales y la precarización laboral cada vez más visible e insostenible a través de la modalidad llamada capítulo 3000; surgen dos preguntas que me parece urgente atender: ¿cómo se articula la plataforma Contigo en la distancia con el fenómeno de la precarización cultural? y ¿cómo se articulan los museos y sus trabajadores con la pandemia?

La crisis del Covid-19 reveló la desigualdad y las falencias de los sistemas sanitarios, educativos, políticos y sociales a nivel global. Demostró la incapacidad del Estado de proveer a la población de las necesidades que posibilitan realizar una cuarentena generalizada. Estas diferencias han desatado una serie de debates y polarizaciones sobre los sujetos que a pesar de las restricciones de movilidad e inmovilidad salían a las calles muchas veces con mascarillas de tela común o medidas de precaución que carecían de los materiales recomendados. 

Coro a dos voces

Movilidad

Inmovilidad

Confinamiento

son un privilegio de clase

Contigo en la distancia es una plataforma que surge en la emergencia del primer confinamiento como un esfuerzo de la Secretaría de Cultura para seguir ofreciendo contenidos culturales. Los museos se apropiaron de la plataforma como una herramienta para mantener sus agendas, su vinculación con los visitantes y la posibilidad de afianzar nuevos públicos. La plataforma permite construir un andamiaje de problematización para pensar nuevas modalidades de arte, educación, mediación, relación con los públicos e involucramiento social. Sin embargo, se sitúa en un mismo registro con los grandes consorcios de la cultura y el ocio en la dinámica scroll, like and share.

Coro a dos voces

Scroll

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Con los recortes presupuestales al sector cultural el gobierno actual ha impactado directamente a los museos, esta acción ha demostrado su argumento sobre la inutilidad de las artes “burguesas”, supone que no pueden aportar nada a un proyecto de Estado ni a los retos y redefiniciones que la crisis del Covid-19 introduce; los museos son entretenimiento; ignora que enriquecen la visión del mundo, la contemporaneidad e incentivan el pensamiento crítico.

Ante estos desaires a la cultura y a los museos, es importante señalar que no todo proceso crítico es cuantificable ni debe justificar su utilidad a una agenda política sexenal. El carácter disruptivo del museo se sitúa en la posibilidad de su inutilidad a ciertas articulaciones del sistema.

Coro a dos voces


la “inutilidad” es subversiva


la “inutilidad” es subversiva


la “inutilidad” es subversiva

Una de las múltiples estrategias utilizadas en la plataforma es hablar de las colecciones, presentar recorridos virtuales de los proyectos expositivos y difundir los acervos digitalizados; opciones enriquecedoras que incentivan el conocimiento del patrimonio, sin embargo, no abona a pensar el museo en la virtualidad. Es urgente pensar nuevos sentidos de la dimensión museal que interpelen el presente y construyan puentes que cuestionen y reflexionen las realidades de precariedad que permean los museos.

Si los museos fueran un eje para la emergencia social, un sitio donde se gestan estrategias de apoyo a comunidades circundantes ¿seguiríamos precarizados por el gobierno? Seguramente sí, el Estado vería un potencial insurrecto y de movilización social que en la actualidad desconoce, una herramienta de lucha contra la precariedad, los ejercicios fascistas y las violencias.

Coro a dos voces

¿Museos para quién?

¿Museos para qué?

¿Museos para quién?¿Museo para qué?

La experiencia de la plataforma desde sus coordenadas de origen es una respuesta ante la emergencia y un prototipo de entramado pedagógico que permite pensar las plataformas digitales, los públicos y los museos postpandemia; un repositorio de experiencias elaboradas y (re)activadas en el proceso de confinamiento y post confinamiento. 

La dimensión biopolítica y necropolítica de la pandemia, articulada a la idea de clase, racialidad y género revela cómo algunos cuerpos son susceptibles a confinarse y otros a trabajar para mantener un sistema que los excluye y precariza. La acción de confinarse contrasta con la realidad de vivir al día y de las industrias del cuidado donde los trabajadores por ínfimos salarios se exponen al virus.

Coro a dos voces 

el sistema necesita del subalterno

el sistema se alimenta del subalterno

al sistema lo sostiene el subalterno

El tránsito del material producido por las instituciones culturales hasta la plataforma no es un canal transparente, es modelado, tamizado, modificado y potencializado de acuerdo a los intereses de actores e instituciones específicas. A un año de distancia es un mecanismo de control y enajenamiento que aglutina las agendas prioritarias del actual gobierno.

Coro a dos voces


La libertad en la virtualidad es una ilusión


Libertad es una ilusión

Ilusión

La dimensión bio y necro política se replica en menor escala dentro de los museos; los cuerpos “ilustrados” son susceptibles al confinamiento, mientras otros cuerpos súper explotables acuden a los centros de trabajo como el personal de seguridad, limpieza y mantenimiento. En los obituarios oficiales publicados por Secretaría de Cultura y sus dependencias ¿incluirán esquelas de los trabajadores de seguridad, limpieza y mantenimiento fallecidos y sus familias? ¿existe esa numeralia o los cuerpos que importan son los “ilustrados”?  ¿Ese es el mejor homenaje o quizá la seguridad médica y social?

La puesta en marcha de la plataforma en el contexto de los recortes presupuestales oculta la precariedad, construye un espejismo donde los museos, a pesar del contexto, continúan generando conocimiento a través de exposiciones y eventos; parece seguir con su ritmo cotidiano sin percatarse de que todo se convulsiona a su alrededor

Alimenta los indicadores que justifican la existencia del proyecto, afianza la imagen de los museos como vinculadores de gran impacto en la digitalidad ¿es así en la práctica? o ¿es una mentira maniquea que los museos públicos seguimos presentes en la esfera pública?

La necesidad de producción incesante de contenidos ¿responde a las numeralias exigidas por las instituciones reguladoras de los museos? ¿mantener y aumentar los públicos? o ¿justificar la utilidad en la sociedad y sobre todo el escaso presupuesto?

Coro a dos voces

Siempre hemos sido precarios

Siempre hemos sido precarios

Así mismo, existen actores que “indirectamente” circulan por los ecosistemas museales y hacen posible su funcionamiento, sin embargo, son invisibles para las acciones de los museos. Los vendedores ambulantes, comerciantes, guías turísticos independientes, entre otros. Trabajadores igualmente precarizados por el sistema.

¿Qué hacemos los trabajadores de museos por ellos? ¿cómo nos estamos pensando desde esas realidades “otras” que parecen externas a la gestión cultural?

Si pensamos a los museos como instituciones al servicio de la sociedad y espacios para la discrepancia, hemos fallado en esta pandemia, los contenidos digitales han construido nuevos muros y dejado de ser un espacio de negociaciones. Nuestras estrategias han demostrado ser obsoletas en construir empatía tan necesaria en estos tiempos, y su nula capacidad de entender y tejer puentes de los acervos, narrativas y dispositivos museales con lo que hoy en día nos confronta: la precariedad.

¿Cuántos vendedores ambulantes que están fuera de los museos han entrado a ver una exposición o participado de alguna actividad? Los museos y los trabajadores de museos hemos dado la espalda a estos actores que forman parte de la antigua normalidad; son nuestras comunidades y parte del sistema que nos sostiene, promociona, procura y alimenta.  

¿cómo nos entendemos a nosotros mismos con los otros? ¿cómo habitar juntos un museo permeable y solidario en medio de la precariedad? 

Coro a dos voces

 

Habitar

Pensar lo común

Habitar

¿Cómo construir los relatos de la pandemia desde los museos más allá de la patología de digitalizar el museo? ¿cómo representar la precariedad desde la institución misma que la cobija, gestiona y sufre?

En medida que hagamos consciente los otros cuerpos superprecarizados que circundan los museos, las relaciones de poder que configuran los cuerpos que pueden resguardarse y cuáles no, veremos que la precariedad es multifactorial; a través de renunciar a privilegios, repensar modelos de estar juntos y habitar, el museo como espacio al servicio de la sociedad sobrevivirá.

El Estado a través de las instituciones ha demostrado repetidas ocasiones la imposibilidad de asumir y proveer derechos ¿por qué nos aferramos en creer que, en el Estado, las instituciones y su materialización a través del museo se encuentran las respuestas a la precariedad?

Si la apuesta es la ilusión de la democratización la vía no es la digital ni la física, mientras el museo sea una institución atravesada por el poder será un espacio de exclusión, mientras no se identifique dónde estamos situados y construyamos vínculos con las poblaciones precarizadas, estamos condenados al fracaso y no habremos aprendido nada del Covid-19.

El mal de los museos no es la pandemia son estrategias maniqueas de solidaridad y seguir pensando que el Estado nos va a rescatar.

Coro a dos voces

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción

La precariedad está ligada a la producción


Rodrigo Rosas. Maestro en Investigación en las artes visuales y licenciado en artes visuales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus líneas de investigación son las intersecciones entre la memoria, la imagen y el museo.

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