#Tangerine light

Mafer Tangerine <3

Serie fotográfica que retrata un recorrido visual del entorno urbano, centrada en exaltar el potencial sensorial de lo cotidiano. Navega entre la aparente estaticidad y desgaste diario; con marcado interés por indagar en los fragmentos de naturaleza entre el cemento o fronteras que se definen en los reflejos de vitrinas, desde encuadres paisajísticos o detalles en macro, se altera cada imagen mediante relaciones compositivas, cromáticas y lumínicas que interpretan la realidad y ponen en duda lo verosímil/lo reconocible, a través de la percepción sensitiva de lo circundante. Cada toma fotografía es capturada, editada y publicada mediante un smartphone, esto con la intención de experimentar y explotar la herramienta al máximo, además del fácil acceso a redes sociales, en donde cada fotografía pretende irrumpir como un instante para la contemplación entre el estruendo del torrente visual diario.

Ciudad de México, 2017 – 2020


Mafer Tangerine (@mafer_tangerine) es artista visual interesada en construir propuestas plásticas que indagan y cuestionan la concepción de realidad; su propuesta y experimentación han transitado por disciplinas como performance, dibujo y fotografía. Egresada de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, estudiante sobresaliente con múltiples menciones académicas. Exhibición de obra en más de 10 exposiciones colectivas en diversos recintos como: Casa Coyoacán de la Fundación Pedro Meyer, Biblioteca Vasconcelos, Museo de Historia Natural y la Facultad de Artes y Diseño.

Arqueología de una sartén: la vida privada como espacio curatorial

Manuel Guerrero <3

El pasado 6 de mayo “Marejada. Indisciplina con perspectiva de género” —proyecto fundado por Paola Eguiluz y Getsemaní Guevara— presentó en su perfil de Instagram la exposición Arqueología de una sartén, en la que se revisa una nueva forma de entender el espacio doméstico a raíz de la emergencia sanitaria, en la cual el tiempo de convivencia familiar y el contacto vía redes sociales se ha intensificado.

A partir  una valoración del refrigerador como espacio expositivo —cuya puerta se utiliza para colocar objetos significativos dentro de nuestras historias personales— y de la sartén como un símbolo relacionado a las labores de la mujer en la historia,  que se ha transformado en un ícono de lucha o hasta en un instrumento musical,  la muestra presenta distintos tipos de imágenes y material audiovisual, cuyo origen no está estrictamente relacionado con el campo del arte: en cada publicación podemos ver fotografías tomadas de videojuegos, anuncios publicitarios, pinturas y también fragmentos de programas de televisión, solo por mencionar algunos. 

Es cierto que Marejada no es el primer proyecto en México que plantea un programa expositivo para una red social, pero considero pertinente tratar su caso porque revela la importancia de la curaduría en medio de un panorama digital que se nutre de miles de imágenes a cada minuto, algo que representa un reto y a la vez un campo poco explorado. 

Cuando se habla del potencial de las redes sociales para difundir la producción artística actual se suele caer en un lugar común: es claro que hoy en día contamos con varias páginas, perfiles y portafolios digitales repletos de proyectos, sin embargo, las plataformas no son suficientes para garantizar una difusión efectiva. 

No es secreto para nadie que Spotify, Netflix y un sinfín de compañías similares emplean una gran cantidad de recursos humanos y económicos para desarrollar filtros de contenidos, basados en nuestras preferencias y hábitos de consumo, a fin de retenernos como usuarios activos en sus plataformas. Sería difícil empatar esta labor con el trabajo curatorial que se hace en el arte, pero encuentro bastantes paralelismos que muestran —como lo señaló Michael Bhaskar en su libro Curaduría. El poder de la selección en un mundo de excesos— que una gran oferta visual no es interesante por sí misma. Lo que le brinda relevancia a los objetos en nuestras vidas es la selección y reordenamiento con un sentido particular.

Me tomé la libertad de plantear este panorama porque el trabajo expositivo que se está desarrollando en el perfil de Marejada no se puede entender sin el énfasis curatorial, el cual no sigue en absoluto los propósitos comerciales, sino que apuesta por otro tipo de valor: el potencial que tienen las condiciones afectivas y personales de los objetos para articular memoria y un sentido de pertenencia social. 

En años pasados, tuve la oportunidad de ver dos exposiciones de Marejada que se presentaron de manera física dentro de su proyecto Muro Blanco —el mismo del cual se deriva la muestra actual— ideado con el fin de repensar los formatos expositivos dentro de las instituciones y descentralizar las propuestas curatoriales, en un área de 2.44 x 2.44 cm. Lejos de que las dimensiones resultaran una limitante, el proyecto dejó en claro algo que se suele obviar cuando se habla de exposiciones: los objetos construyen la noción de espacio. En este sentido, es irrelevante si el museo es enorme o si apenas excede el tamaño de una caja de zapatos —como la Nasubi Gallery de Tsuyoshi Ozawa en la década de 1990— lo que importa es lo que generan simbólicamente los objetos en la experiencia del público.

Menciono este dato porque no es un antecedente menor en la exposición que actualmente se presenta en Instagram: con Arqueología de una sartén, emergen las convenciones sociales,  y cualidades simbólicas que sustentan nuestra vida privada. 

Contra cualquier noción que nos invite a pensar que nuestras relaciones afectivas se articulan al margen de una colectividad numerosa y la historia, la curaduría de la exposición nos plantea dos alternativas a esta postura: por una parte, nos sugiere otra consideración de los espacios cotidianos como lugares de articulación cultural, que se pueden construir y deconstruir; por otro, visibiliza el hecho de que la cultura no surge de las instituciones ni de los espacios hegemónicos, sino del propio espacio que significamos a partir de nuestra existencia colectiva, cuya importancia se ha infravalorado y que, de alguna forma, se volvió históricamente periférico.

Para articular la exposición en sus seis ejes temáticos, Arqueología de una sartén se apropia de Instagram y recurre al espíritu con el que nació la red social: contar nuestra vida diaria a través de imágenes. Sin embargo para hacerlo no se apoya en la producción de nuevas fotografías, sino que utiliza la plataforma para reunirlas, seleccionarlas y mostrarlas. En este sentido, el trabajo curatorial que emprende Marejada se desprende de los esquemas académicos que envuelven a esta práctica para explorar cómo el entorno digital nos sirve para entender nuestra realidad —desde su compleja y caótica circunstancia.


Manuel Guerrero es Licenciado en Artes Visuales con Mención Honorífica por la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM. Ha participado en más de quince exposiciones colectivas y encuentros de arte sonoro en México, Reino Unido, Japón y España. A la par de la producción artística, ha escrito para más de doce plataformas dedicadas a la reseña y crítica de arte.

Revuelta. Virus. Vuelta a la revuelta

Bastián Cifuentes Araya <3

Santiago de Chile. A causa del incremento del costo del transportarte público, el primero de varios aumentos por venir, el viernes 18 de octubre de 2019 comenzaron las protestas que pronto se expandieron al resto del país. Chile despertó, la sociedad quiere una nueva Constitución. El uso por parte de las fuerzas policiales de lacrimógenos para contener a los manifestantes y las posibles represalias, llevaron a los participantes a proteger su rostro y a hacerse uno solo en la masa anónima. Tras la llegada de la pandemia mundial del coronavirus a principios del 2020, las protestas disminuyeron su magnitud. En este nuevo estado mundial, en el espacio público es necesario usar cubrebocas, mascarillas y caretas para protegerse de la enfermedad, del virus que porta el otro. En los primero días de este mes de mayo, las manifestaciones en masa volvieron a las calles de Santiago tras los dichos de Sebastián Piñera sobre prorrogar el plebiscito constitucional.

En plena pandemia, de nuevo las protestas llenan las calles en ciudades como Hong Kong o Quito, de nuevo con los rostros cubiertos. No volveremos a la normalidad porque la normalidad era el problema.


Bastián Cifuentes Araya (@periodistafurioso) Licenciado en Comunicación Social, periodista y fotógrafo. 

Necesidad vs. valor

Mayté Miranda Marmolejo <3

Dicen que los artistas están acostumbrados al encierro y al aislamiento. Tal vez sea porque estamos siempre en otro lugar fuera de la realidad, explorando campos imaginarios que nos llevan a otros campos imaginarios y así sucesivamente. O tal vez tenemos la capacidad de explorar un mismo espacio en todas las maneras que se nos permiten, reinventarlo, repensar y reencontrarnos en el mismo. Aunque puedo decir, en nombre de muchos de nosotros, que ese no siempre es el caso, el artista puede ser introspectivo dentro y fuera de su casa, y parte de la introspección tiene que ver en cómo entendemos nuestra relación con la comunidad, la naturaleza y el mundo exterior en general. 

En mi caso, estos días, han sido oleadas de distintas emociones. Empezando por la primera ola: el alivio ante la necesidad de un descanso. Como maestra de arte de primaria y preescolar, y asistente en una galería local de mi ciudad Mexicali, trabajo un promedio de 11 horas al día de lunes a viernes, sin mencionar mi esporádica producción para algunas exhibiciones colectivas. Todo el tiempo estaba cansada, y mi primera reacción fue aprovechar y ponerle una prolongada y consistente pausa a todo el trabajo, dormir, hacer limpia de cajones y del armario. Una vez restablecido el enfoque en mi bienestar me pude dedicar a retomar proyectos personales y laborales. Comencé, como muchos, a hacer ejercicio, leer un libro y comer apropiadamente, a bocetar un fanzine y a revisar archivos. Pero en una segunda ola, mi ánimo comenzó a evaporarse cuando caí en cuenta de las repercusiones económicas personales y globales de un distanciamiento social prolongado. Comencé a cuestionarme la utilidad e importancia de mi profesión y las metas a las que aspiro llegar. Claro, no fui la única. 

Hay muchos empleos y servicios que no atienden a las necesidades básicas y de salud. Esta situación ha vuelto la mayoría de nuestros trabajos irrelevantes. Pero ¿cómo nos sentimos los que aspiramos a vivir del arte? En la pirámide de las necesidades básicas parecemos ni siquiera estar en en el último escalón, sino en un escalón externo que flota alrededor en órbita. A su vez hay muchas personas publicando en redes sociales frases como: “Intenta pasar esta cuarentena sin música, películas, literatura, sin arte.”, queriendo evidenciar el inminente valor que tiene el arte, sin dejar de llamarnos muertos de hambre. La realidad es que nuestras necesidades son relativas a nuestra situación. 

De pronto la existencia del arte en el mercado me pareció absurda, nunca he pensado o creído que los humanos podemos prescindir del arte. Al igual que la filosofía nos llevó gradualmente a la ciencia, del mismo modo pienso que el arte ha influenciado en todas las áreas de la vida, interconectando y ampliando nuestra capacidad de percibir, crear y ser. Más bien me intrigaba esta pregunta: ¿qué compatibilidad tiene el arte con un sistema capitalista? Si el artista tiene que pasarse la vida convenciendo al espectador de que necesita consumir arte, porque sino no puede crear contenido que el espectador consuma. La publicidad puede vendernos lo que sea, puede vendernos una escultura o pintura en forma, pero aquello inmaterial que guarda no puede ser comprado, pertenece al mundo de las ideas.

Con todo esto quiero decir que más allá del arte, está la sensibilidad humana. La experiencia estética, ese concepto subjetivo para el cual no necesitamos nada más que vivir y sensibilizar nuestras vías de percepción. Sin embargo el arte es uno de los corredores por el cual llegar a esta sensibilidad y también es una consecuencia/producto de la misma. Asistir a una exhibición de arte es una invitación a la contemplación, a sentir, a reflexionar. Una experiencia por la que no pagamos nada, y recibimos mucho. Por lo tanto el arte es parte de la condición humana. 

Pero la necesidad de consumo es una ilusión que sostiene la vida urbana. Ya que no podemos ser completamente todólogos, nos necesitamos unos a otros más allá del dinero, pero bajo este sistema asignamos un valor monetario a nuestro trabajo. Cabe mencionar que hace tiempo que deje de mirar el comunismo como la salvación y el capitalismo como el enemigo, pero me gusta idear formas utópicas o por lo menos cuestionar los sistemas que nos rigen. 

El capitalismo podría ser algo de lo que podemos prescindir, tal vez no ahorita, tal vez tengan que pasar muchos siglos para idear nuevos sistemas de acuerdo a cambios graduales y reformativos. Es por eso que darle un valor digno a nuestro trabajo artístico o creativo es parte de la ecuación, y ese valor es medido en costos, autenticidad, etc. La artista Monika Bravo respondió a la pregunta “¿Cuál es tu relación con el dinero?” en una entrevista para Terremoto con: “Para mí existe una relación directa entre el valor de las cosas y la autoestima […] Esto significa tener el poder de decisión al saber valorar lo esencial que me da seguridad y así poder negociar esas necesidades con lxs demás.” 

Dicho esto creo que aunque todos podemos hacer una especie de arte que nos hable en un nivel personal. Es una responsabilidad social la de educar y reconocer el valor del arte y los artistas dentro de la construcción de nuestra identidad e historia, como país o comunidad. Y hoy más que nunca creo que las prácticas artísticas son muy importantes a pesar y por la economía, y el arte siempre va a ser importante más allá del mercado, incluso de lo que se vuelve tendencia o tradicional. 


Mayté Miranda Marmolejo. Egresada de la Licenciatura de Artes Plásticas de la UABC. Ha participado en 4 exposiciones colectivas, y en la MexiCali Biennal (2019), en la curaduría de “La casa de los hijos” (2017), “Grito al filo de oídos que no escuchan” (2019), “Ocho” (2019) “Prácticamente a mano” (2019), co-curaduría de “Gastón”(2020). Profesora de artes de educación básica y participante de los proyectos artísticos “I21”, ‘’Planta Libre” y colectivo “Punto de Encuentro”.

COVID Norteño

Gracia Doré Luévano <3

Pinche COVID se ha vuelto mi mantra, luego está el pinche calor y pinches moyotes, pero eso era todos los años en esta árida ciudad. Hace poco más del año que regresé a Chihuahua luego de que la Ciudad de México hizo conmigo lo que quiso. Desde ese entonces una de las constantes pláticas en la sobremesa con amigos y no tan amigos es: ¿qué pedo con el arte norteño? pero no con ese arte de la frontera que a todos nos encanta. Como norteños no fronterizos ¿qué somos? y creo que a todos nos da temor decir que somos un poco aburridos y que solo nos queda defender la carne asada con Sonora y Monterrey. No soy quién para negar rotundamente ese temor ni quién para alentarlo, justo en esa búsqueda de identidad norteña nos forzamos a encajar, amoldarnos a las formas del centro o tomar influencia del más norte, nos criticamos y echamos por tierra manifestaciones honestas por no ser como aquello. Luego llega esto, este pinche COVID, que gracias al cielo no nos permite estarnos comparando con nadie, porque todos estamos en el mismo barco, todos estamos en nuestra cueva viendo de qué nos agarramos para mantenernos cuerdos. Lo único que me recuerda el -estar y existir en Chihuahua- es el calor, y claro: los moyotes. Entonces mientras me llevaba la desesperación temprana del aislamiento, como esa malilla de las primeras dos semanas, aunado a un desequilibrio de la paz porque #Méxicofeminicida, dije: “pinche COVID, not today”. Agarré a Marc Auge y pensé: “lugares comunes, espacios seguros, santuarios, Hestia, Hermes, ajá ajá, qué bonito, me gusta. Yo me siento fatal ¿qué onda con el otro? ¿cómo están los artistas norteños no fronterizos que me caen tan bien? ¿qué hacen? ¿están seguros? Necesitamos un lugar común”. 

Entonces mientras preparo algo pienso en el COVID y vuelvo a pensar en el arte norteño y luego en los espacios… trato de aterrizar: Los lugares entonces, nos dan identidad, va, te la compro, pero ¿y si generamos nuestro propio lugar, nuestro propio espacio, un lugar simbólico donde no temamos parecer rancheros?. Tengo problemas para fijar mi atención en un punto y en eso recuerdo que antes de regresar soñé que volvía a Chihuahua y vivía en una casa muy típica de acá y se me hizo un sueño de lo más hermoso. Luego hace poco hablaba con otro amigo partícipe también de esta clase de éxodo de la Ciudad de México, le dije: “que bonita tu casa” y me dijo: “si, me gusta, no quería regresar y vivir en cualquier casa ranchera”, “¡ah canijo!” pensé, “mi sueño, literal, era vivir en una casa así”. Luchamos mucho amigos, luchamos mucho por evadir lo que somos por meternos en una cajita de verdaderos artistas contemporáneos. 

Entonces mientras pensaba en todos estos issues norteños, luchando contra el COVID y la bella voz de López Gatell, de pronto (bueno, no tan de pronto) se empezó a generar un lugar común -¡ah, bendito sea!- eso necesito, al menos yo la norteña no fronteriza quiero un espacio donde podamos decir “pinche COVID” o “benditos privilegios que hacen que disfrute este encierro” o tal vez ni siquiera hablar de eso y solo abrazar lo ranchera que soy. Invité a unos cuantos artistas visuales, con los que he venido trabajando desde el año pasado en pro de generar una plataforma para el arte contemporáneo norteño, les propuse hacer una dinámica muy simple: ¿Qué ves? Quiero saber qué pasa allá afuera a través de tus ojos, pero en esta ocasión a través de tus ojos de norteño. Tomamos a Hestia y Hermes como dos personajes que cada uno debía desarrollar; desde el hogar como Hestia, buscando generarnos un refugio, pero al compartir lo que vemos también podemos ser Hermes desde nuestro espacio, el cual, es el afuera del otro. Nos convertimos en el receptor y emisor de simples preguntas: “¿ves algo rojo? yo veo esto, ¿ves un cuerpo? esto es lo que yo veo.” No me mal entiendan, amigos, no estoy diciendo que esta dinámica sea el puro arte norteño, pero el pinche COVID nos ha orillado a ser genuinos, a fotografiar lo que vemos desde nuestras casas rancheras y decir: esto es lo que soy. A veces es aburrido porque no lo he querido validar, nos cansa el amarillo que hay por todas partes, en la luz, en el paisaje, en las manchas que el sol le saca a todo, nos cansa que nos encasillen con el desierto (cuando está a tres horas) y sin embargo no podemos negarlo, si dejamos la ropa tendida más de lo normal agarra olor a sol

Aproximadamente treinta artistas visuales han estado participando en la dinámica de las preguntas, las cuales son publicadas desde la cuenta de Instagram de Proyecto Árida. Este ejercicio también ha servido para estar conectados, ver cuáles son los procesos de cada uno y encontrar empatía ante una situación que muchas veces nos rebasa. 

El ser una observadora de cómo se va generando una especie de memoria/conciencia colectiva ante una crisis es un privilegio, pues está enfrente un fenómeno para observar: -desde dónde creamos-, pero sobre todo -el cómo lo hacemos-. El pinche COVID deja de ser un poquito pinche cuando nos encontramos en medio de una área de oportunidad para replantearnos estos puntos de partida. 

Dentro de esta sencilla propuesta de generar lugares comunes desde lo virtual no puedo dejar de replantearme el cómo le damos significado al espacio, no solo desde la cuestión de las plataformas expositivas sino de la pertenencia a un lugar, a una ciudad, a un país. Aun en medio de este aislamiento podemos afirmar que nadie es una isla, en nuestro caso ni siquiera un desierto. 


Gracia Doré Luévano (Chihuahua, Chihuahua, México). Maestra en Artes Visuales por el Posgrado en Artes y Diseño de la UNAM donde genera la investigación Colección Privada: el objeto cotidiano y su influencia en el quehacer artístico.  Licenciada en Artes Plásticas por la Facultad de Artes de la UACH. Docente y encargada de la jefatura de Difusión de Artes Visuales en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Forma parte del colectivo multidisciplinario Versiones enfocado al Arte desde el género y lo colaborativo. Actualmente lleva la dirección de Proyecto Árida, plataforma para la profesionalización y proyección del Arte Contemporáneo en Chihuahua.  

Tomar distancia: cinco breves impresiones

Rodrigo Rosas <3

La emergencia sanitaria establecida a nivel global a causa del virus covid- 19 ha puesto en crisis el modelo económico hegemónico y las dinámicas políticas a escala mundial; generando reacciones racistas, xenófobas y de paranoia generalizada. El confinamiento ha hecho imperativo redefinir nuestra relación con los otros, los afectos y los cuerpos, y a su vez, todo lo que los atraviesa como instituciones gubernamentales, ciudades, escuelas y por supuesto museos. Obligando a observar cómo construimos nuestra relación con los otros a través de estas.

En medio de estas reconfiguraciones y pausas en la globalidad, la esfera pública se ha volcado a los mass media. Los museos al igual que muchas instituciones culturales han iniciado campañas en sus páginas web y de manera más contundente en sus perfiles dentro de plataformas como Instagram, Facebook y Twitter. Hemos observado y participado de múltiples estrategias y campañas de los museos de distintas latitudes donde comparten contenidos relacionados a sus exposiciones, colecciones, programas educativos y de mediación.  

En este breve texto me interesa esbozar algunas reflexiones sobre los contenidos expuestos en la plataforma Contigo en la distancia. No me interesa comparar las estrategias de los museos nacionales con los grandes consorcios globales de la cultura como el MoMA o los museos Guggenheim, sería imprudente ignorar la localización geográfica y las condiciones de operatividad particulares del sistema museal mexicano; mi propuesta es pensar desde un particular enfoque la puesta del programa Contigo en la distancia en medio de la cuarentena desde mi posicionamiento como trabajador capítulo 3000 perteneciente a la comunidad que se ve involucrada en la construcción de contenidos. 

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La plataforma Contigo en la distancia contiene una gran cantidad de actividades divididas en tópicos como cultura digital, recorrido virtual, videos, libros, audios, actividades infantiles, aplicaciones y convocatorias. Estas a su vez se dividen en subcategorías, por lo que existe una amplia gama de contenidos. No me interesa realizar una reseña de la gran cantidad de contenidos, me enfocaré en las actividades que proponen los museos.  

Desde hace varios años los museos públicos han realizado diversos proyectos aprovechando las nuevas tecnologías; es el caso del proyecto Museos en gigapixel donde participaron 6 recintos culturales con sus colecciones, se puede apreciar en tecnología gigapixel obras como el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, un Tenango de la colección del Museo de Culturas Populares, entre otras. En este mismo registro se encuentran los recorridos 360º de diversos recintos culturales y zonas arqueológicas. Durante la cuarentena y a través de la plataforma, los contenidos se ven potenciados, su circulación apoya la divulgación del patrimonio nacional y atrae nuevas audiencias a los recintos culturales. 

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El desplazamiento de los museos hacia plataformas digitales no está libre de contradicciones, esta variación en el sentido habitual de circulación de contenidos permite el acercamiento a públicos potenciales a través de la virtualidad y los acerca a la difusión del patrimonio y la cultura. No obstante, los coloca en una competición de contenidos, no necesariamente patrimoniales, producidos por grandes consorcios globales del ocio y la cultura como como Netflix, Youtube, Amazon Prime y con productores de contenidos digitales como los influencers.  

¿Acaso estamos siendo testigos de la entrada explícita de los museos públicos hacia la industria de los likes? si bien es un fenómeno que se ha venido gestando desde hacía varios años, en estos momentos cobra una relevancia y contundencia innegable. 

Esta estrategia adoptada en el confinamiento para mantener a los públicos, puede situarnos en una dinámica de generar contenidos masificables que sean de fácil entendimiento, visualmente agradables, reproducibles en la web; scroll, like and share. Si bien esta operación no significa la inexistencia de procesos de mediación, se debe reconocer la probabilidad de un nulo impacto en las comunidades digitales y físicas, siendo productos para ser consumidos y olvidados

¿Cómo medir el éxito o fracaso de alguna de las actividades? ¿Será por el número de likes, retweets o personas que ingresen a los contenidos de la plataforma? 

Es necesario cuestionar la pertinencia de las numeralias como eje rector del “impacto o éxito” de un proyecto en el presente que se está viviendo. En otros términos, si bien Contigo en la distancia ofrece una alternativa de contenidos culturales digitales que divulgan el patrimonio nacional, ¿es necesario un número tan elevado de actividades? Aún más imperativo, ¿los contenidos interpelan nuestro presente? 

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El eje rector de la cuarentena es la prevención y aplanamiento de la curva de contagios. Sin embargo, la forma en la que se desenvuelve o se piensa la posibilidad misma de la cuarentena en México, tiene una fuerte relación con la idea de un trabajador asalariado de la clase media, media-alta, esta medida deja fuera o no contempla a los sujetos que subsisten con lo necesario al día; sitúa a una población especifica que será la consumidora de las actividades que se programan en Contigo en la distancia

Es pertinente preguntarnos ¿cuáles son las estructuras sociales, materiales, de clase y género que me permiten realizar la cuarentena?, ¿cuáles imposibilitan que algunos sujetos la realicen? Desde una perspectiva gubernamental ¿cómo el Estado puede resarcir estas estructuras de manera temporal o definitiva para que puedas realizar la cuarentena? 

De igual manera ¿cuáles son las estructuras materiales, políticas, sociales, de clase, y género que impiden a la población acceder a la cultura digital y cómo los recintos culturales pueden resarcirla? Ser más “democráticos” y ser un actor real en las problemáticas contemporáneas de la sociedad.

La pandemia ha puesto en evidencia las endebles estructuras de algunos recintos culturales con las comunidades y con las problemáticas del presente, no solo es necesario colocar contenidos sobre educación y difusión del patrimonio, debemos tomar posición sobre las problemáticas actuales, generar contenidos que lo interpelen críticamente y construir redes de apoyo y empatía en tiempos de crisis. 

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Los museos y recintos culturales son sitios de poder, por un lado, dinamizan los relatos históricos y culturales de los estados nación; construyen pedagogías que nos ayudan a asumir y preformar nuestra identidad nacional. Por el otro, construyen comunidad y son puntos de la vida social donde se puede gestionar el pensamiento crítico. Una no excluye a la otra, configuran sitios de pluralidad y de diálogo. 

El contexto actual es intempestivo, sin embargo, para los trabajadores de los recintos culturales es una oportunidad para preguntar por el rol social de las instituciones. En una sociedad con una gran brecha económica y social ¿qué significan los museos, los recintos culturales y la cultura en sí misma? Además, cabría hacer un análisis ¿qué significa para los trabajadores de por sí precarizados por el sistema cultural mexicano la cuarentena del Covid- 19?

¿Cómo tomar posición desde las instituciones culturales en medio de la crisis sanitaria?, si bien la dinámica cultural a nivel global cambiará ¿cómo mediremos el éxito o fracaso de una exhibición más allá de los miles de personas formadas para verla? ¿Cuál es la relación con nuestro público y cómo se gestionarán los procesos de comunicación y divulgación del conocimiento?

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Estamos viviendo un momento de redefiniciones a todos niveles donde se pretende vislumbrar un momento post cuarentena. El presente nos exige incentivar la solidaridad con los trabajadores y las poblaciones que a lo largo de los años han sido precarizadas. Las instituciones culturales pueden operar como un articulador social que abra espacios para la resaca de esta cuarentena en desarrollo. Un sitio para preguntarnos el lugar de la cultura, virar el trabajo masificado hacia la pregunta por las comunidades y por la forma de interpelar nuestro presente.

Epílogo 

La plataforma Contigo en la distancia es el resultado de afrontar la emergencia sanitaria en México, en sí misma es un mapeo de estrategias educativas digitales de los museos públicos y a su vez su configuración será en algún momento un vestigio de cómo se reaccionó ante el confinamiento. ¿Qué sucederá después con la plataforma? ¿será desmantelada o servirá para seguir reflexionando y articulando redes? O simplemente volveremos a la “normalidad”.


Rodrigo Rosas. Maestro en Investigación en las artes visuales y licenciado en artes visuales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus líneas de investigación son la imagen, los archivos y el museo como espacio de resistencia y memoria.

Meditación afectiva guiada para el encierro

Víctor Alvarado <3

Hola, se bienvenido a este espacio virtual de autocuidado y de intercambios para simpáticos que se desarrollan a través de la pantalla y por medio de la interfaz digital de estas redes sociales. Esto es una meditación guiada para estos momentos de aislamiento y cuarentena. No te preocupes, no necesitas ningún material extra, solo ropa cómoda y una ambientación agradable para ti. Te invito a que encuentres un espacio confortable para realizar la meditación y cuándo lo halles puedes asumir cualquier posición que te haga sentir cómodo y seguro. Por ejemplo, yo elegí sentarme en el suelo porque, bueno, ya saben, el perreo hasta abajo y la autoestima… hasta el suelo…

Comenzaremos sintiendo nuestra respiración, cómo entra el aire y expande nuestros pulmones. Seamos conscientes del tipo de respiración que estamos teniendo, probablemente estemos algo agitados, es totalmente normal, a veces ni en medio de una pandemia global nos permitimos respirar y analizar cómo nos estamos sintiendo…

Iremos inhalando y exhalando, tratando de sosegar esa sensación de vértigo que la crisis mundial genera en nosotros. Inhalo y mantengo la respiración tres segundos, exhalo en los mismos tiempos:

Inhalo… CRISIS ECONÓMICA

Exhalo… PRECARIZACIÓN DE LA VIDA 

Excelente, siente como tu tórax se infla a la par que tu tercer chakra comienza a irradiar su luz ámbar, una vez más:

Inhalo… CRISIS DEL TRABAJO 

Exhalo… FUTURO INCIERTO

Perfecto, vamos de nuevo, ahora respirando en 5 tiempos:

Inhalo… PRIVATIZACIÓN DE LA SALUD

Exhalo… ESTADO DE PARÁLISIS INDUCIDO 

¡Gran trabajo! ¿Notaste como tu cuerpo se relajaba mientras te permitías despejar tu mente del caos y el pánico que el colapso inminente del sistema genera en nosotros y en nuestras comunidades? ¿No? Bueno, la verdad es que yo tampoco, estamos pasando por un momento de crisis que nos afecta a todos de diferentes maneras, yo te recomiendo que si estás muy estresado hagamos estas respiraciones dentro de una bolsa de papel, por eso de la hiperventilación.

Inhala y exhala…

Continuamos siendo conscientes del aquí y del ahora, quiero que te sitúes en el presente, siente el espacio en el que te encuentras, su temperatura, su silencio. Se consciente de cada parte de tu cuerpo, desde la punta de los pies hasta la coronilla, dejando fluir la energía, me preparo e inhalo y exhalo, muy bien. Permítete sentir todos los nudos que se han formado en tus músculos, siente la tensión que cargan tus huesos, los estragos que el trabajo precario ha dejado en tu cuerpo, quizás tanto estrés acumulado parte de la incertidumbre e inestabilidad que nos inunda al vivir esta crisis…

Inhalo y exhalo. Por otro lado las fake news en los grupos de WhatsApp, los retos proactivos en redes sociales, la presión de tus conocidos porque hagas algo productivo en medio de una pandemia global, tal vez sean las causas de estas dolencias. Y el flujo del aire continúa, cada vez nos hacemos más conscientes… El ritmo de vida del modelo neoliberal nos mantiene en un estado de exaltación constante que deviene en un desgaste tanto emocional como corporal, formamos parte de la sociedad del cansancio, hemos internalizado estos despojos y no hemos reparado en entender las causas sistémicas que los generan. Claro, cómo habríamos de hacerlo, nunca hemos tenido el suficiente tiempo para analizar nuestra salud psicoafectiva…

Lo estás haciendo muy bien, este es tu momento, no permitas que nada ni nadie te lo arrebate. Te lo has ganado tras sobrevivir la constante explotación sistémica del capitalismo voraz que nos despoja y empobrece, que precariza nuestra vida, que nos hace entendernos como entes desechables ante el sistema, un sistema que retiene condicionalmente las necesidades de la vida para así condicionar nuestras acciones, incitándonos a la competencia aislada, a la atomización social, al régimen de la meritocracia…

Recuerda siempre respirar, cada respiración nos adentra más en el presente… Hoy el capitalismo se alimenta del estado de ánimo de los individuos, la industria del pensamiento positivo funge como un proyecto obsesivo de regulación y control social, es problemático cuando estas prácticas se institucionalizan y se transforman en herramientas manipuladoras del sistema… Se nos ha enseñado a creer que somos responsables de nuestra propia miseria, por eso recurrimos a estas estrategias de autocuidado, porque nos sentimos hartos, enfermos de las experiencias negativas del cotidiano… 

Durante estos días de cuarentena se ha experimentado un fenómeno social propagado por las redes sociales que nos está infectando a todos: la epidemia de hiperproductividad… Para algunos ésta es la forma de sobrellevar la crisis y el encierro, a partir de ocupar todo su tiempo para sentirse personas útiles y productivas para el sistema, Claro, éstas ideas son completamente razonables cuando aprendimos desde muy pequeños que nuestro valor como personas está sujeto a nuestra capacidad productiva, tu vida vale lo que tu trabajo vale. 

Inhalo valor comercial, exhalo amor, para otros esta epidemia de hiperproductividad resulta ser otra herramienta sistemática de control que nos mantiene en un estado de estrés constante, inhalo crisis, exhalo estrés…

Se que en estos momentos tu mente quiere divagar y pensar en todo el contenido digital que estarías consumiendo en estos minutos, relájate, si empiezas a ver puntos no, no es un derrame, es probable que te hayas distraído y estés pensando en tu feed de fb. Es totalmente normal, solo recuerda estar en el presente y regresar poco a poco a este estado de toma de conciencia sobre los afectos sistémicos que te están lastimando. Respira y permítete liberarte del sentimiento de control que la hipervigilancia en redes te está produciendo…

Inhala y exhala, estamos cerca de terminar esta sesión. ¿Sabes?, a veces me pregunto si todos estábamos tan cansados del ritmo de vida que se nos imponía antes de este aislamiento, ¿por qué replicar esas violencias sistémicas en nuestros hogares, con nuestras amistades y en nuestra forma de vivir la cuarentena? Tomarnos estos momentos de conectar con nuestro ser puede permitirnos entender lo exigentes que hemos sido con nuestra mente y con nuestro cuerpo, ésta meditación puede ser el primer paso para hacernos conscientes de la falta de cuidado que perpetuamos durante ésta crisis…

Inhalo… PROCESOS DE TOMA DE CONCIENCIA 

Exhalo… IDEALES DE CUIDADO TRANSGRESOR

Siente tu respiración, tu pecho, tu tórax y tu estómago. Deja correr esos impulsos energéticos desde tu cabeza, hombros, pecho, piernas y hasta el dedo gordo del pie. Con nuestra siguiente respiración tomate un momento para continuar en este estado de relajación y cuidado.

Tómate unos segundos antes de reincorporarte al realismo capitalista, empezare una cuenta regresiva para que volvamos al ahora. Quiero que te enfoques en mi voz y repitas conmigo ya sea en voz alta o en tu mente…

Cinco… soy consciente de mi respiración…

Cuatro… soy consciente de mi cuerpo…

Poco a poco me hago más presente con cada respiración

Tres… soy consciente de los afectos sistémicos que habitan en mí…

Inhalo y exhalo…. Dos… soy consciente de las violencias sistémicas que ocasionan estos afectos en mí…

Y finalmente abro los ojos en Uno… Reconozco el poder político y social que el ser consciente de estas problemáticas me brinda para generar resistencias y comenzar a buscar los caminos para crear vínculos empáticos con mi comunidad…

¡Excelente sesión! Estoy muy contento de haber compartido este momento virtual contigo, repite este tutorial las veces que sean necesarias y permítete entender que durante ésta crisis no está mal si ante los ojos de la sociedad proactiva estás haciendo nada…

Abrazos digitales y hasta la próxima.


Un vídeo con la meditación guiada será publicado en los próximos días en la cuenta de instagram del autor: @elchicopaletas


Victor Abundis Alvarado Artista visual mexicano de 25 años. Radicó en Tampico, Tamaulipas durante 9 años; actualmente vive y produce en CDMX. Es Licenciado en Artes Visuales por la ENPEG “La Esmeralda”, cuenta con 3 exposiciones individuales, 10 colectivas y ha participado en la Feria de Arte FAIN 2019 y la Feria de arte BADA 2020.